¿AL COLUMPIO? ¿Estás loco?- gritaba una pelinegra mientras corría

-Bueno, así llegamos, ¿tienes alguna otra idea?- respondió un joven, rubio, que también corría, sujetando la muñeca de la chica.

Casi llegaban. Estaban en un campo en donde lo único que había era tierra y un árbol, sin hojas, de ramas bastante resistentes, totalmente negro, tal y como si lo hubiesen quemado. En aquel lugar, el cielo era totalmente rojo, de un tono macabro. Una de las ramas más altas de aquel árbol tenía colgando un columpio.

ESE columpio.

Todo había comenzado con él.


28 horas atrás….

Eran cerca de las 10:30 de la mañana; Rowan Knoll caminaba por los largos pasillos, de alfombra color tinto y paredes color rubí, del edificio femenil del instituto "Dark Forest", en dirección a su cuarto. Vestía con una blusa negra de manga larga, una chaqueta de manga corta color verde militar y unos jeans. Llegó y abrió la puerta, para ver que su nueva compañera, quién escuchaba música, había llegado. Cerró la puerta y esperó pacientemente a que la pelirroja se percatara de su presencia, más parecía que no sería así, ya que la chica cantaba animada. Se acercó a ella y le dio golpecitos en el hombro, con intención de saludarla.

-¡Ah! ¡Hola!-dijo la chica, quitándose los audífonos- debes ser Rowan. Yo soy Jessica, Jessica Green, ¡es un gusto!

- El gusto es mío; am, ¿Cómo sabes mi nombre?

-Me dijeron que tendría como compañera de dormitorio a Rowan Knoll, la sobrina del director; me imagino que uno te guarda respeto, eh.

-Oh, claro… por un momento olvidé que era así de conocida-dijo mirando el techo.

-Me caes bien -habló la otra, riendo un poco- … ¿te puedo decir Row?

-Claro.

-¡Bien!


Ya era lunes por la mañana. Austin Blake entró en el salón correspondiente al grupo de 2°C, tarde. Solía hacerlo siempre, incluso el primer día de clases. Entró sin importarle el hecho de que había interrumpido al profesor a media presentación propia. Se limitó a mirarle y decir "tuve un contratiempo", e ir a sentarse detrás de Rowan, el único lugar vacío. Prefirió observar el cabello corto de la chica a prestar atención a lo que el profesor decía.

Faltaba un cuarto de hora para que el día escolar terminara. Austin miró la libreta de su compañera de enfrente. Tenía escrito "propiedad de Rowan Knoll".

Ella había pasado el tiempo pensando en lo que había escuchado a la hora del almuerzo.

-Oye Amanda, ¿has escuchado los rumores de este colegio?

-No Caroline, ¡cuenta!- decían unas chicas de primer grado, mientras que su conversación era escuchada por Rowan.

-¿Recuerdas la masacre de Shady Forest?

-Sí; encontraron mucha sangre, pero nunca los cuerpos. Supe que las cámaras de seguridad grabaron la matanza, pero el loco les disparó a las cámaras y de las víctimas ni rastro

-Sí que estás enterada, eh. Bueno, hace unas semanas, durante las vacaciones, encontraron colgado a un tipo llamado… Norman Jones… estaba colgado del viejo árbol del jardín trasero, de aquí del colegio. Salió en el periódico.

-¡Ah! ¿Enserio?

-Sí. Poco después, encontraron a su socio, muerto también, en su despacho. Le habían disparado. Hay quienes dicen que Norman mató a su socio y se volvió loco, después, llegó al restaurante Shady Forest y mató a las treinta personas, y las enterró en la gran área verde trasera del instituto, dado que este está muy cerca del restaurante. Luego, tomó una cuerda y se ahorcó.

-Pero eso no puede ser, si los hubiera enterrado, habría marcas, y el césped está intacto

-Pero uno de los empleados dijo haber encontrado una mano enterrada

-Ahhh… Ya cállate Caroline, solo tratas de asustarme

-No me creas si no quieres, pero a que ahora da más miedo vivir en esta parte de Londres, eh?

Rowan se sintió decaída al recordar eso, puesto que el socio del tal Norman Jones era su padre; Adam Knoll. Y en efecto, ella había escuchado antes sobre la posible relación entre la muerte de su padre y la masacre de Shady Forest, ya que el despacho de Norman y el restaurante quedaban no muy lejos uno del otro. Como ella sabía que su tío, Ethan Knoll, era la persona que Adam quería que tomara la custodia de la chica si algo le fuese a pasar, pasó a vivir con él, y posteriormente a entrar al instituto.

El timbre que anunciaba el fin del día escolar interrumpió los pensamientos de Rowan.

Todos se levantaron de sus asientos apresuradamente y se dirigieron a la puerta. Rowan se tomó su tiempo y recogió sus cosas. Al hacerlo, notó que su compañero sentado detrás se había quedado dormido. Lo miró con un poco de curiosidad, hasta que él abrió los ojos de golpe. Ella retrocedió un poco, mientras que Austin terminaba de reaccionar.

-¿Qué clase es?- atinó a decir el rubio

-Era Historia. Ya se acabó. Te quedaste dormido.

-Oh, genial.

-Bueno, me voy- dijo Row mientras se colgaba la mochila en el hombro. Al hacerlo, su celular cayó de un bolsillo, pero ella no se percató de eso. Austin miró el celular en el suelo.

-¡Oye Rowan, tu telé…!- pero ella se había ido. Entonces decidió ir a buscarla.

La pelinegra fue hacia el área verde trasera del instituto. Por un momento, olvidó el rumor.

Dejó su mochila en el césped y se sentó en el columpio del árbol negro. Se balanceó sin ganas, lentamente. Realmente extrañaba a su padre. De pronto, Austin llegó.

-Oye, ¿Rowan, cierto?

-¿Qué? ¿Tú también me reconoces por ser sobrina del director?- respondió con rostro inexpresivo

-No, de hecho no… ¿Eres sobrina del director? Si se tu nombre es porque lo vi en un cuaderno tuyo

-Ah… claro

-Bueno, venía a devolverte tu teléfono, se te cayó en el salón

Austin se acercó a ella, pero tropezó con la mochila y cayó encima de Rowan, aun en el columpio. Los dos salieron volando, pero en lugar de caer en el verde y perfectamente cortado césped, terminaron en un campo lleno de tierra. Cuando los dos adolescentes levantaron la vista, se encontraron con un cielo totalmente rojo, y un lugar totalmente solo, oscuro y macabro.

Frente a ellos, seguía estando el árbol y el columpio, solo que el árbol parecía quemado, mientras que el columpio lucía viejo y a punto de caerse.

Rowan sintió una mano tomándola por el tobillo, y entonces se asustó, Austin se levantó y vio que en efecto, había una mano saliendo de la tierra, aprisionando a Rowan. Como pudo la arrancó del tobillo de la chica, la ayudó a levantarse y corrieron hacia el columpio, mientras que muchas más manos salían de la tierra, tratando de detenerlos. El chico sentó a Rowan en el columpio, quien seguía en shock. Empujó el columpio tan fuerte como pudo, y luego tomó una de las cuerdas. Como resultado, volvieron a caerse del columpio, pero esta vez, estaban donde empezaron; en el jardín trasero más olvidado y menos visitado del instituto.

Ahora, la gran pregunta, ¿Qué demonios fue eso?


¡Hola!

Les agradezco que que hayan tomado la molestia de pasarse por aquí y leer este capítulo, que espero les hay gustado~.

Cualquier crítica o sugerencia es bien recibida.