La vida chusca de Elisa

Capítulo I

Las mascotas me aman

o-o-o-o

Todo sucedió un día de verano en la que fui invitada a una fiesta de mi prima, en la que la principal atracción era una gigantesca alberca inflable que obstruía gran parte de la calle.

Yo no esperaba bañarme, así que iba con mi vestimenta normal, sin una toalla ni prendas de repuesto. Mala decisión. Mis primas me convencieron y terminaron prestándome un short y una camiseta para que me bañara. Al salir, me adentré en la casa intentando buscar algo con qué secarme, y para mi buena "suerte" me encontré una toalla extendida sobre una silla mecedora y la cogí de inmediato.

En ese momento, aparecieron el par de perritos de la familia y comenzaron a seguirme hacia donde caminara, y me dio gracia cuando se fueron caminando tras de mí al baño; sólo se detuvieron cuando me metí, pero se quedaron afuera hasta que salí, comenzando a seguirme de nuevo al reanudar, ya vestida y con la toalla en la cabeza, a la sala.

Allí me encontré a la madre de mis primas, quien se rio un poco al escuchar el alboroto que traían los perritos.

—Es que siempre me han gustado los animalitos. Yo creo que sienten cuando una los quiere—. Le dije a mi tía.

—Yo creo que más bien reconocen sus cosas —Me contestó ella, sonriendo mientras me apuntaba con una mano—. Esa toalla que traes en la cabeza es la que usamos para secarlos.

Aquello lo comprobé cuando me quité inmediatamente la toalla y miré la etiqueta de esta: "perros" decía.