En el Hipogeo.

Marcos observaba el cielo del subsuelo con asombro.

Anhelando tocar ese cielo pintado con extraños símbolos o fotografiarlos con su cámara, el joven arqueólogo se imaginó lo que pudo haber sido esa extraordinaria tumba colectiva que muchos llamaban el Hypogeum o Hipogeo de Hal Saflieni.

Podía imaginarse a muchos hombres y mujeres entrar al subsuelo cargando grandes vasijas llenas de comida para sus muertos enterrados o para los que están por enterrar. Se imaginó por un momento alguna especie de celebración religiosa en honor a algún dios de la muerte, a un Hades o Plutón neolítico, quién sabe; imaginaba a jóvenes doncellas danzando en la Cámara Sagrada de forma circular o tal vez a un grupo de seres humanos orando juntos por el descanso eterno de alguien.

Nadie sabe y tristemente nadie sabrá cuál fue el propósito de su construcción, de ese aspecto Marcos estaba muy seguro. Si las paredes hablaran o si él tuviera algún tipo de clarividencia, entonces podría conocer qué era realmente el Hipogeo y cuál era su papel en las sociedades antiguas.

– Señor Lenov – le llamó el guía –. Tenemos que irnos. Ya estamos por cerrar.

– Voy enseguida, señor Petrelini.

Con una última toma de su cámara, el arqueólogo fue al encuentro del señor Petrelini y juntos salieron de las ruinas.


Este pequeño drabble se me ocurrió mientras veía un programa de National Geographic llamado "Los Expedientes Antiguos X"; en el capítulo de hoy hablaron de un supuesto código que Leonardo Da Vinci utilizó en sus pinturas, especialmente en la Mona Lisa, para enviar alguna especie de mensaje a Salai, su asistente y, según algunas evidencias, su amante. Así mismo, hablaron de las ruinas del Hipogeo de Hal Saflieni, que es un templo subterráneo único en el mundo por su escultura avanzada, cosa que me maravilló.

Si sienten un poco de curiosidad sobre el Hipogeo, les recomiendo checar esta página (sustituir la palabra punto por el "."):

whcpuntounescopuntoorg/en/list/130/

Un saludo desde México!

EuRiv.