El instituto Dark Forest; famoso, viejo, oculto… tétrico, pero sobre todo, exclusivo. Tanto así, que solo de tres maneras era posible entrar; proviniendo de una familia acomodada, obteniendo una beca, o siendo familiar de alguno de los docentes o empleados, de las personas del aseo inclusive. Para su suerte, Jessica Green estaba en la primera opción; era de familia bastante adinerada, así que no hubo problema al solicitar su entrada. Sin embargo, en esos precisos momentos, deseaba estar en cualquier lugar menos en su salón de clase. ¿La razón? Dos personas: Amanda Doherty y Caroline Martin, que para desgracia de Green, se situaban a cada lado de su lugar; Amanda a su izquierda y Caroline a su derecha. Pero no es que fueran malas personas ni mucho menos, el problema era que frente a ella, se sentaba Sean Foster, un chico prodigio, que se saltó un par de años y por lo mismo era menor que el resto. El inconveniente era que tanto Amanda como Caroline lo encontraban "lindo", y se habían pasado todo el día hablándole o mandándole notas (o en su defecto, pidiéndole a Jessica que se las diera). No obstante, eso ponía nervioso al menor, que se sentía acosado en su primer día de clases. Jessica estaba harta de escuchar:"Eres muy lindo, ¿sabes?", "¿Tienes novia?", "¿Quieres almorzar con nosotras?", "¿Cuántos años tienes?" en voz baja y en un tono meloso. Se compadecía del chico. Minutos después, el rostro se les iluminó a la chica y a Sean al escuchar el timbre indicando el final, y ambos salieron prácticamente volando.

Jessica llegó a su habitación. Vio a Rowan sentada en su cama, hablando con un chico, rubio, bastante atractivo. Malinterpretó la escena, y se disculpó por interrumpir.

-No, no, pasa, que yo ya me iba- dijo Austin, mientras se separaba de Rowan y se levantaba de la cama- Ah, pero que tonto, ¿Dónde están mis modales? Soy Austin, Austin Blake.- sonrió mientras extendía su mano.

-Soy Jessica, Green. Es un gusto.- dijo ella correspondiendo al saludo

-¿Green? ¿Por qué me suena?

-Los Green conocemos a los Blake… aunque a ti yo tampoco te conocía

-¿Y por qué no te vi en clases?

-Es de primer grado- comentó Rowan.

-Ah, entiendo... pues, fue un gusto conocerte- se despidió Austin, dirigiéndose a la puerta- y bueno… yo me voy.

-¡Espera!- dijo Rowan, levantándose de la cama- antes de que te vayas… debemos aclarar algo- terminó de decir, mientras bajaba un poco la mirada. Siguió al rubio hasta la puerta y salieron al pasillo.

Jessica, por su parte, sonrió al suponer la "suerte" de su compañera, aunque no tuviera idea de que ambos aún estaban un poco asustados por su viaje a lo que les pareció ser el infierno. Sin más, se sentó en su cama, sacando un libro de su mochila, que había conseguido de la biblioteca. Acto seguido, encendió su computadora, y mientras esperaba, comenzó a hojear el libro.

...

-Ni una palabra, a nadie; hasta que averigüemos que fue lo que exactamente pasó- dijo Rowan seriamente, a lo que Austin asintió. Después, abrazó a la chica, cosa que la tomó por sorpresa, y luego se fue.

-Raro- pensó ella, para después volver a entrar a su habitación.

-¿Sabías que hubo muertes aquí?- preguntó su compañera al verla entrar.

-¿Te refieres a la masacre de Shady Forest?

-No; yo hablo de 24 años atrás- respondió Jessica sin dejar de mirar su laptop, que era ahí donde estaba leyendo tal información- Un chico apodado "Thánatos", fue asesinado en la escuela por… un grupo religioso- terminó de decir un tanto extrañada.

-¿Cómo?

-Pues… mira, lee tú misma- dijo Jessica mientras le señalaba que se acercara.

Rowan movió el cursor hasta que dio con un párrafo que le llamó la atención:

"Eran cerca de las 2 am, estábamos en nuestra habitación. Acabábamos de llegar de una fiesta; él había tomado mucho y se desmayó. De la nada, llegaron unos tipos, totalmente cubiertos, y comenzaron a golpearme hasta quedar inconsciente. Lo último que recuerdo, es ver que mi compañero se despertaba asustado y unos de los 'monjes', por así decirlo, se le acercaba. Lo siguiente que recuerdo es a mi hermano totalmente perturbado tratando de hacerme reaccionar, y la cama de mi amigo llena de sangre" relata el compañero de la víctima, A.K.

