-Algo anda mal aquí...- se dijo para si.

Dentro de la habitación, se encontraba un chico apenas más alto que ella. Solo vestia unos boxers, y tenia una camisa en mano. El rubio observó un tanto perplejo a la chica de cabello rojo que estaba en la puerta, también mirándole. Después de unos segundos, Mae cerró la puerta, azotándola sin querer. Cubrió parte de su rostro levemente sonrojado con su mano izquierda, mientras que con la derecha se apoyaba en la puerta. ¿Qué acababa de pasar? Ella solo buscaba su habitación.

-Sabía que había algo raro con esa entrada- pensó. Al llegar al instituto, buscó los dormitorios. En la información que le habían hecho llegar, decía claramente que tenía que atravesar la entrada de puerta azul; sin embargo, había otra puerta igual a la derecha, pero de color rosa. Esto le extrañó, pero Mae siguió las indicaciones de la hoja que llevaba consigo. No obstante, al entrar a "su" habitación, se topó con un chico a medio vestir. Ahora lo entendía; la entrada azul conducía a los dormitorios de hombres, y la entrada rosa a los de mujeres, seguramente. Pero entonces, ¿cómo había terminado ahí, si siguió correctamente las indicaciones?

-¿Te... Te puedo ayudar en algo? preguntó el rubio, abriendo la puerta, totalmente vestido.

-¡Lo siento mucho!- atinó a disculparse.-Buscaba mi habitación, pero tal parece que me equivoqué de edificio- rió nerviosamente, alzando la hoja- Perdón por irrumpir... de esa manera.

-Eh, no hay problema-contestó el chico, un poco apenado por el hecho de que la pelirroja le hubiera visto así.- Oye, pero la dirección indicada aquí es correcta. ¿Por qué te han mandado a la división varonil?

-Eso quisiera saber- respondió Mae, suspirando.- No me habrán confundido con un varón, ¿o parezco uno?

El rubio negó rotundamente, cosa que a la chica le hizo gracia. Ambos entraron a la habitación; ésta era grande, las paredes eran de color vino, y del techo blanco colgaba un elegante candelabro. Había dos camas individuales, perfectamente tendidas, una a cada lado de la habitación. Entre éstas estaba un enorme armario. Mae se sentó en la cama del lado derecho de la habitación, dejando sus maletas en el alfombrado suelo.

-Claude.-dijo él

-¿Eh?

-Claude Fairfax. Ése es mi nombre- volvió a decir, acercándose a ella y esbozando una sonrisa.

-¡Ah! Claro, lo siento. Soy Maeve Hassi, mucho gusto- decía mientras se levantaba, con intención de estrechar su mano.

-El gusto es m-aah!- el rubio no pudo terminar, pues al tratar de levantarse, Mae tropezó con una de sus maletas, perdiendo el equilibrio y cayendo sobre Claude.

-¡Lo siento, lo siento! Que torpe he sido- se disculpaba ella, mientras volvía a levantarse- bueno, siempre he sido así...

-No digas eso, fue un accidente- dijo Claude, aun sonriendo.

Claude se quedó sentado en el suelo. Paseando la mirada, se encontró con la maleta causante del problema, la cual se había abierto. Una barra de chocolate y una paleta se asomaban. No le dió importancia, pero cuando una caja de pockys y una bolsa de gomitas también de asomaron, se preocupó. Intentó tomar la pequeña maleta, pero Mae se percató de ello. Al darse cuenta, ya estaban ambos en el suelo peleando por la maleta.

-¡Claude, suéltala por favor!

-¡Por supuesto que no, seguramente tienes una dulcería ahí dentro!

-¡¿Y qué si así fuera?!

-¡Está mal! ¡Una persona no debe comer tantas golosinas!

La puerta de la habitación se abrió, dejando ver a un chico alto de cabello castaño, y a otro a su lado, de cabello anaranjado.

-Oye, Claude, ¿qué tanto pasa aquí? Haces mucho ruido- habló el de pelo castaño. Tanto Mae como el mencionado se detuvieron, volteando a verle.

-Eirian, Luka- dijo Claude, antes de que la maleta finalmente explotara y dejara salir volando montones y montones de dulces.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Déjame ver si entendí- dijo Luka- a ti, te han mandado a la división varonil. Llegaste y conociste a Claude... ¿y terminaron peleandose por tu maleta llena de dulces?- preguntó más que extrañado. Mae asintió a todo lo que dijo el castaño.

