Capitulo 2.

Y los tres volvieron a la casa, pasaron el día como todos los demás. Nataniel jugaba junto a su hermano dentro de la pequeña sala pateando la última pelota que su padre William les había regalo antes de fallecer, mientras que Mandy se dedicaba a lo suyo, me refiero a cocinar, barrer, desempolvar, ordenar.

Durante la noche la única luz que iluminaba todo el terreno era la de un farol fuera de la vivienda, la cena estaba servida sobre la mesa, leche y pan con miel mmm ¡Esa siempre resultaba ser la comida favorita de los tres! Cuando Mandy se dedico a buscar a los niños, los encontró a ambos pegados en la ventana mirando directo al bosque lucían relajados y quietos. Ella se acerco con cautelo y les dio tremendo susto.

-¿Qué hacen? –pregunto de repente. Los chicos dieron un pequeño brinco acompañado de un suspiro-

-Mandy, el bosque tiene música –dijo esta vez Gabriel bastante entusiasmado-

-te lo dije –replico Nataniel volviendo sus ojos a ella-

-¿Qué clase de música? –pregunto sin emoción o convención alguna-

-de flautas –Dijo Gabriel-

-y arcos –respondió Nataniel-

Mandy frunció el ceño y concentro su oreja para percibir cualquier sonido del más allá, sin embargo no escucho nada que no fueran zumbidos de mosquitos.

-el bosque no tiene música ¡Ya se lo dije a Nataniel! –Exclamo mirando a Gabriel- por favor dejen de fantasear y vamos a comer.

Mandy claramente un poco mayor, no creía en lo que decían los niños ¿Cómo un bosque oscuro repleto de animales salvajes podría emitir sonidos? Era algo absurdo.

Esa noche antes de dormir, se quedo en la habitación de los gemelos esperando hasta que estos cerraran los ojos, ellos no hablaron más del tema y se entregaron a su sueño.

La chica se marcho al cuarto donde le tocaba dormir, un pequeña con ventana bastante alta, se quedo frente a un mini espejo mientras se quitaba trenzas del cabello (Se preguntaba si podía llegar un día a ser tan bonita como su madre) porque cuando realidades se trata he de decir que Astrid era una de las mujeres más hermosas que tal vez hayan pisado esta tierra, sin embargo la muchacha sabia aceptar lo que tenia y aunque no se pareciera mucho a su progenitora ella también poseía una belleza esplendida, se durmió después del canto de los grillos.

Despertó muy temprano con el viento leve golpeándole la cara (Dejar la ventana sin un trance no siempre resultaba una buena idea) Lo primero en su lista del día era alimentar a los animales y sacar agua del pozo para el consumo.

Desplegada de un gran brinco se lanzo de la cama, coloco un largo vestido verde y salió, los niños no habían despertado aun pero antes se percato que estuvieran donde debían.

Llego al granero con una caja de madera en las manos ¡Era la comida para los animales! Aproximadamente doce gansos se le acercaron a los pies mientras que comenzaba a lanzarles el sustento, cuando por fin termino se aseguro de cerrar bien la puerta.

Horas más tarde se dedico a sacar agua del enorme pozo, Nataniel y Gabriel ya habían despertado, desayunado y como siempre su vida era jugar con lo que encontrara. Salieron al patio cerca del granero, se lanzaban la pelota bruscamente, Mandy no ignoro eso y les grito que se alejaran de ahí, podían golpear la frágil puerta, a lo que ellos respondieron positivamente pero no obedecieron, la pobre chica estaba tan ocupada que no prestaba mucha atención a lo que hacían los niños, entonces hubo un momento donde Nataniel le propino una tremenda patada al balón mandándolo a golpear el lugar que no debía y la puerta cayó hacia adentro. Mandy todavía seguía sin notarlo, los gemelos tratando de cubrir su travesura entrando al granero e intentaron levantar la puerta, sin embargo la intención de ayuda se convirtió en un caos. Un ganso de los más azules y falto de alas se escapo, corría dando vueltas por el terreno, hasta pasar por los pies de Mandy, la muchacha por fin logro notarlo. Dejo caer el balde de inmediato y corrió tras el animal. Cuando miro la puerta del granero su enojo llego al límite, a pesar que era el único cabo suelto le grito a los niños que le ayudaran a atraparlo. Así los tres corrían tras el ligero animal, pero al azul plumoso se le ocurrió una mejor idea ¡La de entrar al bosque! Los tres chicos no lo pensaron dos veces para seguirlo, Mandy olvido la regla de no meterse ahí y se dejo ir, mientras los gemelos venían tras ella, mirando por donde se había escondido el animal dieron quizás solo quince pasos en el bosque.

-ven acá ganso, gansito –grito Nataniel- ¡Ganso! No te haremos daño ¡Somos tus amigos!

