"It might not be the right time

I might not be the right one

But there's something about us I want to say

Cause there's something between us anyway".

Como una ola llena de recuerdos, llego la estrofa de esa canción. Fue en medio de ese par de líneas que hacía unos años atrás, nuestras miradas se cruzaron por primera vez. La hora exacta no la sé, pero aquel lugar nunca se borrara de mi mente. Era un club de baile atascado de detalles londinenses y en el que se escuchaba la mejor música de la ciudad.

Quien sabe cuántas veces había estado ahí bailando en aquella reluciente pista de baile, sintiendo a la masa de personas moviéndose al ritmo de los desenfrenados estilos musicales que tocaban. Y esa noche, ella elegía la música y sin saberlo, yo bailaba para ella como si fuéramos títere y titiritera respectivamente.

Ella destacaba en varias categorías, pero físicamente nunca pude decidirme porque era lo que me llamaba más la atención. Quizás había sido su corto cabello con un enorme flequillo o aquel tatuaje en el brazo delineando su canción favorita o el frio que emitía su mirada o la sensualidad con la que se movía, habían tantas cosas en ella que podían llamar la atención.

En realidad, nunca supe que fue lo que me orillo a subir la mirada en ese preciso instante hacia el balcón en el que ella se encontraba mezclando la música, pero fue durante esa estrofa que por una extraña inercia la mire. Ella se movía con ritmo pausado, sus manos controlaban la consola y sus ojos estaban sobre mí. A partir de ahí, no dejo de observarme hasta que su presentación termino y continuo otro de sus compañeros.

Lo habré perdido de vista unos minutos que se me hicieron eternos, pero en medio de otra canción, una que en el futuro nos definiría, me encontró en la pista:

"Romi"

"Franca"

Esas fueron las primeras palabras que cruzamos, mientras los demás se movían y cantaban a toda voz alrededor de nosotras, sin percatarse de lo que sucedía. Una delicada sonrisa se dibujó en nuestros rostros y pudimos contemplar más de cerca aquello que nos tuvo perplejas por un gran rato. Sus ojos grandes y oscuros, el perfecto color pálido de su piel que proyectaba las luces de colores del lugar, sus rasgos afilados y su nariz respingada; era la chica más atractiva que había visto en mucho tiempo.

Un par de tragos en la barra, unas sonrisas, un ligero e "inocente" roce de nuestras manos y enseguida volvimos a bailar en la pista. En un principio fue extraño, no entendíamos como nuestros movimientos se habían sincronizado, como si ya hubiésemos bailado antes; pero luego lo olvidamos. La música tomaba un toque de sensualidad que erizo nuestra piel, haciendo que con cada canción nos acercáramos más, hasta que finalmente se hizo perceptible el olor de su perfume. Era un olor cítrico, que en segundos terminaron por encender el interruptor de la lujuria en mí.

Bailamos como en una especie de trance, pues en algún momento perdimos la sensación de estar moviéndonos con otras doscientas personas. No podía escuchar el sonido de su respiración, pero sabía que nuestros corazones se habían acompasado con el estruendoso sonido de la música; al mismo tiempo que sus manos viajaban por mi cuerpo y podía ver un brillo lujurioso en su mirada.

No dejábamos de mirarnos y eso hizo que mis mejillas se enrojecieran. Me estaba haciendo sentir como una chiquilla intimidada y hacia unos cuantos lustros que aquello no sucedía. Trataba de interpretar lo que su rostro quería decir más allá de aquella lujuria que había sido palpable para ambas, pero no llegue a ninguna conclusión. Su rostro se mantenía serio y tranquilo; más tarde sabría que ella no era muy afecta a dejar que su rostro hablara por ella y que aunque no entendiese porque, ella era una chica misteriosa pero nada complicada.

Deje de preocuparme, incluso deje de pensar y permitir que sus manos guiaran mis movimientos, pues Romi se había convertido en otro típico ligue de miércoles por la noche.

Y entonces, más pronto de lo que podía imaginarme la fiesta termino. El DJ residente dio el último mensaje, la noche había llegado a su fin. A mí me pareció todo tan repentino "¿Ya eran las 5 am?", me pregunte mirándola a los ojos. Ella se alzó de hombros y sonreí. Había sido extraño que ella hubiese leído mi pensamiento.

"Conozco un buen lugar para cenar ¿vamos?"-grito. Ese era uno de los efectos de escuchar la música tan alta; te quedaba ese ensordecedor sonido en los oídos y hablabas gritando aunque tuvieras a la persona a unos centímetros de ti.

"Si, te veo en la entrada"-respondí soltándome de su agarre en el que aprisionaba mi cintura y caminamos en direcciones opuestas. En mi búsqueda por mis compañeros de baile, mire mi mano un par de veces, soltar su mano me había dejado una sensación de pérdida extraña en la piel.