-¿Y por qué le querías quitar su maleta? preguntó esta vez Eirian a Claude.

-¿Te imaginas los problemas que acarrearían tantos dulces? Está mal- respondió.

-Sigue sin ser asunto tuyo- volvió a hablar el de cabello naranja.

-Es mi compañera de cuarto después de todo. Solo me preocupé un poco.

-Awww- se burló Luka.

-Yo... voy a ir a que me expliquen como he terminado aquí. Los dejo solos- dijo Mae, al dirigirse a la puerta

-Espera, voy contigo.-la siguió Claude

Iban a salir, cuando Luka hizo a un lado a Claude y rodeó a Mae con su brazo izquierdo.

-Antes de que te vayas, déjame presentarme- habló el castaño- Me llamo Luka Suominen... y aquel cabeza de flama tan serio es Eirian Arecs.

Mae miró a Eirian, y admiró sus ojos verdes. Eirian al notarlo desvió la mirada.

-Por cierto, señorita- susurró Luka- he podido notar que su ropa interior es de un muy bonito color blanco.

Maeve, por reflejo, jaló el borde de su falda hacia abajo, como si el viento la fuese a volar. Roja de la vergüenza, bajó la mirada. ¡¿Cómo es que él sabía eso?!

Su reacción fue suficiente como para que Claude y Eirian se dieran cuenta de lo que pasaba. Luka nunca cambiaría.

Claude la tomó de la muñeca y se fueron hacia la dirección, mientras que Eirian se quedaba regañando a Luka.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¡¿Cómo que no hay solución?!- reclamó Maeve a la señorita que tenía enfrente.

Mae y Claude habían llegado a la dirección, y habían pedido hablar con el director. Sin embargo, no se encontraba, entonces le contaron lo sucedido a su asistente. La mujer dijo que la asignación de Mae a la división varonil había sido un error, y se disculpó por ello, más no obstante explicó, que debido a que ya no había habitaciones vacías en la división de mujeres, tendría que esperar al menos un semestre para pedir el cambio.

-¡Tengo que ir a clase con solo hombres por compañeros! ¡Y dormir en un edificio lleno de hombres también! ¡¿Durante un semestre entero?!- se desesperaba la chica. Claude la tuvo que tomar por los hombros para calmarla.

-Tranquila, tranquila. Mejor regresemos- le dijo el rubio.

Ambos salieron de la dirección, la cual estaba enfrente de las entradas de los dormitorios. Afuera los esperaban Luka y Eirian.

-¿Y cómo les fue?- preguntó Luka al verles salir.

-Al parecer, pasará un semestre entero con nosotros- rió nerviosamente Claude

-Que frustrante... va a ser un semestre desagradable- suspiró ella pesadamente mientras caminaba hacia la entrada. Sin embargo, Eirian la detuvo, tomándola firmemente de la muñeca.

-No será tan malo- dijo el chico

-Pero es que no es lo que había planeado- protestó Mae haciendo un puchero, cosa que molestó un poco a Eirian. Él tomó entonces su otra muñeca también, mirándola a los ojos.

-Mira, si tu preocupación son los hombres, no todos somos malos... a excepción de pervertidos como el de mi izquierda.

-¡Oye!- se quejó Luka

Mae trató en vano salirse del agarre del chico. Poco después, sin darse cuenta, se perdió en los ojos verdes de Eirian. El chico volvió a desviar la mirada, como había hecho antes. Se quedaron así unos momentos, ella mirándole y él evadiéndola, sujetándola de las muñecas.

-Duele.- dijo ella al fin. Eirian la miró confundido, pero comprendió a los pocos segundos y la soltó.

Después de esto, los cuatro se fueron a sus respectivos cuartos, a preparar sus cosas para el día siguiente; el primer día de clases. Mae aun estaba nerviosa respecto a como serían sus compañeros de aula con ella, aunque por otro lado, le pareció interesante...

¡Hola!

Les agradezco que que hayan tomado la molestia de pasarse por aquí y leer este capítulo, que espero les hay gustado~.

Cualquier crítica o sugerencia es bien recibida.