Y cayó al suelo. El hecho de que su rubio cabello le impidiera ver terminó siendo la causa de que tropezara con una piedra y por ende cayera. Irie maldijo por lo bajo y se quedó ahí, boca abajo en el césped, al borde de la desesperación.

Ella había viajado, junto a sus compañeros de clase y su profesor, a México. El profesor de la clase 2-3 tenía un amigo que también era maestro en Puerto Vallarta, y creyó que no sería tan mala idea llevar a su grupo a conocer una escuela en otro país. Y de paso, ir a la playa.

Así pues, la clase 2-3 fue a México. Ya en Pto. Vallarta, fueron al hotel a descansar, para al día siguiente ir a la dichosa preparatoria. Irie tenía como compañera de habitación a Mika Hasegawa, una chica de largo cabello teñido de rojo, que era buena amiga suya. En la habitación de a lado, estaban un par de gemelos. Un par de gemelos que tanto Irie como Mika conocían muy bien. Soun y Sora Takemura. Los responsables de que ahora Irie estuviera perdida.

Llegaron a la escuela que planeaban visitar, pero a medio recorrido, Soun y Sora comenzaron a molestar a Irie, como siempre solían hacerlo (Irie aun se preguntaba como es que era amiga de esos dos). Entre broma y broma, Sora terminó quitándole la diadema, provocando que todos los cabellos se le fueran al frente, y ahí fue donde a "perdió" la vista. Soun, queriéndole seguir el juego a su hermana, tomó a Irie de los hombros e hizo que girara un par de veces. Mas que mareada, Irie trató como pudo seguir caminando, sin saber que iba en otra dirección. Y así, terminó en unas de las áreas verdes con más árboles de la escuela, sin rumbo y sin poder ver. Luego, apareció la piedra. Y ahora Irie estaba apunto de llorar del coraje.

-Eh, este... ¿Estás bien?- escuchó a una voz masculina decir, más no entendió, pues le estaba hablando en español.

-¿Nani? ¿Dare ka?- preguntó ella, sentándose en el pasto.

-Ahh, ya... no me comprendes- razonó él, riendo un poco- ¿Eres de Japón, cierto?- le preguntó esta vez en japonés.

-¿Eh..? Hablas japonés... ¡Estoy salvada!

-Si, así es. Y bien... ¿Que hace una chica asiática en mi lugar secreto?

-¿Lugar secreto? Ah, si ¿en dónde estoy?- dijo Irie, volteando para ver al chico. Sin embargo, ya que su cabello aun le cubría los ojos, más bien le dio la espalda sin saberlo. Esto le hizo gracia al muchacho.

El -hasta ahora- desconocido joven fue y se puso de rodillas frente a ella, tomó su rostro con ambas manos e hizo que quedaran cara a cara. Ella se rió un poco. Después, le quitó el cabello de la cara; tenía unos grandes ojos azules. Irie por su parte, pudo apreciar los ojos cafés del joven.

-Soy Dani.-dijo al fin.

-Irie- sonrió la chica.

Dani entonces metió su mano en uno de sus bolsillos, para luego sacar una par de prendedores rosas; prendedores que usó para que el cabello no le bloqueara la vista a Irie. Después se levantó, e Irie pudo apreciarlo bien; era alto, de tez morena clara, y tenía el cabello negro. Llevaba una playera verde y unos jeans negros.

-Ya está. Ahora no te caerás.

-Gracias.

-...Y bien, ¿Qué haces aquí?-preguntó Dani una vez más.

-Ah, verás, estaba con mi grupo dando un recorrido por esta escuela cuando por obra del destino-Irie casi tuvo que morderse la lengua para no soltar un insulto en contra de los gemelos- perdí mi diadema. Y de ahí en adelante, fui caminando sin rumbo hasta llegar aquí.

Dani supo casi al instante que su grupo era aquel que vendría desde Japón a visitar la preparatoria.

-Bueno, Irie, de no ser que acabaste por encontrar el lugar donde suelo venir a hacerme la pinta, no te hubiera encontrado. Creo que hice bien en saltarme matemáticas- dijo riendo- ven, busquemos a tu grupo.- y dicho esto, le indicó que lo siguiera, para luego salir de aquél "lugar secreto" e ir en busca del grupo.

Después de unos minutos de seguir a Dani, a Irie le entró la curiosidad. Se detuvieron en la cafetería, a sentarse en una de las mesas a respirar, pues habían corrido y ahora estaban agitados. Ahí fue donde la chica aprovechó y le preguntó a Dani:

-¿Por qué tenías prendedores rosas contigo?

El chico se estremeció un poco al escuchar eso. Bajó la mirada unos segundos, pero después volteó a verla con una sonrisa nerviosa. -Lo olvidé, jejeje- fue lo que contestó. Se notaba que estaba fingiendo. Irie podía jurar que tenía ganas de llorar, pero al parecer se contuvo y le volvió a indicar que lo siguiera.

Ya habían buscado por toda la escuela. Estaban cansados. Aparte de cansado, fue algo molesto, pues cada vez que se encontraban a algún amigo o conocido de Dani, éste le preguntaba si la rubia era su nueva novia. A algunos les dijo que si, pues sabía de antemano que si decía lo contrario, no lo dejarían en paz. Dio gracias de que Irie no entendiera el español.