'¿A.K.? ¿Por qué me resultan familiares esas iniciales?'- se preguntó Rowan a sí misma- ¿Por qué no mencionan el nombre de la víctima o del testigo?

-La escuela no quiso dar nombres; solo sé que eran de segundo grado. Me imagino que los familiares se negaron a dar información.- respondió la menor- mira, el anuario de 1988. Aquí están los chicos de 2° A- dijo mientras señalaba la página, Rowan se acercó- ¿Quién crees que hay sido el desafortunado?

Ella apuntó a una foto en especial, bastante sorprendida. La foto correspondía a Adam Knoll, su padre. Después, volvió la vista a la computadora. "Mi padre me contó que su habitación era la 31" susurró para sí.

-Jess, ¿podrías revisar el número que tiene nuestra puerta?

Jessica lo hizo, salió al pasillo y miró detenidamente el número.

-Es 31… ¿Por qué?

Rowan salió con la laptop y señaló la imagen que venía en la nota periodística.

-"La escena del crimen"… ¿Qué es lo que tiene?

Volvió a indicar la imagen con más insistencia. Jessica se acercó y notó que la puerta tenía el número 31.

-Este edificio es viejo…-tartamudeaba Rowan- de cuando antes la escuela era solo para varones. El edificio nuevo lo construyeron hace un par de años.

-Entonces… estamos en la habitación donde murió aquel chico…- balbuceó Jessica.

-…y su compañero era mi padre- completó la otra- Tengo que irme.

Tomó el anuario y su mochila, y salió corriendo dejando en la habitación a una Jessica asustada y confundida.


-¿Te sientes bien?- preguntó un chico de ojos color miel a Austin.

-¿Eh? ¿Qué? ...Sí, estoy bien.

-Menos mal, estaba por arrojarte agua.

-Muy gracioso, Ian.

Ian Alexander era el compañero de cuarto de Austin, y un año mayor que éste. El joven observó que Austin estaba realmente perdido en sus pensamientos; desde que entró a la habitación, no había hecho otra cosa más que sentarse en su cama y mirar hacia la pared, después de murmurar un "hola". En una situación normal, al mayor poco le interesaría lo que estuviera dando vueltas en la mente de su compañero; no obstante, en esta ocasión tuvo curiosidad. En el momento del incidente, Ian estaba en el jardín por pura casualidad, cuando vio como ambos jóvenes desaparecían en el columpio; obviamente, no sabía que habían terminado en medio de la tenebrosa nada. Lo que si sabía, es que eso era lo que tenía tan pensativo a Austin desde hace ya un rato.

Pronto, se escuchó que alguien llamaba a la puerta. El abrió y resultó ser Rowan.

-Hola. ¿Tu compañero es Austin Blake?

-Ah, ¿buscas al arrogante de allá?-dijo con media sonrisa, apuntando al mencionado. Ella también sonrió- pasa.

-Gracias.

Rowan fue y permaneció frente al chico, esperando algún gesto como respuesta, pero el rubio ni se inmutó. Entonces tomó de la muñeca a Austin, haciendo que volviera en sí, y lo sacó al pasillo.

...

-Estuve investigando…- dijo el rubio en voz baja- Me imagino que ya sabes del chico que murió de forma violenta en 1988.

-Si, de hecho si, y descubrí algo… tal vez hay "alguien" que nos puede ayudar del otro lado- le susurró al chico

-Hablas de…

-Si, del mismo Thánatos.

-... ¿Te das cuenta de lo que dices? Thánatos murió en 1988. ¿Cómo nos va a poder ayudar?

-Es que... No sé, algo me dice que tenemos que ir con él. Ciertamente, desde que llegué me he sentido un poco observada; claro, no puedo asegurar que es Thánatos quien me observa. Pero además, Jess y yo descubrimos que fue compañero de habitación de mi padre, y por si fuera poco, nos tocó la misma habitación que a ellos.

-Wow... Bueno, ¿tienes alguna idea de cómo llegar a él?-Rowan se acercó y le dijo algo al oído-... ¿De verdad tenemos que ir otra vez?


