Nota: Cuando alguna línea esté en cursiva, quiere decir que Dan está hablando en español.


-Dani-san, Dani-san, tu japonés es muy bueno- dijo Sora asombrada, después de un rato de plática y vuelo. Ya estaban en camino a Japón.

-Pues gracias.

-¿Tienes familia en Japón?- preguntó Soun.

-Mi padre vive ahí. Tiene años pidiéndome que vaya a vivir con él.

-¿Entonces eres medio japonés?- se sorprendió Irie.

-Si. Me llamo Ryosuke, y mi apellido es Dan; pero para evitar complicaciones, me empezaron a decir "Dani", como si me llamara Daniel. Solo mi familia me dice 'Ryo'.

-Ohhh- dijeron los gemelos.

-¿Y a que parte de Japón vas?- habló la rubia.

-A Okinawa, a la ciudad de Naha. Me alegra que sea ahí donde mi padre vive, no me quiero alejar del mar, aunque no será lo mismo que Pto. Vallarta.- sonrió Ryosuke.

-¿También vas a Naha?- preguntó esta vez Mika- Parece que es probable que nos volvamos a ver. ¿Nee, Irie-chan?

-Si, jejeje... El colmo sería que termines en nuestra escuela también- rió nerviosamente.

-...No hay por qué descartar esa opción- sonrió Ryosuke divertido, sin pensar acaso en lo que podría pasar después...

...

-¡Ryo-chaaaan! ¡Me alegra tanto volver a verte!- un hombre de cabello castaño con una que otra cana, de sencillos anteojos de montura negra, camisa gris y pantalón negro, abrazaba al mencionado al grado de dejarle casi sin respiración. Los japoneses miraban al par sin saber que pasaba. Mika sin embargo, dedujo a los pocos segundos que se trataba del padre de Ryosuke.

-Pa-papá, n-necesito aire-decía Ryosuke a duras penas. Dicho esto, lo soltó.- También me alegra verte... pero, creí que me esperarías fuera del aeropuerto- dijo un poco extrañado.

-Me desesperé dentro del auto-respondió tranquilamente, con una sonrisa. Digno de él, pensó su hijo.- ¿Y ellos son?

-¿Eh? Ah, si. Ellos son Irie, Mika, Soun y Sora. No llevo mucho de conocerlos.

-Pues, como para llamarlos por su nombre, más bien parece que los conocieras hace bastante- murmuró el hombre. Soun y Sora rieron ante esto, pues era verdad.

-Por cierto, el es mi padre; Isei Dan.-señaló a su padre, quien hizo un gesto de saludo.

-Mucho gusto- dijeron los cuatro al unísono e inclinándose ligeramente. Isei hizo lo mismo.

-Si nos disculpan, mi hijo y yo tenemos algunos asuntos que atender. Asi que, nos retiramos.- dijo el castaño, tomando a Ryosuke por el brazo, sin darle oportunidad de despedirse. Irie se sentió un poco triste por unos instantes, al pensar que quizá pasaría algún tiempo antes de poder volver a verlo. Oh, cuán equivocada estaba.

-Tomé su teléfono- dijo Sora como si nada.

-Y yo su cartera- habló Soun de la misma manera.

-¡¿QUE HICIERON QUÉ?!


No habían pasado ni cinco minutos desde que Isei encendió el auto, cuando Ryosuke terminó por quedarse profundamente dormido en el asiento del copiloto. Miró a su hijo con una sonrisa; debió ser un vuelo bastante pesado. Pero finalmente estaba a su lado.

Él y Elizabeth Viera se conocieron en Los Angeles, California. Tiempo después, como uno puede suponer, contrajeron matrimonio; fue una hermosa y memorable boda en la playa. Sin embargo, años después tuvo que regresar a Japón por cuestiones de trabajo; Ryosuke, siendo un niño, fue algunas veces a pasar el verano con él, pero luego dejó de hacerlo. Entonces, Isei Dan adoptó la costumbre de ir a México al menos una vez al año.

Frenó al instante. Por poco se pasa un semáforo en rojo; si no dejaba de ser tan distraído al estar manejando, uno de estos días se estrellaría. El detenerse tan repentinamente hizo que el pelinegro se sacudiera, despertándolo.

-Olvidé que, contigo al volante, uno debe traer el cinturón de seguridad- Dijo Ryosuke medio dormido, riendo un poco. Su padre hizo lo mismo.

-Ya quiero que lleguemos a casa y te instales.

-Si, sobre eso... ¿Sería posible que pudiera vivir en un departamento?

-¿Tu solo?

-Si. Mamá no me dejaba...

-Tienes 17 años, claro que no te lo iba a permitir.

-¡Por favoooor~! Solo un par de meses, luego me iré a vivir contigo a tu casa.

