Capítulo 2: La verdad

Siempre serás la niña que me llene el alma

Como un mar inquieto como un mar en calma

Siempre tan lejana como el horizonte.

Su cuarto de un rosado deslumbrante a los ojos, con decenas de peluches en todos los lugares y cubriendo gran parte de las paredes fotografías, en decenas de ellas se encontraban presentes ambas, con grandes sonrisas, pero eso ya era el pasado, eso era antes de descubrir ese sentimiento que tanto quería, pero a la vez odiaba.

Había estado tantas veces en ese cuarto, en el cuarto de su mejor amiga, en el cuarto de la persona que ahora amaba, tantas que eran imposibles de contar, pero ahora era distinto, todo lo era, al menos en su corazón, Catalina se encontraba temblando de pies a cabeza y su corazón se aceleró a mil cuando vio a Andrea entrar por la puerta con dos vasos de jugo.

Gritando en el silencio tú nombre en mis labios

Sólo queda el eco de mi desengaño, y sigo aquí

En mi sueño de seguirte amando...

-Toma Cata.

Andrea le ofreció un vaso de jugo, pero al cogerlo se pudo denotar el nerviosismo de la castaña, su mano tembló por completo al sentir un pequeño roce con su mejor amiga.

-¿Te encuentras bien Cata?

"No, no me encuentro bien, como podría estar bien si te amo y no te lo puedo decir, y debo actuar como si nada pasara, como si mi corazón no me ordenara besarte una y otra vez"

-Sí, solo estoy un poquitito nerviosa por el examen de mañana- mentira, mentira tras mentira y para acabar una sonrisa torcida.

-No te creo- Andrea cogió ambos vasos y los dejó en su mesa de noche, solo para voltearse y abrazar a su mejor amiga.

Ese abrazo la mataba y a la vez la deba vida, eso debía ser lo que todos llamaban morir por amor, saber que la persona que más amas te quiere, pero no te ama, saber que lo que tienes en tu corazón, nunca, jamás será correcto.

Será, será como tú quieras pero así será

Si aún tengo que esperarte siete vidas más

Me quedaré colgada de este sentimiento.

Casi por instinto Catalina elevó su mirada y se encontró con esos ojos pardos, que una vez más se encontraban vidriosos, a punto de llorar, al igual que los suyos, pero en esos ojos pardos pudo observar algo más, un brillo, un brillo especial que nunca antes había visto en esos ojos.

Valor, valor era lo que le faltaba para encararla, para decirle que la amaba, pero si ella sentía lo mismo no le faltaría valor, tendría el valor necesario para enfrentar a su familia y a todo el mundo que les dijese que eso estaba mal, le sobraría valor si ella correspondía a sus sentimientos.

-Te amo…- fue un leve murmullo, pero llegó a los oídos de su amiga.

Por amarte así,

Es esa mi fortuna, es ese mi castigo

Será que tanto amor acaso está prohibido,

Y sigo aquí muriendo por estar contigo.

Por amarte así

A un paso de tu boca y sin poder besarla

Tan cerca de tu piel y sin poder tocarla

Ardiendo de deseos con cada mirada

Por amarte así

Por amarte así

Por amarte...

Esos labios se encontraban inmóviles, Andrea no parecía poder responder, ni siquiera emitir un sonido, y eso dejaba loca a Catalina, quería saber la verdad, si su mejor amiga también había comenzado a sentir algo más por ella, si también la había comenzado a amar.

Sin palabras, solo con ver su mirada, una vez más en esos hermosos ojos se dibujaba un destello especial, dándole crédito, imaginando que sus propios ojos marrones no se habían equivocado, Catalina tomó impulso y beso esos labios que la volvían loca.

Un beso tímido, sin experiencia alguna, pero por el solo hecho de poder rosar esos labios, de que fueran de ella en ese preciso instante le dio el valor suficiente como para coger la cara de su mejor amiga, quien aun no respondía, y demostrarle que todo era real, intentar mostrarle por medio de ese beso todos los sentimientos que había guardado en su corazón.

