Natalia veía como Frank se ponía de pie luego de haber sido noqueado con un golpe que ella misma había lanzado. Temerosa por la repercusión del joven que hace unos minutos llamaba hermano la joven de rizos del color del fuego retrocedió lentamente hasta que se encontró con la pared al final de la habitación que se encontraban ambos con sus familiares. El joven de ojos verdes inmediatamente caminó hacia ella. Natalia podía ver la locura en sus ojos, sabía que esto no terminaría bien. La joven sintió dos manos apretando fuertemente su cuello, dejándola sin oxígeno. Natalia intentó quitarse a el joven de encima pero no tuvo éxito, el joven de 6' 3" la sostenía sin compasión alguna. Estaba determinado a acabar con todo. Natalia tan solo podía ver a su abuela y abuelo viendo aquella escena sin mover algún músculo para detener aquella escena. No podía comprender porque miraban en vez de hacer algo. Frank estaba sosteniéndola por el cuello determinado a terminar su vida y ellos tan solo observaban mientras el lo hacia. De la nada Natalia se sintió liberada del agarre del joven que compartía su misma sangre. Cuando logro recuperar el aire vio a Chris su pequeño hermano sosteniendo al enorme joven, evitando que pusiera nuevamente sus manos sobre ella. Al ver los rostros de todos en la habitación la joven se sintió traicionada. Sintió las miradas que la juzgaban sobre ella. Sentía que todos la veían como un enemigo. La joven partió rápidamente y corrió hacia la habitación más lejana de la sala donde todos se encontraban. No quería a ver a ninguno de los que se encontraban en aquella habitación en la que el joven que decía ser su hermano intentó sofocarla mientras los demás familiares veían. Quería alejarse de aquellos rostros que tan solo observaron en silencio aquella escena. No quería ver a las personas que decían amarla. La joven se sentó con sus rodillas en su rostro en una de las esquinas de lo que se suponía fuera el cuarto de su padre. El mismo padre que la vio pasar y no pregunto que había sucedido. En lágrimas la joven de rizos del color del fuego recordó la escena. Recordó como las enormes manos de el joven que ha vivido con ella los últimos 14 años de su vida apretaban sin compasión su cuello. Los rostros de su abuela y abuelo observando sin tomar acción alguna. Su pequeño hermano agarrando a su otro hermano y gritándole a ella "Ves lo que haces". "Siempre tienes la culpa" dijo en voz baja la joven. "Ellos siempre te culpan a ti" La joven se puso de pie y camino hacia el espejo que se encontraba pegado a la puerta. Ahí vio su reflejo. Sus ojos estaban rojizos de tantas lágrimas. Su cara estaba completamente mojada con las lágrimas que aun corrían por su rostro. "Siempre ha sido así" dijo Natalia poniendo su mano derecha en el espejo mientras se observaba en el reflejo. "Nadie quería que existieras. Nadie te quiere. Siempre hemos sido tu y yo." La joven miro su reflejo y sonrió. "Solo somos tu y yo. Siempre es así" dijo mirando su reflejo secando sus lagrimas. Siempre era así ella enfrentándose al mundo entero. Al mundo que la odiaba. El mundo que le pertenecia a el. Porque siempre era así ella era la culpable de todo lo que sucedia. Ella no importaba. Lo importante era la inversión que habían echo en Frank. Una inversión que un par de meses daría fruto. Ella tan solo era la tonta que se graduó con honores, mientras que el era el hombre que los sacaría de pobres por batear una pelota. Ella era nada comparado a el.