Jessica giró un par de veces. No podía conciliar el sueño, o al menos no del todo; cuando estaba a punto de quedarse dormida, un pequeño ruido se lo impidió. Molesta, entreabrió los ojos. Vio entonces una silueta en la puerta, pudo adivinar que era Rowan. Estaba a punto de salir, pero se giró repentinamente, para ver si había despertado a su compañera. Jess fingió estar dormida, y así permaneció hasta que escuchó la puerta cerrarse. Rápidamente se levantó y buscó con la mirada el despertador; eran las doce y media de la noche. Se puso una chaqueta y unos converse, y salió en busca de su compañera.

La siguió de manera sigilosa en las escaleras, en los largos pasillos, y en la estancia, hasta salir del edificio. Al llegar a los jardines, la perdió de vista; se escondió en un arbusto, pensando que tal vez la había descubierto y ahora trataba de confundirla. Segundos más tarde, sintió un poco de movimiento cerca de ella. Al escuchar unas respiraciones, entro en pánico y soltó un pequeño grito; de pronto, una mano cubrió su boca, y otra jaló su cuerpo hacia atrás. De un momento a otro, se encontró con unos ojos color miel.

-Shhhh. Harás que nos escuche.- dijo el chico. Tenía el pelo teñido de rubio platinado, y una mirada penetrante.

-... ¿Que nos escuche quién?

-Austin. Mi compañero. Salió del cuarto como si nada y lo vengo siguiendo... -se dio cuenta de que no sabía con quien hablaba- ¿Y tu quién eres? ¿Que haces afuera a esta hora?

-Lo mismo que tu. Hace rato que vengo siguiendo a Rowan, pero la perdí de vista...

-¿Rowan? Esa chica vino en la tarde a buscar a Austin...

-Y Austin estaba hablando con ella después de clases.

-Creo que se a dónde van... sígueme- dijo él, tomando del brazo a Jessica y saliendo del arbusto.

-Oye, me gustaría saber el nombre de la persona que me está jalando del brazo, ¿sabes?- dijo Jess entrecortadamente, por estar corriendo.

-Me llamo Ian- dijo él, recargándose en la pared e indicando a la chica que hiciera lo mismo- ¿tu?

-Jessica.

Habían llegado al jardín trasero. Aun escondido, Ian asomó la cabeza, buscando con la mirada el columpio; tal como supuso, ahí estaban Rowan y Austin. Al parecer discutían.

-Mira, ahí están- dijo Ian. Ella se asomó también.

-Están juntos como pensé, pero, ¿qué hacen ahí? Creí que estarían en un lugar más escondido, haciendo otra cosa...- murmuró lo último con un deje de decepción. Ian la miró bastante desconcertado, preguntándose qué clase de pensamientos raros habría en su mente.

Pudieron notar que el par había dejado de discutir. Lo siguiente que pasó fue que Rowan se sentó en el columpio y Austin se paró detrás de ella, impulsándola muy fuerte. Casi al instante, una bruma negra hizo acto de presencia, y de Rowan ni rastro. Poco después, Austin se subió al columpio y lo mismo sucedió.

-¡Ahhhh!- Jessica se aferró al brazo de Ian- ¡¿Pero qué diablos acaba de pasar?

-Lo mismo que la vez pasada... desaparecieron.


-Bueno, estamos aquí...-suspiró Austin- ¿Ahora qué?

-A esperar.

-¿Esperar qué?

-Lo que sea...

-Ustedes otra vez...- una voz dijo. El eco resonó en todos lados.

Una canción comenzó a ser perceptible; Overrated, de Three Days Grace. El viento comenzó a soplar con fuerza. Tanto Austin como Rowan sintieron un escalofrío, que los hizo mirar hacia atrás. La chica casi se cae del susto, de no ser por su acompañante que la sostuvo; de la nada, un sujeto de cabello negro y ojos carmesí apareció sentado en el columpio. Miraba fijamente a ambos, con un rostro inexpresivo.

-¿Thá-Thánatos?- titubeó ella.

-Anda, ¿te conozco?- se extrañó el... desconocido.


¡Hola!

Les agradezco que que hayan tomado la molestia de pasarse por aquí y leer este capítulo, que espero les hay gustado~.

Cualquier crítica o sugerencia es bien recibida.