Waazzaaaaaaaaa!

Y...

Enjoy!


Vuelta atrás

La puerta voló de sus goznes y fue a estrellarse a la pared de enfrente. De inmediato los aullidos y los golpes que Alastor había escuchado momentos antes desde el otro lado se apagaron, como si nunca hubiesen estado allí.

— Me alegro de que hayas decidido unirte a nosotros —comentó Aikanáro, con su característica voz melosa—. Por favor, toma asiento y ponte cómodo.

Dijo aunque en el lugar no había ni una silla en la cual uno podría ponerse cómodo.

Alastor miró la habitación. Era un sucio cuarto que estaba cayéndose a pedazos. El olor a humedad impregnaba toda la sala y las sombras ocultaban las madrigueras de los ratones. Algunas arañas habían hecho sus nidos en las esquinas y en las ventanas ya no había cristales.

Además de Aikanáro, en la habitación había una chica muy hermosa de cabellos escarlatas, estaba de pie un poco alejada del Ente del Espejo, mirando a Alastor… más bien, escrutando su rostro, como si esperara encontrar en sus ojos la verdad de su alma o algo parecido. No le gustaba, esa chica tenía una suspicacia que no había visto en nadie más, si fuera una chica normal, en esos momentos estaría declarándole su amor incondicional. Pero ella no, ella sólo lo miraba con creciente interés, examinándolo, descubriendo el secreto de su naturaleza.

— No vine para estar cómodo, quiero mi violín. —espetó Alastor y retiró la mirada de Esmeralda para concentrarla en Aikanáro, primero se ocuparía de lo importante, después descubriría por qué esa chica estaba con él y cuáles eran las intenciones del Demonio del Espejo con ella.

Y de ella con él.

— ¿Ni siquiera puedes acompañarnos un momento, ángel caído?

Hubo un destello, Esmeralda sólo pudo sentir la horrible sensación de haberse quedado ciega. La luz que manó de pronto de Alastor fue tan intensa que quemó las paredes dejando las sombras impresas en ellas durante unos instantes. Esmeralda se talló los ojos desesperada, la idea de quedarse ciega se le vino al momento y la aterró. Parpadeó repetidas veces en un vano intento por hacer que los destellos oscuros se fueran de su visión y el mundo volviera con su fea cara. Mientras, escuchó la respiración entrecortada de Aikanáro y cómo acomodaba algo, tal vez la silla en la que había permanecido sentado todo ese tiempo. Pasó una eternidad antes de que Esmeralda recuperara la vista. Miró alrededor y descubrió al ángel muy cerca de donde había estado Aikanáro y a éste pegado a la pared, en un agujero que tenía su figura.

Lo golpeó, pensó y muy a su pesar se dibujó una sonrisa en sus labios, Alastor podía librarla para siempre de…

Ese pensamiento fue cortado en seco por la mirada oscura de Aikanáro. Más te vale que no te hagas falsas esperanzas. Decía su mirada.

Fue entonces que Alastor se dio cuenta del vínculo que los unía. Ella, quizá en medio de la desesperación del mundo que la rodeaba, se refugió en él pensando que sería divertido, interesante y lleno de adrenalina. Sin embargo, ahora, luego de mucho tiempo, Esmeralda se había dado cuenta de que Aikanáro no era lo que ella esperaba y quería alejarse de él.

Aunque ya no había vuelta atrás.


2146hrs
05/01/13

Este vicio me gustó bastante, al principio pensé que para quien no habría vuelta atrás sería para Alastor... pobre Esmeralda u_u

**DEaMiMaZy**

«-( H.S )-»™