En realidad, no tengo idea de por qué la solté. Encontrarme con mis amigos, quizás fue una excusa para pensar un poco en lo que estaba haciendo, porque ellos hicieron caso omiso a mi despedida. Ya todos estaban demasiado ocupados como para preocuparse por mi ausencia.

Los minutos en los que estuve esperándola, se me hicieron eternos. Perdí la cuenta de cuantas veces pase mi mano entre mi cabellera y cuantas más me acomode el vestido. Finalmente apareció acomodándose la chamarra de cuero. Sonrió discretamente y me tomo de la mano para salir.

"¿Venias sola? " Inquirió mientras esperábamos a que trajeran su auto.

"No, mis compañeros ya se han ido "conteste observando el poco movimiento que había en aquella transitada calle a esa hora.

"Al igual que los míos" se rio. Esa era la primera vez en toda la noche, que podía escuchar claramente el tono de su voz. No era una voz aguda ni grave, era un tono intermedio ligeramente seco pero con un toque de dulzura. Sentí como se calentaban mis mejillas, seguramente estaban enrojeciéndose; afortunadamente el auto llego a tiempo para salvarme.

"Este lugar te encantara. Espero no seas vegetariana "sonrió y arranco el auto sin esperar mi respuesta. Nuestro no tan largo camino estuvo lleno de dub step, voltee algunas contadas veces y en todas la sorprendí tarareando las letras de las canciones. Sin duda era un espíritu parrandero.

Paramos en un común puesto de tacos. Sonreí, que clásico era comer tacos después de salir a bailar. Comer y charlar estaba siendo divertido. Hablo un poco de ella, de cómo se había convertido en dj, del profundo amor que tenía por la música y el mundo del entretenimiento. También hable un poco de mí, de mi gusto por el baile, de mi antiguo trabajo y la vida de un foráneo en la gran ciudad, que no estaba tan lejos de ella Y el resto de la conversación estuvo llena de trivialidades graciosas.

Un rato después, nos encontrábamos buscando una tienda. Caminamos varias cuadras en busca de una veinticuatro horas, hasta que lo encontramos. Compro un pequeño paquete de chocolates y me invito a su departamento, para sentarnos y ver como despertaba la ciudad. Sin pensarlo mucho acepte.

Terminamos sentadas en su terraza mirando el amanecer lleno de smog y el delicioso sabor del chocolate.

"Me gustas".-dijo con voz firme al tiempo que acerco su mano para limpiar una macha de chocolate que tenía cerca de los labios. No es que me sorprendiera la declaración, eso ya nos había quedado bastante claro, pero no pensé que fuera a decirlo en voz alta.

"Tú también me gustas"-respondí tratando de no sonar tan infantil. Sonrío con un pequeño rayo de sol apuntando a su cara y me beso. Ya no había motivo para seguir ocultando el deseo que sentíamos en la pista. No me sentí extraña, no era la primera vez que estaba en una situación similar a esa y me deje llevar por sus besos.

Era tan buena en la cama y estuvimos en medio de esa batalla hasta que ambas estuvimos destrozadas. Ese juego que traíamos no me estaba haciendo tener sentimientos de amor por ella, la lujuria había poseído a nuestros cuerpos, sin cabida al amor en un juego puramente sexual.

En medio de nuestra batalla, cuando aquellos sonidos tan humanos inundaron su hogar caí en un profundo sueño, en el que me siguió. Desperté al sentir su mirada sobre mí. En sus ojos ya no veía la lujuria que hacia un par de horas antes nos había poseído; para ese momento sus orbes café emulaban la tranquilidad de su rostro y me quede prendada a ellos. ¿Cuánto tiempo pasamos así? ¡Quién sabe!, pero cuando tímidamente acaricio mi mejilla y sentí sus yemas temblar con el tacto de mi piel me di cuenta de lo que pasaba. Fue en ese instante en el que ambas con pesar pensamos:" La cague, esto no será un simple ligue de miércoles"

Se acercó a mí, yo cerré los ojos y sentí como su mano rodeaba mi cintura desnuda. Sus labios apenas rozaron los míos y un choque eléctrico recorrió mi cuerpo, para luego besarme muy, pero muy despacio. Todo estaba siendo tomando un ritmo tan lento que sentía que en cualquier instante perdería la razón. "¿Qué había pasado con aquel lado salvaje e instintivo?," me pregunte cayendo rápidamente con ella en esa piscina llena de sentimientos de afecto. Todos nuestros movimientos fueron tan acompasados y lentos como los que habíamos seguido con la música y me deje llevar por su cariño.

