Prisma Sentimental: Conflictos Internos

El Exilio de Felicidad

No solo lo hice porque me sentía afectado por lo que sucedía, sino porque tenía el permiso de lo que menos me representaba y lo que exponía. Mis intentos de hacerle entender que necesitaba resolver los problemas que albergaba dentro de nosotros eran cruciales para coexistir.

Felicidad habló conmigo por esa razón. No era posible que esta fuese la que menos pudiese llegar a expresarse libremente. Me comentó que le fue arrebatada su Aura y Odio se encerró en su propio Pyxis. Ante el hecho Desesperación escapó de su lugar, pero no antes de que Valentía lo encerrase en un nivel inferior, dejándolo a cargo a Euforia de su custodia. Los demás estaban aislados por su cuenta, sin escuchar a ninguna de sus partes, excepto por las que pertenecen a la parte más comprensible del equilibrio.

Te pido que tomes control de este caos – suplicó Felicidad – y que recuperes lo que me arrebataron, porque te pertenece por derecho y existencia. Debes entender que no podía recurrir a nadie más de los niveles superiores. Este conflicto tomó parte de todo el equilibrio. -haciéndome entender de la catástrofe que reinaba -Lo peor de todo son las guerras internas, ya que de estas mismas estoy desinformado completamente dijo preocupado.

De una manera desalentadora escuché sus ruegos llenos del quien cree que fue el sentimiento que dio a cometer tal hurto. Sería el primero en despertar mis dudas, al igual que mi atención.
Primordialmente resguardé la luz que contenía a Felicidad en mi interior porque era inútil que se ocultara en el primer lugar que fue desterrado. Su Pyxis se convirtió en un completo desastre, siquiera podía llegar a sentir su presencia. La ruina fracturó el balance, haciendo de ese lugar un intento de su opuesto.

No podía ignorar tampoco a Valentía y la cautividad de Desesperación. Como su custodio debería hablar en primer lugar con Euforia.

Y así marché. Bajando escalones hechos completamente de imaginación, como el vasto pastizal iluminado por un cielo que no posee luz. Las hierbas danzaban a mi paso, apuntando en dirección a una luz que extrañamente brillaba en mi interior. De repente oí una voz en mi cabeza.

Si, este lugar existe. Dijo FelicidadPuede que no lo creas, pero todo esto es invención tuya, tal como lo quisiste.
De lo que te das cuenta es lo que eres y de la pequeña parte que pertenezco en tu interior, me encargaba de reinar los cielos.Hizo entender - No cabe duda de que te hayas percatado de que estoy iluminando tu camino.

Crucé por puentes que medían kilómetros de largo, separado por montañas pequeñas que llevaban a mi destino o al olvido. Por debajo de estos frágiles puentes se encontraba la nada. La representación del reinado de la parte más oscura y sombría de lo perdido. Sentimientos que necesito consultar se encuentran sobre esos niveles. Pero antes de lanzarme al abismo, teniendo en cuenta de que no me sucedería nada ya que era mi propia cabeza, su voz volvió a advertirme.

¡No lo hagas! – Exclamó Felicidad antes de arrojarme – ¡Detente en este mismo instante!
¿Qué sucede? – Pregunté exaltado - ¿No es la forma más rápida de viajar hacia los niveles más bajos?

En eso tienes razón, pero a la vez te equivocas Me explicó Felicidad.

Basta de juegos, adivinanzas y advertenciasLe comenté sin más vueltas ¿Qué tienes que decir?

Al igual que yo, sabes que se encuentran los niveles más bajos debajo de ese infinito vacío, pero no sabes que no son solo tres niveles los que reinan. Explicó FelicidadDebajo de esa total oscuridad se encuentra un desnivel que no se conoce. No hay reglas para poder darle un tiempo, nombre o lugar, simplemente existe para no existir. La característica principal de este desnivel es que toca suelo y no hay nada debajo de él. Es difícil de comprender que existe un suelo si a la vez digo que no hay nada. La luz no llega por ahí. La oscuridad tiende a rodearlo, pero no existe sobre este. Te podría llegar a decir mil cosas pero siempre terminaría contradiciéndome. El punto es que no intentes atravesarlo. Lo más seguro es que te perderás y no creo que vuelvas ya que no podrás ver, ni sentir. O sentirás y verás nada.

Suena demasiado confuso. Maldita sean tus paradojas, no llegué a comprender nada.Dije un poco molesto– Perdemos tiempo en vano, mejor sigamos por los puentes.

¿Al menos le dieron un nombre a ese lugar, desnivel o como se llame? –Pregunté desinteresadamente.

