Orígenes -Capítulo 1-

"Ésta es la historia de varios reinos que gobernaban la Tierra como una sola nación. Éstos reinos entraron en conflicto con un gran ser el cual tenía un gran poder...

Eran siete reinos encargados de este planeta:

Reino del Fuego (África) - Un lugar donde las temperaturas sobrepasan los 55°C. Era casi imposible para algún ser vivo vagar por sitios amplios sin sentir fatiga en cuestión de segundos debido al calor infernal. Éste amplio territorio era gobernado por la familia Zorey. Los reyes solo tuvieron una hija: Ritéri Zorey.

Reino del Viento (Continente europeo) - Constantes vientos leves y fuertes golpeaban sus tierras. Los inviernos llegaban a ser tan helados que gente fallecía si no tomaba sus debidas precauciones. La familia Wihnzar lo gobernaba. El único hijo y príncipe era Rioann (nombre corto de "rioannani" que significa "guerrero") Wihnzar.

Reino de Hielo (Polo norte y sur) - Un sitio inhóspito con temperaturas tan bajas que muy pocos han logrado valerse por si mismos y sobrevivir (en su mayoría animales). En el mero centro del polo norte había un gran castillo reforzado al cual llamaban "Milagro Helado" ya que ha servido de apoyo y resguardo a soldados heridos o con traumas debido a las guerras (soldados en gran parte del reino hermano: Reino del Viento). En el castillo localizado en el polo opuesto era donde residían los reyes junto a su único hijo: Zhienek Wihnzar.

Reino de la Tierra (Continente asiático) - Bellos paisajes de distintos tipos con fauna exuberante. Un lugar donde los seres se conectaban más con su espíritu. Un lugar donde se sentía la relajación y serenidad en el aire. Aquí gobernaba la familia Lanlet. Los reyes solo tenían una hija: Súteri Lanlet.

Reino del Agua (Australia) - Siempre con un clima agradable. Al estar un poco apartado de los demás reinos por kilómetros de extenso mar, se lograron desarrollar varias especies de flora y fauna las cuales eran endémicas de esas tierras. Ésta gran isla la gobernaban los reyes Sirlik junto a su hija: Jhárit Sirlik.

Reino del Bosque (Continente americano) - Uno de los reinos con mayor extensión. Contaba con diferentes tipos de ambientes, flora y fauna, lo cual lo hacía especial. En el norte de lo que ahora es Brasil se encontraba un enorme castillo reforzado con el mismo propósito que el Milagro Helado de refugiar a soldados heridos. Lo llamaban "La verde paz" debido a que estaba a solo unos metros de un hermoso bosque.
En el centro del actual Estados Unidos estaba un castillo un tanto más pequeño donde vivía la familia Borkhar. Sus reyes vivían felices con sus dos hijos: Zharik y Leyla Borkhar.

Reino del Inframundo (aproximadamente diez kilómetros debajo de la corteza terrestre) - Inframundo, lugar al que todos los humanos nunca desean visitar debido a diferentes mitos acerca de demonios y bestias sedientas de sangre. Bueno, déjennos decirles que esas historias tienen algo de verdad. Sí, hay demonios come carne, pero no todos lo hacen por simple impulso. Todos al morir van allá, pero pocos se quedan a recibir penitencia. El cielo y el bajo mundo están conectados. "Luz y sombra". Todo en el universo está conectado. Este lugar era gobernado por un gran humano mitad demonio, fuerte y determinado... pero solitario. Con el tiempo, una bella humana se cruzó en su destino. La humana sin importarle nada se fue a vivir al inframundo, porque lo amaba. Ambos se unieron y tuvieron cuatro hijos: Zack, Castiel, Adhelayda y Alone. Ellos eran la familia Serhatik.

La Tierra estaba en armonía gracias a todos ellos. Pero más allá, afuera, existían dos reinos más que cooperaban para mantener al resto del universo en orden:

Reino de la Oscuridad - Un planeta del tamaño de la Luna a aproximadamente tres años luz de la Tierra con el nombre de Akhrum. El sistema en donde se encuentra Akhrum gira alrededor del nuestro hacia la izquierda. Este sitio recibe muy poca luz debido a que su sol es considerablemente pequeño. Aquí es costumbre que los reyes críen a uno de sus sobrinos, le enseñen a luchar y ser fuerte para después de unos años se le bautice con el nombre del planeta, se le conceda una increíble fuerza por parte de los dioses y se le declare guerrero y protector de Akhrum y de su prima, en este caso la princesa Akatzhakaykah Móduru, hasta que ella logre ser reina.