Habían pasado por las canchas, los baños, la biblioteca, el foro, el estacionamiento, el edifico A, el B, la cafetería, todo. Bueno, todo, menos la entrada; pero si de todos los puntos de la preparatoria era en la entrada en donde estaban, eso quería decir que estaban por irse. Y acertaron; todos estaban en la entrada. El profesor Hirose se despedía de su amigo y el director. Irie pudo notar los rostros preocupados de Soun, Sora y Mika. Se escondieron en unos arbustos cercanos a la entrada, y como pudo, Irie salió y se puso de pie detrás de un par de compañeros suyos.

-Irie, ¿dónde rayos estabas?- preguntó uno de ellos. Eikou era su nombre.

-No importa ahora, pero doy gracias de haberlos alcanzado.-respondió la chica. Volteó a ver a Dani, que le estaba sonriendo. Ella también le sonrió, dándole las gracias, e hizo un gesto de despedida con la mano disimuladamente. Dani por su parte, correspondió al gesto desde su escondite en los arbustos.

No obstante, el director le pilló ahí escondido, obligándolo a salir. El maestro miró al chico y negó con la cabeza; Dani era uno de sus alumnos, y se supone que estaría en su salón junto a sus compañeros resolviendo los problemas de matemáticas que les dejó hacer mientras el iba a saludar a su amigo, el profesor Hirose.

-¿Qué hacías ahí, Dan?- preguntó el director -¿Y a quién saludas?

-¿Yo? Si yo no saludaba a nadie, estaba espantando una abeja salvaje- bromeó Dani.

-Ahhh...- suspiró el director -Creí que el Maestro Iván les había dejado trabajo.

-Y así fue, pero yo no necesito más práctica- respondió Dan tranquilamente

-Eso dices ahora, Dan. Ya que quiero ver en extraordinario...

-De hecho...- habló el maestro Iván- Ryousuke Dan es de mis mejores estudiantes

-Era, profe, era- dijo Dan. El director y el maestro le miraron extrañados- ya no lo seré más, pues... ¡Me regreso a Japón! ¿Qué tal, eh?


En el Aeropuerto Internacional Lic. Gustavo Díaz Ordaz, Irie Aizawa esperaba pacientemente su vuelo junto a sus compañeros. Sería un largo rato, primero llegar a los Estados Unidos y de ahí a Japón. Hacía calor, así que solo llevaba una blusa blanca, pantalones cortos y tenis. Su cabello estaba hecho una coleta, como casi diario, y tenía los prendedores rosas que Dan le había dado anteriormente. Dan... ¿Lo volvería a ver algún día?

-Nee, Irie-chan- escuchó decir a Sora- ¿De dónde sacaste esos prendedores?

-Nos da curiosidad- dijo esta vez Soun.

-Una amable persona me los dio, ya que ustedes dos me quitaron mi diadema- respondió Irie, mirando mal a los gemelos.

-Ya, si solo estábamos jugando- se excusó el mayor de los gemelos, metiendo las manos en sus bolsillos- no creímos que te fueras a perder.

-Pero ¿quién te los ha dado?- preguntó ahora Mika. Irie sonrió.

-Fue...


-¿Cómo que te vas? ¿Así, sin más?

-En efecto.

-Pero ¿por qué?

-Por motivos personales. Además, mi padre ha estado rogándome por años que me vaya a vivir con él...

Ryousuke Dan, mejor conocido como "Dani", recordaba la última conversación que tuvo con su director y su maestro de matemáticas. Sonrió divertido al recordar sus sorprendidos rostros. Al sentarse, escuchó a unas personas hablando japonés. Creyó reconocer una de las voces, y entonces volteó hacia atrás rápidamente.

-Fue...

-¿..Irie?

La aludida se paralizó unos segundos. ¿Se lo estaría imaginando? Giró su cabeza lentamente, para encontrarse de frente con el rostro del moreno, quien estaba igual o más sorprendido que ella.

-¿D-Dani?

Se quedaron mirándose uno al otro durante unos momentos. No fue sino hasta que Mika llamó su atención que reaccionaron.

-Ejem ejem...

-¿Qué haces aquí? Voy a Estados Unidos. ¿Qué, tu también? Bueno, yo de ahí voy a Japón ¿QUÉÉ?- Irie y Ryousuke hablaban al mismo tiempo. Mika los miraba un tanto asustada, mientras que Soun y Sora lloraban de la risa; ni siquiera conocían al tipo y ya les caía bien.

-¡No me digas que me has seguido!- dijo Irie algo impactada

-¿Por quién me tomas? Yo solo voy a regresar con mi padre- contestó Ryousuke

-Ah, claro...

-Si tú también vas a Estados Unidos...- habló Mika

-...¿No es probable que...- dijo Sora

-...tu vuelo sea el mismo que el nuestro?- completó Soun

Tanto Irie como Ryousuke miraron su boleto: vuelo 143CHI. En efecto, era el mismo vuelo hacia Chicago. Ambos se miraron entre sí, incrédulos.

-Esto será divertido~- dijeron Soun y Sora.