-Ahhh- suspiró Isei-... ¿Por qué quieres vivir solo?

-No lo sé en realidad, simplemente me gusta la idea- respondió el otro sin vacilar.

-Ya hablaremos de eso en casa. También tenemos que hablar sobre la preparatoria en la que te he registrado. Pero antes que nada, cenaremos; tengo hambre...

-Woah, alto... ¿No me dejarás elegir a mi en dónde estudiar?- preguntó Ryosuke sorprendido, con una sonrisa de incredulidad.

-Da lo mismo; a donde vayas, tendrás que acostumbrarte, ¿no es así?- sonrió igualmente Isei, tratando de enfocarse en el camino.

El chico dirigió su mirada a la ventana; el cielo nocturno le hizo relajarse. No obstante, la sensación no le duró mucho, pues comenzó a pensar en las amistades que había hecho antes y durante el viaje; recordó los prendedores rosas, y recordó a quién se supone que pertenecían en un principio. Metió la mano en su bolsillo derecho, buscando su teléfono; repentinamente quiso escuchar 'Arsénico', de DLD... Maldijo entonces a su bolsillo, a la carretera, a su mochila y al avión del cual había bajado hace unas horas, ganándose una mirada llena de curiosidad por parte de su padre. Su teléfono no estaba con él.


Recostada en su cama, contemplaba el celular blanco en su mano. Irie no sabía como lo haría, pero se lo devolvería, era un hecho. Aunque, pensándolo bien, ¡¿por qué tenía que ser ella quien lo devolviese?! Después de todo, fue ese malvado par el responsable de la travesura, y fue Soun quien escondió las cosas dentro de la mochila de Irie... En fin, de cualquier manera, ahora era ella la responsable de la cartera y el celular de Ryosuke.

¿Y si veía la agenda, y trataba de encontrar el número de su casa? ¿Sería eso espiar? Decidió probar suerte; tardó alrededor de 10 minutos en averiguar la clave, y una vez hecho esto, oh sorpresa: no se esperaba que el menú viniera en español... o al menos, dedujo que eso era español. Con ayuda de un traductor sacado de internet, encontró la agenda. No encontró el numeró de su casa, pero si el de su padre; después lo llamaría, pues ya era tarde. Le llamó la atención que uno de los contactos, "Miriam" pudo leer, estaba bloqueado. Antes de darse cuenta, ya estaba buscando en los mensajes alguna conversación con la tal Miriam, y dio con ella; estaba a punto de verla, hasta que el timbre de su propio teléfono la hizo reaccionar. "¡¿Pero qué rayos estoy haciendo?!" pensó mientras soltaba el aparato y trataba de encontrar con la mirada su bonito celular color escarlata. Una vez en su mano, atendió la llamada.

-¿Moshi moshi? Ah, ¿Yudai-kun? Si, ya estoy en casa. Bien, gracias; México es un país exótico, jejeje. Fue un largo vuelo, si, pero conocí a alguien muy interesante... ¿Eh? Oh claro, sería genial que vinieras. En 20, de acuerdo, te espero. Adiós.


-Ryo-chan, despierta- decía Isei.

El muchacho se encontraba profundamente dormido, nadando entre sábanas blancas de una enorme cama. El viaje en verdad había sido largo, y le tomaría un poco de tiempo acostumbrarse al horario de Japón. Prueba de ello, era que su padre lo estaba tratando de despertar... a las 2 de la tarde. Si estuviese aun en México, seria normal estar dormido; pues mientras que ahí eran las 2 de la tarde, en México era media noche.

Isei seguía intentando despertar a su hijo, sin éxito. Incluso le lanzó almohadas a la cara. Finalmente, sin tener alguna otra idea, tomó el control remoto del buró y encendió el televisor que había en la habitación, a máximo volumen. Ryosuke se levantó de golpe, enredándose con las sábanas y cayendo de la cama; Isei solo ahogó una risa y apagó el televisor.

-Oh, despertaste.

-Si... desperté- murmuró el chico molesto.- ¿Qué hora es?

-Las dos de la tarde.

-Mierda. ¿Y? ¿Ya vamos a comer?

-De hecho, esperaba que tú pudieras hacer la comida.

-Ahhh, ya veo lo que pasa. Quieres comida mexicana, y por eso me has despertado- sonrió Ryosuke. Isei asintió efusivamente.- claro, no hay problema.

Se vistió y fue a la cocina. Cual fue su sorpresa al entrar y encontrarse con todos los ingredientes necesarios como para hacer 30 platillos distintos; por un momento había olvidado que a su padre realmente le encantaba la comida mexicana. Encontró lo suficiente para hacer enchiladas de mole poblano; sirvió dos platos, los acomodó en la mesa y se sentó a comer junto a su padre.