Reino de la Luz - Un planeta con las mismas características que Akhrum, exceptuando que su sistema solar gira al lado contrario, y su sol, ya que éste tiene más masa que nuestro Sol. Debido a eso, Lenluthzu es iluminado la mayor parte del tiempo. Este planeta era gobernado por la familia Zeyret. Los reyes solo tuvieron a una hija: Yazhári Zeyret.

Suponemos que eso es todo lo que tienen que saber acerca de los reinos protectores de los elementos. Ahora, déjennos mostrarles lo que pasó hace tres mil años atrás. Una terrible guerra la cual definiría el destino de la Tierra. De la galaxia. Del universo..."

Toma lugar dentro de los extensos campos y prados dentro del Reino del bosque. Un escenario con fuertes soldados y guerreros de diferentes tierras luchando a muerte con espantosos monstruos de piel negra, gricasea y azulada; los cuales parecen ganarles en número. No importa lo que hagan, siempre ven más y más de esas monstruosidades por todo el campo de batalla. Todos ellos están exháustos. Ésta guerra ya cumple dos semanas desde que se inició, pero nadie se rendirá hasta obtener lo que quieren.

Zuxiltaroo sabe que tiene las de ganar. Estuvo soportando y trabajando por varios años y sus esfuerzos están dando frutos. Él ve cómo su enorme ejercito va ganando más terreno y se acerca cada vez más a su objetivo: los príncipes. Ellos se resguardan dentro del castillo, más no todos.

Dentro del castillo se encuentra Leyla, su hermano mayor Zharik, Súteri y los padres de éstos, los reyes. Todos ellos ven cómo sus ejércitos bajan a cada minuto su número de soldados y eso sin duda les inquieta. Los príncipes se encuentran dentro de una habitación de la planta más alta. Ven con horror los kilómetros de sangre y cadáveres... Saben que están en serios aprietos. Pero no pierden esperanzas porque tienen a los grandes Dioses de su lado.

- Ésto se ve mal... muy mal. - Dice Súteri mirando por la ventana el espantoso escenario. - ¿Qué haremos?

- Supongo que no hay de otra más que ir nosotros mismos a pelear. - Contestó dudosa Leyla. - Si nos quedamos aquí sin hacer algo, solo mirando cómo nuestros hombres pierden uno a uno sus vidas, seremos victimas de Zuxiltaroo en cualquier instante. - Mira a su amada y leal amiga con cierto miedo en sus ojos.

- Bien, entonces si quieren pelear con nosotros... - Determinado habla Zharik desenvainando su espada. - ¡Pelearemos! - En su rostro se notaba su optimismo y valor, esto hizo que las princesas sonriéran confiadas en que todavía había un chance de ganar.

El trío corrió fuera de la habitación para dirigirse al cuarto de armas, cuando de repente Leyla frena y se mete a otro pasillo.

- ¿Adónde vas? - Pregunta su hermano.

- A buscar a nuestra madre. Ella tiene que saber.

El ojiazul asintió, dio un fuerte abrazo a su pequeña hermana y partió junto con Súteri.

La princesa de ojos verdes se apresuró en encontrar a la reina para comunicarle el nuevo plan de enfrentar al enemigo con sus propias manos. Subió unas escaleras y entró en una de las torres vigías. Frente a ella había una silueta que le era muy familiar. Una mujer alta, de cabello rubio y un bello vestido largo de color verde opaco con bordados dorados. Era la reina Zhylu. Su madre. Leyla se acerca cuidadosamente.

- ¿Madre? - No hay respuesta. - ... Madre, hay algo muy importante que debo decirle. Es-

- Si, lo sé. - Interrumpió la reina. - Sé lo que vas a decir. - Se voltea y deja ver ese rostro tan parecido al de su hija y unos ojos azul cielo tan idénticos a los de Zharik. - Pero me temo que no puedo dejarlos ir.

