ADVERTENCIA LEGAL:

ESTA HISTORIA TRANSCURRE EN UN UNIVERSO NO TAN DIFERENTE DEL NUESTRO.
POSIBLEMENTE SEAN VULNERADAS LEYES DE LA FISICA CONVENCIONAL.
LA DIFERENCIA ES ÚNICAMENTE UN MEDIO PARA RESALTAR EL PARECIDO.
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD CONOCIDA POR EL LECTOR NO ES PURA COINCIDENCIA.

Prologo:

Rumania.

—¡No puede ser! ¡Otro plan que nos explota en la cara!—renegaba el líder arrojando contra las paredes todos los objetos que tenía a mano.—¡Se suponía que el golpe debía triunfar! ¡¿Qué es lo que ha salido mal esta maldita vez?!—
—Juzgamos mal la imagen de nuestro enemigo, mi regele.—señaló su ayudante.—No contamos con la posibilidad de que los militares humanos le apoyaran frente a nuestros golpistas. Eso, y la intervención de Idún, frustraron nuestros cálculos.—
El lider maldijo y tiró el escritorio de una patada.
—¿Hay alguna posibilidad de que los rusos averigüen que nos hemos pasado meses financiando a los agitadores de su país, Vlad?—
El tal Vlad consultó su portátil.
—Ninguna. Hicimos bien el trabajo. Los hombres de Vukavich llegarán a un banco de Luxemburgo, que justo ahora acaba de quebrar, y allí se quedarán. El problema es que carecemos de fondos.—
El regele de vampiros enarcó una ceja.
—¿Qué significa eso?—
—Tenemos las arcas vacías. Perdimos mucho dinero con el cierre de nuestras oficinas en Rusia y hemos estado gastando en financiar a los opositores y a nuestros aliados como si no existiera el mañana.—
El líder soltó una palabrota impublicable. Que un clan bajo su mando se quedara sin fondos era algo que ni siquiera el autor de historias mitológicas mas heterodoxo habría podido imaginar.
—¿Y que podemos hacer?—
—Bueno... podríamos ofrecer algo que los humanos quieran. Tenemos muchos objetos por los que nos pagarían una fortuna en moneda humana...—
—Ni hablar. No pienso pasar a la historia como el Regele que malbarató las propiedades del clan por conseguir dinero humano. ¿Qué mas ideas tenemos?—
—Bueno, podríamos dar un pelotazo en la bolsa.—sugirió Vlad.
—¿La bolsa?—se extrañó el otro.—Oye, no me tomes por tonto. Para dar un pelotazo en la bolsa, primero tendríamos que tener una pelota que meter dentro.—
Con un suspiro, Vlad le explicó lo que era el mercado de valores, las acciones bursátiles, la deuda soberana y la economía de mercado. Añadió que el había invertido parte del dinero de los fondos vampiriles en adquirir deuda externa de varias naciones humanas, en base a la ley no escrita que establece que el dueño de la deuda es el dueño de la empresa.
—Interesante... ¿Así que hemos comprado un país?—
—No exactamente. Pero si tenemos una parte importante de su deuda. El problema es que no podemos convertirla en dinero inmediatamente.—señaló Vlad.
—¿Por qué no?—
—Porque las agencias de calificación dicen que no vale nada. Si nadie quiere comprar, el precio no sube y no podemos vender con margen de ganancia. Por el contrario, si alguien comprara, el precio subiría, la gente se interesaría y podríamos vender con más beneficios...—
El otro dejó de escucharle; su retorcida mente estaba tramando un plan para hacerse muy rico...
Decidió aclararse unos cuantos conceptos.
—¿Si alguien empezara a comprar acciones, el precio subiría?—
—Exactamente.—
—¿Y cuando el precio estuviera alto, podríamos vender, y nos comprarían, al precio caro?—
—En eso se basa la economía de libre mercado.—
—¿De que cifras estamos hablando?—
Vlad echó cuentas mentalmente. Un humano habría tenido que recurrir a una calculadora, pero ellos eran más listos.
—Miles de millones. Tal vez decenas de miles de millones. Los Estados tienen unos presupuestos enormes.—
Su jefe asintió.
—Asi que en ese sentido, las naciones son como empresas, ¿no?—
—Cierto. Según suban o bajen, su deuda externa valdrá mas o menos.—
—Excelente... ¿Qué poseemos?—
Vlad pasó lista.
—Un 5% de Portugal, un 7,2% de Rumanía, 10% de Alemania, 13% de Grecia y 20% de algo llamado Muy Ilustrado Reino de Hispania, donde supuestamente los rusos van de vacaciones. Por eso invertí tanto en ese sitio, para fastidiar a los ruskis.—
—¿Cuál tiene mayores probabilidades de que su precio suba si alguien empezara a comprar su deuda en masa?—
—Hispania.—
Silencio. Finalmente, el jefe se decidió..
—Muy bien.—asintió colocando el escritorio.—Vlad, esto es lo que vamos a hacer. Tengo que hacer unas llamadas. Cogerás el dinero que nos queda y lo invertirás en deuda hispana hasta que el total teórico sume... pongamos, cincuenta mil millones de dólares. Pero hazlo progresivamente, no compres todo de golpe.—
Vlad enarcó una ceja.
—¿Tenemos un plan?—
—Eso mismo. Uno que nos hará inmensamente ricos...—