Mmm..Pensó Felicidad– recuerdo que los que reinan más abajo solían nombrarlo como Necris. Debe ser a que es un Pyxis que está por debajo de la oscuridad y por eso lo relacionan con lo Necro o la muerte ya que esta no la llegamos a comprender.

Suena lógicamente ilógico, claro. Dije sarcásticamente.

Exacto – Exclamó divertidamente Felicidad.

Luego de haber escuchado las sugerencias de mi interior, opté por seguir sobre los puentes que serpenteaban hasta donde llegaba la vista. Pensé que debían tener algún significado al igual que los pastizales oscuros. La diferencia que había entre estos dos puntos era que existía la luz sobre esos pequeños picos montañosos que sujetaban las cuerdas desgastadas de los puentes. No era una luz que servía para iluminar, era una luz que daba a entender que un sentimiento triste rodeaba los cielos y los iluminaba lo suficiente para que la existencia esté al tanto de este doliente paisaje. Las nubes eran tan negras como el mismo suelo dejando pasar un brillo semejante a la luz de la luna pero aún así opacándolo, dándole la sensación de una luna que agoniza. Y comenzó a llover gotas negras.

No era solo la sensación de que este sentimiento tomara parte de mi propio interior, también era porque indudablemente las cosas que sucedían eran la propia invención de mi mente. Nadie podía comprender que tanta oscuridad se impregnaba con la misma tristeza que expulsó el cielo, y el inmenso dolor de las incontables gotas negras que se impregnaron sobre mi piel.

Esto es… realmente…- Me detuve por un intento de no quebrarme.

Si, lo sé. Iremos inmediatamente para ponerlo en su Pyxis y devolverle la vida a este pobre lugar después de hablar con Euforia.Felicidad comentó el plan- Solo aguanta, es tan solo lo que deja impregnado a su paso. Siquiera estamos en su presencia. No decaigas que no puedes sostenerte de tus pensamientos dentro de tu propia cabeza. Se fuerte.

Lo más horrible era que las propias gotas estaban siendo absorbidas por mis prendas y por tal razón me volvía más pesado con la intensión de exhaustar mi voluntad para luego desistir.

Comencé a correr sobre los puentes a toda velocidad, cubriendo mi cabeza de las dolientes gotas. Antes de caer por el cansancio y la tristeza, vi una onda sonora ensordecedora que provino de los horizontes. Alcé la vista para ver que sucedía.

Las gotas se detuvieron.

Poco a poco comencé a ponerme de pié y miré las gotas que se quedaron congeladas en el aire, como si el mismísimo tiempo se hubiese detenido. Luego comenzaron a temblar. Estaban vibrando incontrolablemente, aparentando que tuviesen miedo de moverse. Otra vez se escuchó la onda explosiva de sonido que por poco me derribó, ahuyentando un mar negro que se movía en dirección opuesta de la fuente lloviendo literalmente de costado. Caí por el repentino golpe y dejó de llover.

El suelo quedó completamente seco y las nubes se alejaron. Observé detenidamente el horizonte y vi un enorme volcán en erupción que literalmente escupía magma por los cielos y hacia llover fuego, quemando las nubes negras que caían al olvido, que era de donde provenían.

Sí, creo que llegamos al lugar correcto.Dijo en un intento de divertir lo obvio. No te preocupes por la lluvia de fuego.

¿Oí bien?Pregunté exaltado – ¿Qué no me preocupe por la lluvia de fuego que carboniza nubes que caen al vacío?¿Qué sigue, una lluvia explosiva? -Cuestioné sarcásticamente pero molesto.

No, no creo. No solemos entornarnos mucho con la lluvia, principalmente porque yo era la única persona que podía llegar a permitirle llover. Y como explicación lógica, la lluvia de fuego es por el mismo magma de que sale de ahí, así que no cuenta.Comentó haciendo un mero intento de explicar.

Mejor será avanzar antes de que me arrepienta de haberme permitido hacer esto – Apresuré mis pasos

Proseguí corriendo hasta que llegué tan cerca de la montaña en erupción, que las explosiones se confundían con gritos.

¿Qué es eso? – Pregunté aturdido y confuso.

Es el que se escapó en primera instancia. Euforia lo debe estar conteniendo, pero veo que esta calmado por el momento. – Aseguró confiadamente.

Si a "eso" lo llamas tranquilo… No quiero saber cuándo llegar a hacer honor a su nombre.Deduje con un poco de inquietud.

Avancé por un camino liso de piedra volcánica rodeado de rocas enormes y filosas apuntando a donde el camino se encontraba. Una enorme puerta en forma de piedra se podía ver con la caída de lava que dividía en dos esa parte, dejando un espacio en el que esta misma se encontraba. Se podía decir que necesitaba entrar en la base de esa montaña en erupción. Me detuve frente a la puerta de piedra con impresión.