- Madre, tenemos que ir. Las tropas están cayendo. Si seguimos así Zuxiltaroo tomará el reino. - Angustiada intenta convencer a la reina.

- Sé que la situación actual es riesgosa, pero me temo que no podrás cambiar mi opinión. - Se acerca a su hija y la toma de las manos. - Tuve un mal presentimiento, sentí que los perdía... a ti y a tu hermano. No puedo dejarlos ir.

- Pero tenemos que ir. ¡Por algo somos los guerreros de los dioses!

Zhylu mira a Leyla detenidamente y luego la abraza. La reina no puede evitar el llorar al igual que la princesa.

- Hija, te amo. - Susurra dulcemente. - Nunca lo olvides. - Ambas se separan con lágrimas corriendo por sus mejillas. - Lo siento, cariño. - La reina llora con más fuerza. - En verdad lo siento. - Da unos pasos hacia atrás y saca un cristal circular, el cual toma con su mano izquierda.

- Pero... qué... - Leyla se sorprende al ver tal objeto. Era como si supiera lo que iba a pasar, pero al mismo tiempo sin saber nada.

Zhylu estiró su brazo derecho y tocó la frente de su hija con el pulgar. El cristal comienza a brillar. Leyla empezó a debilitarse. La reina le succionaba todo el poder a la princesa; su alma, sus recuerdos... todo pasaba a aquél objeto que se iluminaba de un verde muy brillante a través de Zhylu.

No pasó más de un minuto cuando el cuerpo de la princesa cayó al suelo... sin vida.

Pasos apresurados se escuchan en las escaleras, es Zharik. Éste entra en la habitación y se encuentra con la horrible escena: su madre llorando mientras sostiene en sus brazos el cuerpo de su hermana, la cual lucía inconsciente. Se acerca rápidamente y pregunta qué es lo que acabó de pasar... no hay respuesta. Toma el brazo derecho de la princesa para checar el pulso, pero no lo encuentra. Coloca dos dedos a un lado de su cuello y tampoco lo siente.

Voltea hacia la reina, sus ojos comienzan a humedecerse, no sabe qué hacer.

- Leyla... despierta... - Entre sollozos intenta animar a su hermana, en vano. Lo único que puede hacer ahora es sostenerla fuertemente e intentar mantener la compostura y valor para pelear. - Madre, por favor dígame qué mató a Leyla. Necesito saber.

Zhylu mira a su hijo y vuelve a soltar llanto.

- Hijo mio... lo siento tanto.

- ¿De qué habla? Por favor dígame.

- ... No puedo dejarlos morir. Los amo y espero y me perdonen.

Acto seguido, la reina toma el alma de Zharik de igual manera que lo hizo con Leyla. Se ve al príncipe de rodillas soltando lentamente el cuerpo de su hermana. Cada segundo que pasa se siente más y más débil, hasta que todo su ser es absorbido por la verde esfera.

En el suelo yacen los dos cuerpos inmóviles de ambos príncipes del bosque.

La reina se levanta, no sin antes darle un beso de despedida a cada uno de sus amados hijos en la frente. Voltea a ver una ventana y se acerca a ella sujetando fuertemente entre sus manos el cristal. Al llegar, levanta el objeto circular, éste comienza a brillar más intensamente.

- Dioses, por favor, cuiden a mis adorados hijos. Cuiden a mis niños, sus guerreros. Nosotros nos encargaremos del resto.

Dicho esto, el cristal se alza unos centímetros en el aire para luego dispararse más rápido que un rayo por el cielo dejando atrás una estela verde que desaparece lentamente.

Pasan varios segundos, Zhylu sigue mirando al cielo a través de la ventana con una mirada fija y penetrante. Ya no lucía triste sino decidida.

Se escuchan unos pasos firmes y son cada vez más fuertes. Una sombra sale y toma forma de un hombre mayor de ojos miel, cabello corto con un par de canas, alto y con barba corta. Es el rey Lusius Borkhar. Éste se acerca cautelosamente a su esposa. En el camino ve a sus dos hijos tendidos en el suelo sin vida. No puede evitar el entristecerse. Se siente culpable, pero sabe que es lo mejor.