-¡Mmmm! ¡Esftá delicfiosfo!- decía Isei emocionado, hablando con la boca llena. Al escucharse a si mismo hablar de manera apenas entendible, terminó de engullir el alimento antes de seguir hablando- Era de esperarse de ti. ¡En verdad extrañaba tu comida!

-Oh, detente por favor, me avergüenzas- dijo Ryosuke con fingida modestia y moviendo las manos de forma que a Isei le causó gracia.- Ya, no es para tanto. Además, yo aprendí de la mejor.- sonrió.

-Por supuesto que si, a Elizabeth nadie la supera. Oh, Ryosuke, casi lo olvido- dijo sacando su teléfono del bolsillo- Me llegó un texto esta mañana:

"¿Es usted Dan Isei-san? Si es así, creo que debería saber que Ryosuke-kun olvidó su teléfono y su cartera en el aeropuerto, objetos que tengo aquí conmigo. ¿Sería tan amable de decirle lo sucedido? Quisiera devolvérselos lo más pronto posible.

-Aizawa Irie."-terminó de leer.

-¿Irie?- Ryosuke habló con la boca llena. "¿Ella tiene mi teléfono...? Interesante" pensó.


"¿Amai Kin'yōbi*? ¿Una cafetería…? Bien, creo que podré encontrarla. ¿A que hora…? ¿A las 5:00? Claro, por mi no hay problema. Gracias por tomarte la molestia de devolverme mis cosas, Irie-… Aizawa-san"- era la conversación que había tenido con Irie poco después de terminar de comer. Ahora, estaba frente a la dichosa cafetería, la cual estaba cerrada. Eran las 5:10 de la tarde.

-¡Sumimasen ~!- se escuchó a lo lejos. Pudo ver entonces que una linda rubia corría hacia él.- Se me hizo un poco tarde.- dijo ella una vez que llegó y se detuvo a respirar un poco.

-No te preocupes, no llevo mucho aquí- respondió sonriendo.- Es bueno verte de nuevo, Aizawa-san…- susurró. Notó que la chica estaba ruborizada, pero lo atribuyó al hecho de que había estado corriendo.

-Lo mismo digo.- Irie se quedó mirando unos segundos los ojos cafés de Ryosuke, y recordó el momento en el que el chico la encontró en uno de los jardines de su escuela. Sin embargo, al ver que Ryosuke la miraba extrañado, reaccionó y recordó que era a lo que venía.- Oh. Claro…. Aquí están tus cosas, jejeje…

-¡Muchas gracias! Me aterró la idea de tener que comprar otro y volver a descargar las 200 y no sé qué canciones que tenía.- Se alegró el chico. "De lo que se preocupa…" pensó Irie.- Supongo... que ya es todo. Nee… ¿Me llamarás algún día?

-Claro, dalo por hecho.

-¡Bien! Entonces no es un "adiós", sino un "hasta luego".- dijo efusivamente, dándole un beso en la mejilla a la chica. Inmediatamente, salió corriendo de ahí, haciendo un gesto de despedida con la mano. Ella tardó un poco en reaccionar, pero respondió al gesto.


Una semana después…

-Ahhh, ver a Takara Oba-san siempre me pone de buenas- decía alegremente Irie Aizawa, caminando hacia la puerta de su apartamento. Sacó la llave de su bolsa, y se acercó al picaporte. Estaba por introducirla, cuando sintió una mirada sobre ella, sensación que provocó que se volteara, encontrándose con un Ryosuke boquiabierto.- ¡Ah! ¡Ryosu… Dan-Kun! ¿Qué haces aquí?

-No me digas que… no me digas que vives en este edificio…- dijo él. Momentos después, su padre, Isei, apareció detrás de él con un par de maletas.

-Ohhh, ¿Irie-chan, vives aquí? Vaya coincidencia- soltó como si nada. Le pareció divertida la expresión de sorpresa de la chica.- Déjame explicarte; Ryo-chan me pidió vivir solo, y después de tanto insistir le dije que sí. El dueño del edificio es un viejo amigo mío, y me pareció una excelente opción. Así no quedamos lejos uno del otro.

-Yo… mi departamento está en el piso de arriba.- decía Ryosuke, totalmente ido.

Y ese día, Irie entendió que probablemente no sería posible separarse de aquel joven que conoció en México; siempre, de una manera u otra terminaría encontrándoselo. Y, como había dicho anteriormente, lo único que le faltaba… era quedar en la misma escuela.


* "Amai Kin'yōbi / Sweet Friday/ Dulce Viernes"

Hola!

Les agradezco que que hayan tomado la molestia de pasarse por aquí y leer este capítulo, que espero les haya gustado~.

Cualquier crítica o sugerencia es bien recibida.