-dudo mucho que te entienda –replico Gabriel ante los llamados de su hermano-

-¿Quién de ustedes dos es el culpable? –Pregunto su protectora con tono molesto mientras sus ojos analizaban su entorno-

Los niños solo bajaron la cabeza y se señalaron entre ambos.

-digan la verdad –volvió a decir ella ya mirándolos furiosa- su madre se enfadara mucho cuando sepa que un animal se escapo, les recomiendo no mentir y decirme ya

-está bien –confeso Gabriel- cuando nos dijiste que nos alejáramos del granero realmente no obedecimos, Nata pateo la pelota y tiro la puerta

-son unos profesionales traviesos, el ganso ya está perdido –dijo indignada, guardo silencio unos segundos y exclamo: como sea regresemos, entes de que a otro tome la rebeldía de huir

-lo siento –dijo Nataniel como siempre- no era mi intención que esto pasara

-¡Ya no importa! Solo vayámonos –Replico dando la vuelta para volver-

Sin embargo Gabriel salto y señalo al otro lado de un riachuelo (El cual habían ignorado) al "ser" buscado, el malvado ganso estaba posado en una piedra picoteando el suelo. Mandy se puso el dedo en la boca y les ordeno que guardaran silencio y la siguieran, los tres cruzaron el riachuelo, estaban cerca de ponerle las manos encima, cuando viro la cabeza y se fue corriendo, ellos volvieron a intentar seguirlo unos cuantos pasos más pero ¡Por fin la misión se torno imposible!

-ya no importa –dijo ella desanimada- solo volvamos-

Nataniel y Gabriel torcieron la boca (Como arrepentidos) Y Caminaron en dirección por donde podían jurar habían pasado antes, sin embargo no pudieron evitar fruncir el ceño al ver que luego de varios pasos no encontraban el riachuelo ¿Pero cómo? Ellos tomaron la misma ruta, vieron los mismo arboles y la sorpresa era que no había ningún riachuelo, uno de los niños para ser más claros Nataniel viro la cabeza hacia arriba notando que era los mismo arboles pero no el camino.

-Mandy ¿Este es el camino? –Dijo Nataniel un poco asustado-

-cla, claro –respondió ella- ¿Recuerdan que estos árboles estaban aquí? –Les pregunto sintiéndose casi como el niño-

-sí, pero el camino cambio –Replico Gabriel- ¿Y el riachuelo?

-¡No hay ningún riachuelo! –Contesto Nataniel-

-niños cálmense –Alentó Mandí- seguro seguimos mal el camino- quizás es por halla –dijo señalando a la derecha- Pero sabía que no era por ningún otro lado, donde se hallaban era el indicado-

Tomaron el camino derecho y el lio resulto peor, lo único que habían eran enormes arboles por doquier. Ninguno de los tres mencionaba ni una sola palabra, quizás por pena. Quisiera decir cuánto caminaron pero ni yo estoy muy segura de eso. Después se volvieron a ver entre todos, algo tenían claro estaban perdidos en el lugar prohibido.

-¿Nos perdimos verdad? –pregunto Gabriel con ansias de llorar-

-no, no, no –dijo Mandy tratando de esconder la decepción- ¡No lo sé! Ni siquiera nos alejamos tanto de la entrada solo fueron unos cuantos pasos

-¡Lo sé! ¿Es mi culpa? ¿Verdad? –Replico Nataniel-

-no, -Respondió ella- no es culpa de nadie, Gabriel no llores ya saldremos de aquí ¡Te lo juro!

-pero si ni siquiera recordamos el camino –aseguro el mismo niño-

-entre los tres volveremos al inicio ¡Ya! solo no llores

-está bien –Exclamo pasándose la mano por los ojos un poco alentado-

-yo estoy aburrido de caminar –introdujo Nataniel casi lleno de lagrimas-

-yo también Mandy –apoyo Gabriel- ¿Podemos descansar?

-pero… -No podemos estaba por decir la chica, sin embargo no se pudo resistir a la suplica de los pequeños y su propio cansancio- está bien

Nataniel, Gabriel y Mandy se sentaron en una roca, cerca de un árbol, lo que veían frente a ellos solo era una mini vereda repleta de zacate verde que tenía una subida idéntica ¡Quizás en algún tiempo fue un rio! Cruzándola más arboles gigantes esperaban. El cielo casi no se alcanzaba a ver debido a los arboles tapando todo, solo permitían dejar entrar unos cuantos rayos de luz.

Los gemelos se acercaron a las rodillas de Mandy y acostaron la cabeza en sus piernas. La muchacha bajo la mirada mientras les tocaba el cabello a los pequeños, hubiese estado así durante un rato de no ser por Nataniel que de repente libero una sonrisa impresionante y levanto la cabeza acompañado por Gabriel, Mandy no demoro en hacerlo también ¡Era increíble lo que veían! Desde donde se suponían entraban rayos de sol, bajaba una luz color rosa (Jamás vista antes) muy parecida a la del señor sol pero ¿Rosa?