- ¿Amor, estás lista? - Pregunta a su reina colocando sus manos sobre los hombros de ella.

- Sí, - Se voltea y ve directo a los ojos del rey. - estoy lista.

Ambos se quedan mirando por un momento. Lusius le da un cálido beso en la frente a su reina y después se abrazan, un abrazo tan fuerte que parecía que nunca serían separados.

Por una de las ventanas entra un viento frío cargado de hojas y flores, éstos envuelven a los reyes y se desvanecen en cuestión de segundos. El viento sale del castillo a gran velocidad, alejándose de la zona de batalla por un par de kilómetros y se detiene en un claro dejando al rey y a su esposa allí.

El escenario es escalofriante, casi se sienten los lamentos de los muertos en el aire. El clima es espantoso: viento helado, lluvia con granizo ocasional y nevada. De repente el viento se siente tan caliente que es difícil respirar. Todos los elementos tratando de mantener el equilibrio ante la presencia de un enemigo que planea apoderarse de todos ellos para su propio beneficio.

La reina Zhylu da un último vistazo a ese cielo gris oscuro que cubre su reino; ve algunas estelas de diferentes colores pasar sobre ellos... Sabe que es hora.

Sujeta fuertemente a su esposo por última vez para después, sacar de una manta con bordados dorados un cristal en forma similar a un cuerno con grabados en un idioma antiguo. Los reyes apuntan el objeto al cielo, éste comienza a brillar lanzando casi inmediatamente un rayo de luz. En cuestión de segundos, en el horizonte se ven nacer otros rayos de luz de distintos colores.

La lucha continúa. El olor a humo y sangre invade el lugar. Soldados y guerreros luchan por el bien de sus reinos y por sus vidas. El enemigo lleva la delantera.

Zuxiltaroo siente una felicidad que a penas le cabe en su grotesco cuerpo lleno de cicatrices y llagas sangrantes. Dibuja una gran sonrisa en su rostro la cual deja lucir esos enormes dientes puntiagudos... pero no por mucho.

El suelo comienza a temblar. Un terremoto tan intenso que detuvo al instante a las tropas de todos los bandos. De repente comienza a llover más fuerte de lo usual con granizo tan duro como roca. Se escucha cómo la tierra se abre bajo sus pies. El terremoto se intensifica causando que lagos, ríos y mares de todo el mundo se desborden y entren a tierra firme. Volcanes hacen erupción sincronizadamente. La Tierra se vuelve un planeta de caos, destrucción y sufrimiento en menos de cuarenta minutos.

Todo es arrasado por las poderosas fuerzas de la naturaleza. Después, todo es consumido por una enorme ráfaga de luz que cubre al mundo entero, incluyendo a las tropas de Zuxiltaroo y Zuxiltaroo mismo... a excepción de unos cuántos.

Después de unas cinco horas de que tal fenómeno catastrófico se llevara a cabo, todo quedó en calma. Mares, volcanes, ríos, lluvia, viento, todo volvió a la normalidad.

En el suelo, en el campo de batalla, se ven a varias personas inconscientes, algunos comienzan a despertar. No tienen rasguños ni heridas. No saben qué acabó de pasar, no saben dónde están, no saben quiénes son. Sus memorias fueron borradas casi por completo. Confundidos se agrupan en busca de respuestas pero es en vano.

El tiempo pasa. La gente cambia en todos los sentidos. En pocos años la población crece nuevamente, los continentes son reconquistados, especies de flora y fauna de recuperan; el planeta se enriquece y evoluciona para mantener el equilibrio.

En menos de tres mil años la Tierra vuelve a la paz y prosperidad de antes.

Por ahora...

~~Actualidad~~

El escenario es dentro de una casa en la ciudad de Tijuana. Dentro de esa casa vive una madre junto a su hija, una chica de unos 17 años de edad, cabello negro, largo, ondulado y ojos cafés.

Ella esta cómodamente sentada frente a su computadora, divirtiéndose en un juego virtual junto con otros dos de sus amigos con los cuales mantiene comunicación por medio del mismo juego gracias a sus micrófonos.

- Hey, ¿qué pasa cuando pongo ésta cosa aquí? - Pregunta mientras coloca un cráneo de cristal sobre un altar dentro del juego.