Muy Ilustrado Reino de Hispania.

A cerca de dos mil kilómetros al oeste de allí, el Muy Ilustrado Reino era sacudido por una fuerte tormenta social, causada principalmente por la crisis económica que los medios de comunicación insistían azotaba Europa. O, mejor dicho, por las políticas del Gobierno al respecto.
El nuevo Gobierno recién elegido, presidido por Marcial Rajante, había adoptado una política firme extraída de los viejos manuales de economía de la Escuela de Chicago. Su idea de solucionar la crisis era pedir dinero a los inversores privados para inyectarlo en los bancos, quienes se habían enriquecido especulando en bolsa con el dinero de sus clientes. En lugar de su dinero, estos habían recibido acciones bancarias cuyo valor era, aproximadamente, el mismo que el del papel higiénico.
Otra de las medidas adoptadas por el Gobierno Rajante para solucionar la crisis había sido una redistribución del gasto: se aplicaron brutales recortes en sanidad y educación, al tiempo que se disparaba el presupuesto de defensa, como si el Presidente planeara organizar una guerra total.
Igualmente, se había optado por darle carta blanca a los bancos. Consecuentemente, estos empezaron a echar de sus casas a todo aquel que no pudiera pagar la hipoteca, prestando para ello el Gobierno plena cooperación. Esta cooperación llegó al extremo de dedicar las fuerzas policiales casi en exclusiva a apoyar por la fuerza los desalojos y reprimir toda forma de oposición.
Por otra parte, la actitud de los miembros del Gobierno era en todo momento "modelica". La corrupción, la negligencia, la chapuza, el nepotismo, el partidismo y el cambiachaquetismo eran tan corrientes que prácticamente cada día saltaba una nueva noticia de politicos enriquecidos ilegítimamente. Naturalmente, estos hombres contaban en todo momento con el pleno apoyo del partido de turno, ya fuera el Partido Plutocrata o el Partido Social Burgués.
En respuesta a todas estas medidas, el pueblo hizo... nada. Exactamente: ¡nadie movió un dedo! Al menos hasta que surgió la iniciativa "Calendas 25", por la cual el pueblo organizó manifestaciones frente al Consejo de los Delegados, autoproclamado órgano representativo supremo, alegando que este organismo no les representaba y pidiendo la dimisión en pleno del Gobierno.

La respuesta del Gobierno fue la "propia" de todo gobernante que se considera a si mismo como legítimo y amante de los derechos humanos y civiles: Rajante apareció en los medios de comunicación, afirmando que quien se oponía a su Gobierno era "un terrorista enemigo de nuestra Nación, de la Democracia y un aliado del Partido Comunista", y llamando a la población a "quedarse en sus casas y prestarme el apoyo de la mayoría silenciosa, la que no se manifiesta, la que no ataca a la democracia".
En posteriores manifestaciones, la Policía Castiza hizo acto de presencia. Armados con fusiles de asalto y equipados como si fueran a la guerra en vez de a una concentración, los agentes del Gobierno disolvieron las manifestaciones con brutal eficacia.
Para asegurarse de que hubiera conflictos, la Policía infiltró a varios de los suyos en las manifestaciones (fácilmente reconocibles por llevar las placas en los cinturones) con idea de que iniciaran el combate, dando así a los antidisturbios un "pretexto" para intervenir. Uno de estos agentes, para su eterna vergüenza, fue apaleado por sus propios compañeros, pese a sus gemidos lastimeros de "¡Que soy compañero, coño!"

En este clima tan tenso es donde empieza esta historia...