Ese fue el inicio del verdadero significado del vocablo nosotras, en nuestras vidas que por causas extrañas del destino se unieron en un mismo sendero.

"There's lights and sounds and stories

Music's just a part"

Nuestra historia no fue compleja, incluso para cualquier romántico le parecería aburrida y sin magia.

Salíamos en horarios tan locos como nuestro tiempo lo permitía. Cines, cafés, restaurantes, parques, fonditas, bares, cantinas, antros, grandes plazas y hasta fiestas de rancho, nos vieron aferrarnos a nuestras manos con una total convicción que no podía creer. Viajes largos y lejanos, nuevas y desconocidas ciudades guardaron los secretos de nuestros besos. Mudanzas, regalos y muchas fotografías, llenaron nuestra habitación de recuerdos. Sonrisas tontas, lágrimas desesperadas, peleas sin sentido y sexo en situaciones tan inimaginables, eran nuestro pan de cada día. Pero de lo que más hubo fue música. Aun no olvido aquella maniática rutina para preparar sus mezclas; esa donde en nuestra cama, escuchábamos de un reproductor compartido su nueva creación sin dejar de bailar. Así de simples éramos ella y yo. Pero un día, como si aquel remix de verano con el que nos conocimos contara nuestra historia, todo cambio. A lo mejor, como después me explicaría, se había dejado llevar por el momento pero las heridas eran profundas.

"I never thought it could ever end"

Siempre habían existido chismes entorno a nosotras, pero nunca habían sido ciertos y así fue como aquella amarga realidad llego a mí, con un cotilleo común de primavera. Ella y una desconocida que estaba de paso por la ciudad, en medio de un sucio juego de seducción. Una corta llamada le dio todo lo real a aquel utópico chisme que yo quería contarle. Esperaba que cuando lo escuchara, ella se riera conmigo y dijera: "Cada mamada que inventan". Pero no fue así, en su lugar escuche:" Fui una pendeja", para que todos mis miedos se materializaran. Colgué, no regrese a nuestro departamento ni conteste a sus llamadas ni mensajes, me escondí de ella para llorarle y me oculte tan bien que ella no tuvo idea de a donde fui. Camine sin rumbo, hasta que llegue a una tierra desconocida, donde su recuerdo no me atormentaría y decidí quedarme ahí para curarme aquellas dolorosas llagas que me había hecho.

No sé exactamente cuántos días pasaron, quizás un par o a lo mejor esos días se convirtieron en meses; pero un día volví a aquella pista de baile. Sin saberlo, ella estaba ahí y tuvieron que pasar unas cuantas horas de despiste para darnos cuenta que estamos en el mismo lugar, en las mismas posiciones y efectivamente mirándonos como aquel primer instante de esa lejana noche de verano.

Y de nuevo después de su set, me encontró en la pista de baile y se paró frente a mí.

"Romi"

"Franca"

No hubo charla, pues apenas nuestras voces eran un hilo. Note en su rostro el arrepentimiento, pero también sabía que se había dado cuenta que no quería hablar de ello. En realidad no teníamos nada de qué hablar. Tomo mi mano para bailar y lo hicimos tan cerca como sincronizada mente solíamos hacerlo, al mismo tiempo que la música secretamente nos delataba. Cinco años de nuestra vida, tantas memorias, sueños y planes compartidos se habían esfumado por una hora de diversión.

"¿Qué fue lo que falto?", me pregunte sin dejarme de mover a su ritmo esperando que mis lágrimas no me traicionaran. Era tan complicado explicar cómo me sentía en ese momento. Era tan doloroso aceptar la realidad. Quizás nunca fuimos muy afectas a decirnos lo que sentíamos por la otra. Nos gustaba tener esos momentos solo para nosotras en la privacidad de lo que solíamos llamar nuestro hogar. Y también sé que podía haber parecido muy cursi de mi parte, pero yo si podía verme en un futuro armonioso, prometedor y tranquilo a su lado, del que contadas veces hablamos pero que ambas parecíamos anhelar. Era inevitable ocultar que nosotras nos habíamos amado y no dudo que ella allá podido haber sentido lo mismo por mí; pero sé que no fue tan fuerte por que aquella chica con una bonita sonrisa, hizo añicos los cimientos de una vida prometida, en una sola noche.

"And now i'm dying, cuz i don't wanna be here, i don't wanna be seen"

Fue en casi la última parte de la canción que nos tenía aferradas a esos recuerdos, que tome la decisión más importante de mi vida. Me acerque a sus labios, que enseguida respondieron a ese agridulce gesto que me permitió conocer cuánto nos echaríamos de menos y luego la deje en la pista, desapareciendo entre esa multitud de personas tan ajenas a ese doloroso momento y el sonido de ese doloroso remix de un viejo verano en nuestros oídos.