Ahora es plena noche, desde la ventana abierta contemplo y trato de penetrarla con la mirada.

Las figuras que las estrellas forman entre ellas dan la ilusión de que un niño las dibujo en el pizarrón

Los ruidos de la noche son como una sinfonía, incluso mejor y la luna que se refleja en el agua me da la sensación de poder sacarla de allí y tenerla a mi lado.

El negro del firmamento, el blanco de la luna, generan un ambiente calmo, relajante y fresco, trayendo consigo la sensación del espacio infinito que sea abre ante nosotros.

No me dan ganas de dormir, es una bella obra la intemperie. Sus colores, sus sonidos y olores. ¿Qué más se puede desear? Salvo, quizás, que mis parpados no me fallen y me permitan contemplarla un poco más