Así voy caminando en esta cuerda floja

Por ir tras de tu huella convertida en sombra

Presa del amor q me negaste un día...

El beso continuaba, pero Catalina se sentía cada vez peor, su amiga, su gran y único amor no respondía, no asía nada, "¿Acaso me equivoqué y ella no siente lo mismo por mí?'", su mente volaba, en esa maldita posibilidad, hasta que lo sintió, Andrea comenzó a responder aquel beso con la misma intensidad, pasión y amor que ella, se querían se amaban y eso era todo lo que valía en ese instante, eso era todo lo que importaba.

El beso se extendió por unos minutos más, hasta que ambas muchachas se quedaron sin aire, aun así se fueron separando poco a poco.

En el rostro de Catalina una sonrisa se hizo presente, pero al ver el rostro de su mejor amiga, de su amor se borró al instante, al ver las lágrimas en la cara de Andrea.

Contando los segundos que faltan por verte

Haciéndote culpable de mi propia suerte

Soñando hasta despierta por hacerte mía

-¿Su… sucede algo?- Catalina comenzó a tartamudear y como no si sabía en su corazón que esa respuesta podía ser la que le diera vida o muerte.

-Esto está mal… tu y yo… no podemos… tú lo sabes- la frase entrecortada de Andrea llegaba a los oídos de Catalina como un dardo para su corazón, pero sin romperlo, pues con esa frase también le había dado a entender que sentía igual que ella.

-No, no sé, ya no sé nada Andy, solo sé que te amo- Catalina suavemente cogió la cara de Andrea y rosó sus labios- te amo.

Lágrimas se agolparon en los ojos de Andrea, quería llorar, sentían lo mismo, pero era algo prohibido, no entendía como, su mejor amiga, la siempre correcta, podía ir en contra de una de las leyes que todo el mundo había impartido, ¿de donde había sacado ese valor?

-Esto…- suspiró suavemente Andrea-tu sabes lo que pasará si es que alguien…

-¡No me importa!- Catalina gritó, era cierto ya no le importaban lo demás- no me importa lo que digan en la escuela, lo que digan nuestros amigos, nuestras familias, me da igual lo que diga el mundo entero, lo único que me importa en este instante es que te quiero, que te amo y que tú sientes lo mismo por mí.

Será, será como tú quieras pero así será

Si aún tengo que esperarte siete vidas más

Me quedaré colgada de este sentimiento.

-Esto no puede ser- la voz de Andrea por fin se oía clara y fuerte- este sentimiento no está bien, no es bueno.

-Es amor, el amor nunca es malo- trató de convencerla una vez más Catalina.

-¿Y si no es amor?

Las últimas palabras de Andrea rompieron toda la ilusión, todos los sueños, rompieron por completo el corazón de Catalina.

-¿Me amas?- un susurró eso fue lo que salió de la boca de Catalina.

Por amarte así,

Es esa mi fortuna, es ese mi castigo

Será que tanto amor acaso está prohibido,

Y sigo aquí muriendo por estar contigo.

Un profundo silencio fue la única respuesta de Andrea, no sabía que decir, no sabía cómo amar.

Catalina intentó ver a su amada a los ojos, pero esta no se lo permitió, corrió su rostro y lo cubrió con una de las tantas almohadas de la habitación, lo único que logró ver fue ese largo cabello azabache antes que sus propios ojos se comenzaran a cristalizar por las lágrimas de dolor que estaban por hacer su aparición, cogió su bolso y salió corriendo de esa casa, salió corriendo de ese lugar dejando a su amada atrás, dejando pedazos de su roto corazón regado por todos aquellos rincones en donde ambas habían compartido algún momento, pero el más grande estaba en ese cuarto, en aquel lugar, mudo testigo del momento más feliz de su vida, de ese beso, ese trozo de corazón se quedó ahí entre los labios de Andrea, después de todo Catalina sabía que no podía dejar de amarla.

Por amarte así

Aun paso de tu boca y sin poder besarla

Tan cerca de tu piel y sin poder tocarla

Ardiendo de deseos con cada mirada

Por amarte así

Por amarte así

Por amarte...