- Mm... no recuerdo. - Se escucha una voz de otro de los jugadores. - Creo que abres un portal, aunque no estoy seguro.

- Oh, Okay. Oh mira, si abrió un portal. ¿Adónde lleva?

- Te lleva al siguiente nivel. - Suena la voz de otra chica. - Pero no puedes pasar así, tienes que buscar un sable. Sable de Rokar... algo así se llama esa cosa.

- ¿Y dónde la consigo? - Pregunta la ojos pardos.

- En la Montaña de la Muerte, dentro de una cueva que tiene varios esqueletos colgados. - Responde la otra jugadora. Una chica pelirroja de cabello lacio y ojos grises.

- ¿Qué? ¡Pero si estoy demasiado retirada de ahí!

- Si quieres pasar al siguiente nivel tienes que ir por el sable, Mónica. - Dice el chico.

- Mm... bien, me voy a regresar por el estúpido sable ese. - Suspira pesadamente.

- Oigan, ya me tengo que ir. - Habla la pelirroja.

- Oh, Okay. Pero ¿por qué tan temprano? - Pregunta Mónica.

- Mi madre me habla para comer. Aparte de que no he hecho la tarea y me dejaron bastante hoy.

La morena ríe. - Está bien. Cuídate. Nos vemos mañana en la escuela.

- Okay, hasta mañana. ¡Oh, David! Dios... casi se me olvida ¿pudiste conseguirme el disco? - Pregunta un tanto alterada.

- Si, si. - Responde el chico. - Cálmate. Mañana en la escuela te lo doy.

- Ah, Okay. - Suspira. - Bueno, nos vemos mañana. Bye.

Suena un pequeño tintineo del juego que indica la desconexión de un jugador.

- Wow, ¿qué fue eso? - Mónica ríe nuevamente ante la reacción de su amiga.

- Es que me dio dinero hace como dos días para que le ayudara a conseguir un disco. Con eso de que está castigada. - Responde David. Un muchacho alto, de cabello corto, castaño y ojos azules.

- Ah. ¿Qué disco es?

- Muse. Para ser más específicos, me pidió el de H.A.A.R.P. - Abre una bolsa de frituras. - Me dijo que ya tenía un buen buscándolo y no lo encontraba, por eso me dio el dinero.

- Oh, cool. - Dice Mónica. - Quiero ver la cara de Claudia cuando lo vea. Hace como tres días fui con ella a varias disqueras y no lo tenían. Te juro que casi se pone a llorar.

- Órale ¿fue ese día que fueron al cine y no me invitaron? - Pregunta molesto mientras mete una fritura a su boca.

- ¡Y dale con lo mismo! - Exclama la ojos pardos. - Ya te dije como mil veces que te fuimos a buscar a tu casa y no estabas.

- Jajaja, sólo juego. No te enojes.

- Mmm... nunca sé cuándo hablas en serio y cuándo no. Hey, ya llegué a la cueva ¿ahora qué?

- Tienes que buscar a un cíclope. Éste tiene la llave de una habitación donde esta guardado el sable.

- ¿Lo tengo que matar?

- Yup.

- Okay, gracias.

- De nada. Oye, ¿quieres ir a comer mañana después de la escuela?

- ¿A dónde? - Interroga Mónica mientras busca al cíclope dentro del juego.

- Un bar sushi. O no sé, si quieres que vayamos a otra parte. - Dice David dando un sorbo a su bebida.

- No, está bien. Hace mucho que no voy a comer sushi. ¿Claudia irá?

- Está castigada, ¿recuerdas?

- Oh, cierto. Jeje...

- Pide permiso. Saliendo de la escuela.

- Okay, Okay. Tú pagas.

- Dije que si querías ir a comer, no que invitaba.

- Ah... que caballeroso de tu parte, Rodríguez.

- Lo sé, Zárate. Muchas gracias.

Ambos muchachos de quedan varias horas platicando mientras se ayudaban en el juego virtual. Todos los días era lo mismo. A pesar de estar en la misma escuela, siempre hablaban vía internet o quedaban de verse en algún lugar para charlar y charlar por horas. Para ellos no había fin en sus pláticas, había tanto de qué hablar.

Sin duda, una bella amistad...