"La historia que voy a contar es una trama trágica de mi vida. Algo que definió mi crecimiento mientras mis problemas psicológicos van coincidiendo con cada parte de este escrito mío.

En esta etapa de mi vida cumplí 4 años y era un niño muy cariñoso, divertido y feliz. Estaba en la casa de mis parientes de parte de mi padre. La mayor parte de la familia estaba pendiente del cumpleañero mientras yo estaba jugando con mis primos. De repente un joven se ofrece en comprar una vela para el cumpleañero y yo acepte en acompañarlo con la aprobación de mis padres. Creo que no fue una buena decisión la que tomé. Mientras salíamos de la casa, nos pusimos a competir en carreras hasta el local que quedaba a dos cuadras y media. Él compro una vela de cumpleaños con forma de 3 y nos retiramos por el paredón. Él me convenció de subir al paredón porque supuestamente era un atajo. Con un pedazo de madera que se encontraba a un costado de la pared me ayudó a subir y cruzar el otro lado de la gran pared de ladrillos. Del otro lado se encontraba un gran descampado donde se podían ver a una gran distancia algunos jóvenes que jugaban al fútbol Yo estaba sorprendido de haber escalado ese gran paredón. Y de repente Él me miro por más de un minuto con sus ojos fijados en mi cara. Me sentía un poco incomodo y le dije que íbamos a llegar tarde para la torta. Al instante me abofeteo en la cara y me dijo que me calle. Yo estaba aturdido y asustado así que comencé a llorar. Me grito que me calle mientras me bajaba los pantalones. Como un niño comencé a gritar por mis padres y traté de escalar el paredón pero era imposible que pudiera treparlo y me torcí un tobillo. Él me levanto tomándome de mi brazo y mi pie para después golpearme la cabeza contra el paredón más de 3 veces. Me hizo golpear tan fuerte contra la pared, que se me abrió la cabeza del tamaño de la yema del pulgar. Antes de terminar me arrojo contra la misma pared y saltó sobre el paredón dejándome ahí abandonado, y solo llorando y aclamando por mis padres, arrancándome la inocencia angelical en pedazos. Me abusaron físicamente, pero me sentía violado y herido psicológicamente. Me desgarró mi infancia con cada golpe dejándome sin alma en que sostenerme. Me dejó tirado y abandonado, por más de una hora mientras yo desgarraba mi garganta en llantos hasta cerrarse por falta de aire y respirar sangre por mis heridas mientras tocia mis lágrimas. Pero antes de que llore las últimas lágrimas de mi inocencia, alguien saltó sobre el paredón oyéndome llorar y fue corriendo en busca de ayuda. Durante toda aquella hora solo me acogí sobre el césped mientras la suave brisa aliviaba mis heridas. Por un momento creí que morí.

Este recuerdo solo lo tiene mi familia y yo que lo viví en mi infancia a los 4 años. A una edad tan inocente para que solo una persona te arrebate de tu ser. Con la esperanza de que si no hubiese pasado no hubiera sido tan perjudicial en mi presente. Ese niño murió del otro lado del paredón abandonado, desangrado por sus heridas y lágrimas. Solo soy el fantasma de lo que él no hubiera sido por ese hecho. Solo soy el resto de lo que queda de él y de unos pedazos de su diminuto corazón inocente. Cada vez que paso por ese paredón, oigo los llantos del fantasma de ese niño que nunca fui, queriendo tratar de recuperar mi infancia y consolar cada una de sus heridas, pero cuando llego al otro lado, desaparece como la brisa que me consoló por primera vez en ese momento.

Esta historia está hecha para conocer mis secretos del porqué soy tan depresivo y me gustan los poemas tristes. Tengo escoliosis porque a hasta mis 14 años miraba al piso por cada persona que pasaba en la calle. Del porque me llevo mejor con las mujeres que con los hombres. Del porque soy robusto, porque no quería salir de mi casa por miedo. Y del porque no creo en Dios.

Solo busco que comprendas que no soy un chico raro porque nací así, sino un chico con un trauma infantil. De que fui víctima por abuso a una edad muy temprana como para comprender llevar esto en mis espaldas. No puedo llorar por esto porque lo hice en aquel momento. No puedo llorar por mí mismo, sino por el niño que murió del otro lado del paredón.

Espero que comprendas que hay personas que tuvieron una peor vida, usándome tristemente de ejemplo y que aprendí a llevar esto con tanta calma tratando de mirar el lado positivo que no existe, porque mi vida se acabó en mis 4 años…

Aunque pudiera tener una relación amorosa con cualquier mujer, no me que quedaría ni me alcanzaría el alma para volver a amar. Soy alguien que existe sin ningún propósito alguno y esta es la principal razón por la que soy una persona triste. Por un momento a mis 10 años creí que podía suicidarme, pero no pude porque iba a quitarme lo último que me quedaba de aquel fantasma y no lo voy a hacer nunca porque es lo único que me queda. Así que me queda vivir una existencia con el propósito de no dejar en el olvido al niño que nunca fui..."