Dysclaimer: Todo aquí me pertenece. Tomas algo y te mato. He dicho.

Advertencia: Probablemente te confundas. Bajo aviso no hay engaño.


Cada uno de nosotros tenemos dentro de nosotros mismos un cielo y un infierno. —Oscar Wilde


Perdida.


Destrucción.

·

Al tiempo, creo que unas cuantas horas después, los primeros rayos de sol nos alcanzaron, Henrie y Eddy estaban cansados, cada uno tomaba una de mis manos, y casi tenía que arrastrarlos para que siguieran caminando, espero que no, falté mucho.

— En unos minutos llegaremos—anuncio Max.

Él camina muy por delante de nosotros, va mostrándonos el camino que nos lleva a sus hermanos, a personas sanas, a personas en la misma situación que nosotros. Sobrevivientes.

— ¿Cuántos años tienes?—pregunto Max. Lo mire, se detuvo.

— 16—conteste. Henrie apretó mi mano con más fuerza.

— No estoy muy seguro de dejarte llevar armas, siendo tan chica—dice, levanto una ceja y me detengo a su lado.

— Ni siquiera mi padre me dijo eso alguna vez—digo, sonando demasiado arrogante

Pero por primera vez no me molesta.

— ¿Él te dejaba llevar armas?—pregunta, re-iniciamos la caminata.

El sol ya ha salido, debes ser como las seis de la mañana, a esta hora, en otro tiempo, deberían estar preparándome para la escuela, por desgracia, esos tiempos han acabado.

— Sí, él me las entrego el día del ataque—respondí

Eddy comienza a recargar todo su peso en mí, los niños están cansados y aunque Max dijo que estábamos por llegar, no he visto nada que indique que estamos cerca.

— Ven acá—dice Max, entonces levanta a Eddy y lo acomoda con la cabeza en su hombro.

Se lo agradezco en silencio, Henrie es más pequeño y si en algún momento el ya no puede caminar más; podré cargarlo con facilidad.

— ¿Falta mucho?—pregunta Henrie, se restriega su pequeño puño en sus párpados.

— Ya casi llegamos, campeón—le dice Max.

Al escucharlo, un gran sentimiento de nostalgia me invadió, papá solía decirle así todo el tiempo. Henrie es su campeón y yo soy su pequeña guerrera.

Me hubiera gustado mucho poderme despedir de ellos, mis padres y Henrie, eran los más importante que tenía, ahora lo son Eddy y Henrie; ellos son por lo que me mantengo fuerte día a día, por ellos cruzo el muro cada vez que tienen hambre.

— ¡Eh!—se escucha, es un grito. — ¡Ya era hora! Fran estaba comenzando a impacientarse.

Levanto la vista y lo miro, es un chico de cabellos largos y desarreglados, tiene los ojos color azul, y como la mayoría lleva un cubre-bocas, pero no lo lleva puesto; es casi igual a Max, solo que él es más joven y sonriente. Este sentado sobre el techo de una pick up, es idéntica a la que usaba mi padre para llevarnos de cacería.

— Él es mi hermano menor Oliver—dice Max. —Ella es Arian, este pequeño es Eddy y el de allá Henrie.

— Mucho gusto. —dice, me regala una gran sonrisa y yo trato de darle una igual. —Ya había llegado a pensar que éramos los últimos sobrevivientes.

En ese momento un chico salta y cae en la parte trasera de la pick up a unos cuantos metros de Oliver, él debe ser el otro hermano de Max, tal vez allá otro, ya que nunca menciono nada de ellos en el camino.

— Tardaste. —dice a Max, él solo ríe en voz baja. —Llegue a pensar que estabas muerto.

— Tú siempre tan optimista—dijo Max sonriendo.

Puedo ver que con sus hermanos es más cálido, eso es bueno, estaba comenzando a pensar que era un amargado.

Mire al recién llegado, no tiene nada parecido a sus hermanos, él es más fino y tiene el cabello más corto y oscuro, debajo de las orejas como hongo; diría mi madre, sus labios son finos y es alto, muy alto; al igual que Oliver lleva el cubre-bocas colgado al cuello.

Es ahí cuando él me mira, su mirada hace conexión con la mía y no sé cómo, ni porque siento que cálido se extiende por mi estómago, al mismo tiempo que miles de mariposas se aglomeran dentro de él, y sonrió, al mismo tiempo que él sonríe. Y todo a mí alrededor cambia, ya no importa que el mundo esté muerto, sólo importa que él no deje de verme.

— Bueno, bueno. —dice Max, y yo avergonzada desvió la vista.

Me siento como si acabarán de atraparme después de haber hecho una travesura, sólo que no ciento nada de culpa y estoy segura que con gusto me perdería de nuevo en sus hermosos ojos miel.

— Fran. —dice Oliver. —Ella es Arian, sus hermanos Eddy y Henrie.

Él me mira de nuevo. Y con sólo eso, siento que mi piel se eriza.

— Mucho gusto. —dice Fran, y de nuevo sonríe y sin razón alguna mi corazón se acelera.

— Arian. —dice, ahora Max. —Ella es Francis, o Fran, le gusta que le llamemos así. Es mi hermana menor, y la hermana mayor de Oliver.

¿Hermana? ¿Es una chica? Ese chico hermoso que está ahí, en realidad es una chica, es una hermosa chica. Acabo de sentirme perdida por una chica, y aunque se esto, mi corazón no ha parado de latir rápido.

¿Qué mierda me sucede?


Hola. Si has llegado hasta aquí es porque lo has leído todo, espero te haya gustado y me dejes un bonito comentario.

Buenos si como dije al principio, te confundiste, puedes preguntarme lo que desees, este pequeño escrito es un libro que estoy preparando, es solo un adelanto y quería ver si gustaba.

Eso es todo, me despido y nos estamos leyendo.