El sueño comienza siendo yo una chica, mirando por los escaparates y buscando un reloj para la muñeca. En una tienda que hacía esquina, pequeña, habían abalorios, y el dependiente me enseñó unos pendientes que no quise por no ser pequeños, no quería nada demasiado llamativo. Entonces, me enseñó unas pequeñas estrellitas que se pegaban en la sien, al lado del final de las cejas, como los puntitos de los indios. Me las probé, y me quedaban bien, estaba preocupada por cómo se iban a mantener, pero en realidad se aguantaban mucho, y si te las querías quitar, notabas cómo tiraba de la piel.

No sé porqué, en algún momento me sentí atraída por él. Era afromaericano, con espaldas anchas y bien formado, él me miró con picardía y me dijo que me metiera en la trastienda, una habitación que tenía justo detrás, y que era más parecido a un laboratorio de revelado fotográfico por la iluminación y distribución que otra cosa.

Me desnudé y ví cómo corría a bajar la persiana, dando la excusa de que había enfermado y tenía que cerrar a una señora que había llegado para comprar. Yo me escondí en las sombras y él se apoyó en la mesa, de espaldas a mí. Le abracé y le dije que no se diera de vuelta para mirarme, ya que me daba vergüenza, pero él hizo caso omiso, y se giró para abrazarme, aunque sí que lanzaba miradas furtivas, como si eso me diera más seguridad. Y ahí debió empezar todo, aunque me despertaron y no pude seguir.

Después, soñé que estaba viajando con mi familia, con un coche antiguo. Al principio, cuando ví a una pareja esperando en el borde de la carretera, pensé que los podía llevar tranquilamente, pero cuando me dí la vuelta para dar marcha atrás, ví a mi familia, 4 hijos y esposa. Por dios! Donde voy con tanta cosa!

No me dieron mala espina, pero es verdad que cuando repasé en mi mente, aquella pareja exudaban oscuridad, eran escalofriantes.

Entonces, les reconocí, porque la mujer había estado conmigo. En ese momento yo era el hombre de la joyería, que se había acostado con ella dejándola embarazada (pero a la vez, también era la mujer que se había acostado con el hombre, que era el joyero... así que lo veía desde dos puntos de vista y dos sexos diferentes)

En fin, les quise llevar atrás, pero al no caber, les dije que remolcaría su coche. Los niños les reconocían, les llamaban por el apellido, porque éramos conocidos.

Por el rabillo del ojo ví algo a lo que no quise dar relevancia... o no sé.. Primero, ayudé a empujar el coche y colocarlo detrás del mío, era como si fuera papel porque no pesaba apenas. De repente, al ir a engancharlo con cadenas al trasero del coche, ví una figura, como una niña con un vestido marrón y flores blancas, exactamente el mismo que llevaba la mujer con la que supuestamente me había acostado... estaba tapada con plásticos, pero se la intuía. Y no sé porqué lo dejé pasar.

Les dije que no había problema a los que estaban en mi coche, y mi mujer, que estaba muy escamada, me escuchó decirle que era la madre de una de mis hijas, y que tenía que ayudarla. En fin, subí la cuesta, que por cierto, era un camino de montaña, y subía empinadamente entre pinos y rocas, a un valle rodeado de árboles, que quedaba muy escondido de miradas furtivas ; pasaba demasiado desapercibido en realidad.

Busqué dónde aparcar, había un costado tocado por una oscuridad tenebrosa, y el otro estaba bañado por la luz. Ahí me quería quedar, pero tambien habían escenas que asustaban, como unos que jugaban a arrancar cabezas y dedos de lo que parecían seres humanos... O mi cansancio y mi imaginación me jugaban malas pasadas, o había ido a parar rodeado de psicópatas neuróticos.

Al final aparqué donde pude, pero encaré el coche hacia una salida, por si las moscas. Se quejaban de que tuvieramos que quedarnos ahí, pero fuí tajante, además de que a una de mis hijas le dije lo mismo que a la madre ; ella era hija de la que mujer a la que había recojido, a la que conocíamos de vista (aunque yo la conocía mucho mejor)

Ahí me desperté, creo, o retrocedí para ver cómo me daba cuenta de que nada iba bien, de que ellos no eran los que creía y que tenía que retroceder o huir. Y por una parte, me imaginaba cómo les esquivaba, siendo que él se ponía enmedio de la carretera para que parásemos, cuando le esquivaba, su cuerpo se expandía como el de Hulk, y se le veía como una gran masa musculosa amarronada, con aspecto de poder hacer daño si quería.

Después, un poco más arriba de la carretera, veía una especie de dios, o un monstruo. Muy alto, musculoso, con una gran hacha de doble filo, que dejaba caer con fuerza para matarnos. Tenía que calcular cuándo pasar para poder huir mientras a él se le quedava clavado el filo en la carretera.

Otra opción que hubo es que al querer esquivarla, caímos por un precipicio, y el horror de caer y caer y no saber cuando nos íbamos a estampar y el dolor que íbamos a sentir y cómo moriríamos... uffffff, lo abandoné enseguida.

Por otra parte, soñé también con subir por la montaña en vez de por la carretera, pero claro, ahí costaba más que el coche se enganchase al suelo. Yo apretaba el acelerador al máximo para que no nos fueramos para atrás, en alguna ocasión casi, pero al final salimos bien de ahí. Aunque íbamos a parar al mismo sitio.. la explanda donde estaban acampados seres que en realidad no estaban sanos mentalmente...

Y me desperté!