Cada vez digo menos palabras. Estoy siempre dentro de mis pensamientos. Olvido cosas que tomo como cotidianas y que debería ponerle atención pero son tan estúpidas por un momentos que no las califico como recordables. Leo en busca de respuestas o distracción, a veces funciona y otras no pueden hacerme olvidar de todo. Se lo que me pasa, lo estoy evaluando y lo analizo. Las respuestas no me llegan en lo que deberían. Creía que mi mundo era fácil de reconocer, de entender especialmente dentro de mi mismo. Es la meta en cuestión que no puedo llegar a vencer. La batalla de uno mismo. ¿Cómo puedo intentar ayudar a otros si no puedo ayudarme a mi mismo? Soy demasiado terco para pedir ayuda. Puedo lograr recibir sinfín de golpes que últimamente me fueron dados, pero no puedo sobrepasarlos. No se cómo. Esa es mi imposible meta. No lo percibí en sus comienzos porque desde que tengo conciencia lo fui desarrollando. Mi batalla por vencer es la mas difícil que alguna vez me pudo tocar pelear, porque estoy peleando con algo que soy. Estoy peleando con mi conciencia. ¿Si me venzo a mi mismo, que voy a lograr ser? Yo SOY mi conciencia, ¿Como voy a lograr reconstruir algo que formó parte de toda mi vida? y si gano, ¿Tengo que sacrificarla? No puedo matar a mi yo interior, no puedo matar a un niño con miedo y sus mentiras atroces. ¿Quien culpa a la inocencia de ser lastimada de la peor manera y verla oscurecerse infundiendo todos los sentimientos que odio de mi mismo? No estoy de acuerdo con mi mismo y esto es agobiante.

Creo que el primer paso fue dado. Primero contener mis mentiras. Contenerme de otros. Haberme hecho entender que no soy dependiente de mis amigos fue un paso brusco pero necesario. Es obvio que no se lo que estoy haciendo, es algo que no hice antes, lo hago por el bien de todos y de mi mismo especialmente. Me estoy conteniendo para luego dar un paso, un paso catastrófico. Necesito pensar antes, puede que se lleve algo más de lo que creo que pueda llegar a llevarse. Puedo darlo en cualquier momento, solo necesito tiempo, como siempre, solo necesito tiempo.

Comienzo a volverme un poco raro en estos últimos días. Otros efectos se están desarrollando de lo principal. No sé si es que estoy volviendo a ser yo mismo o estoy sacando mi verdadera cara. Respuestas nerviosas se desarrollan cada vez que recuerdo algo muy preciso. Es controlable hasta el momento, tampoco creí que fuese a suceder. Mi familia no sospecha de mis actos anormales. Por suerte, el cambio de actitud que tomé les hace creer que me estoy formando en adulto o en alguna otra tontería paternal. Si esto es todo lo que mi cuerpo expresará como respuesta defensiva, entonces no es demasiado grave. Es suficiente como para seguir el cometido que impuse.

Nadie podrá ver mi verdadera cara, eso es algo firme y lo tomo como un hecho. Seguiré con mi cotidianidad. Espero que la contención y los nuevos caminos sean suficientes por ahora. La depresión se hace menos constante, eso es bueno. De vez en cuando puede llegar a verse cuando estoy distraído aunque la opinión del público no me interesa en absoluto. Si quieren verme por ser algo que da incomodidad, pues que lo hagan. Siempre cuando sucede suelo aparentar normalidad y olvidan los gestos extraños de mi rostro. En parte me da un poco de gracia.

Ahora estoy tratando de buscar un espacio solitario. Estoy en una habitación completamente oscura y solitaria. Me siento cómodo. Finalmente no le tengo miedo la oscuridad, es muy relajante y me tranquiliza. Me da un espacio el cual entrar en meditación, o hasta poder llegar a escribir sin interrupción.

También debo afrontar las diferentes bombas post- mortem que dejé en los caminos de mis mentiras. Algunas estallaron, dejándome absolutamente aislado de varias personas pasadas. Es una pena que haya tenido que hacer eso. Me culpo a mí y a mi mismo. Culpo a mi mente y a mis pensamientos. Culpo a mis mentiras y a mis miedos. Culpo a mi conciencia y a mi niño. Los maldigo a todos.