Raiven:

Un día al despertar me di cuenta de que no todo lo que puedes ver es real, y muchas cosas que no se ven si lo son…, Que la lógica solo es una forma de descartar de lo cierto todo lo bueno…, que la razón nos impide ver la magia…, y que nada es como se ve…, que la imposibilidad es lo único inexistente y que esa palabra fue inventada para arrebatarnos los sueños…, que la imaginación puede trascender más allá de un pensamiento…, y todas las cosas son verdad pero al mismo tiempo son una mentira…

Mi nombre es Raiven Scotland soy de tés aperlada, cabello castaño, y ojos negros , desde hace como dos años vivo en Liechtenstein, vengo de Ottawa Canadá y tengo un año, tres meses, dos semanas, cinco días y cuatro horas y media de haber conocido a Connor Laurent… el viene siendo la desgracia de mi vida pero… al mismo tiempo… es lo que me hacía falta para que mi vida estuviera completa… no puedo recordar bien el cómo le conocí pero eso es precisamente lo que menos me importa.

Verán, Connor no es precisamente un hombre común, te das cuenta en cuanto lo miras… después de todo no es nada común ver a un hombre de ojos lila y cabello de un rubio tan claro que casi parece blanco… su mirada es penetrante, cálida, sombría, profunda, y al mismo tiempo puedes notar la soledad de su mirada la cual se refleja así misma al brillar por el más mínimo rastro de felicidad que le puede llegar…, él es un hombre de sonrisa tímida la cual he visto en pocas ocasiones… su amabilidad y ternura no alcanzan a reflejar todo lo que su puro corazón puede dar. Su piel es muy suave, de tez muy pálida, no es muy fornido pero es de complexión promedia, su forma de ser es diferente… la palabra que busco es: tímido, introvertido o tal vez demasiado apacible… normalmente un chico como él no es de mi interés, después de todo siempre me gustaron los divertidos y extrovertidos… pero el logro que me fijara en él y con eso mucho más allá de lo que creí poder llegar a sentir, mi hermano Kendall siempre me advirtió que algo así me sucedería… y tengo que admitir que tenía razón.

Hace tres días por la tarde me acompaño a una fiesta… me descuide cinco minutos y lo perdí de vista por un momento me convencí de que él había decidido divertirse…, después de una hora Salí a tomar aire y lo encontré leyendo un libro en el patio de aquella casa, me le acerque y se sonrió mientras despejaba la vista del libro, camino hacia a mí, me ofreció su brazo y así nos retiramos de allí. Normalmente pensaría que es un aburrido pero en realidad lo que paso por mi mente fue culpabilidad por no haber pensado en él, antes de llevarlo a un lugar así. Me acompaño a casa y después se retiró… me descubrí a mí misma observando su partida y me di cuenta de que a pesar de que él no es precisamente lo que imagine para mi… es lo que necesito y más que eso… estoy segura de que él es el correcto.

Desde que lo conozco he creído que él no tiene a nadie, pero ayer una chica de cabello negro, ojos verdes y brillantes como dos esmeraldas y piel como de porcelana, llego a su casa, al verla él le abrazo fuertemente y le beso la frente y ella le entrego una carta… después de eso lo mire sonreír y por primera vez pude observarlo enteramente feliz y hasta el brillo de sus ojos iluminaba su rostro de una manera que jamás le vi. Debo admitir que me sentí profundamente celosa de ver que aquella chica le hubiese causado esa reacción. Cuando al fin se fue, no pude evitar preguntarle quien era ella. Y solo me dijo:

-se llama Hannah, y es mi hermana menor, ¿Por qué la pregunta?

- no por nada…

Me sentí como una tonta al instante. Se sonrío y beso mi mano mientras me miraba fijamente.

Y por un momento me perdí en sus extraños pero hermosos ojos violeta, cuando por fin volví a la realidad me encontré tomando su mano fuertemente… tenia demasiadas ganas de besarle, pero… me tuve que contener, Connor y yo jamás hemos pasado de una amistad… por lo tanto nunca se me hubiera pasado por la cabeza que el seria quien me robaría un beso…el simplemente se acercó y ya que yo estaba perdida en mis pensamientos ni siquiera me di cuenta de cómo sucedió, solo sé, que allí estaba yo, gozosa de felicidad al saber que mis labios tocaban los suyos… él se separó rápido de mí, estaba completamente rojo.

-perdóname… - dijo mientras se tapaba la boca con la mano derecha y esquivaba la mirada- por favor… perdóname…

-¿P-por q-que te disculpas?- tartamudee como una tonta, mientras yo también me volvía colorada- yo también quería… besarte…- confesé lo que había pasado por mi mente al menos unos segundos antes-…

-pero yo no debí hacerte esto…- me miro de nuevo a los ojos- lo lamento…

Acaricie su rostro con mis manos.

-no has hecho nada malo-le bese la mejilla-tranquilo…

Torpemente me beso la frente y salió de la habitación, lo espera en la sala de estar. A su regreso se aproximó a mí, y me abrazo fuertemente.

-tengo que pedirte una cosa…-dijo el-

No pudo continuar ya que Hannah entro al lugar.

-necesito hablar contigo- dijo ella mientras jalaba del brazo a Connor-

Ambos hermanos se dirigieron a la cocina, mientras yo seguía en aquel sitio esperando que ambos (o que al menos Connor) regresaran. De repente escuche que alguien tocaba a la puerta y para no molestar la charla de Connor con Hannah resolví en atender yo misma, al abrir la puerta me encontré con Kendall y lo deje pasar.

Mi extrovertido hermano mayor entro a la casa de Connor, quitándose el gorro de lana que usaba dejando ver su cabello largo y castaño claro, se retiró los lentes oscuros y dejo ver sus ojos café claro (siempre quise tener los ojos como el, así que le tengo algo de envidia por ello), dejo su chaqueta sobre la sombrerera y se sentó en el sillón más grande acomodando los pies sobre la mesa.

-te he dicho muchas veces que esta no es tu casa… baja los pies de la mesa Kendall-dije mientras le dirigía una mirada asesina-

- como tú digas enana- dijo el mientras bajaba los pies de la mesa y se reía en silencio- ¿te llevo a casa?

-claro pero…, primero quiero hablar de algo con Connor -dije algo nerviosa lo cual Kendall noto enseguida-

-no me digas que ustedes dos ya son…

-creo que si- me sonrojé- es algo difícil de explicar.

-así que yo tenía la razón… y pensar que lo dije jugando- se comenzó a reír- me da gusto por ti.

Antes de que pudiera decirle algo, Connor y Hannah regresaron, Kendall se quedó prácticamente en shock al verlos llegar… enseguida entendí que el solo estaba mirando a Hannah.

Ella por su parte le sonrió a mi pobre y tonto hermano, Connor lo noto y se tensionó el ambiente.

-hola Kendall- lo saludo de mano- esta es mi hermana menor Hannah.

-debo admitir que en tu familia hay excelentes genes amigo- dijo Kendall casi burlándose-

- también en la tuya- dijo Connor tomando mi mano-

-más bien creo que tienes malos gustos- dijo de nueva cuenta mi hermano-

Connor se sonrió.

-en eso te equivocas- dijo Connor como el caballero que es-

-como tú digas- dijo Kendall-

Salimos a cenar para que las cosas fueran más amenas entre los cuatro, entramos a un una fonda y pedimos la especialidad, nos sentamos cerca de la ventana más grande, Connor sentado junto a mi rodeándome con uno de sus brazos (yo le dije que lo hiciera…es muy tímido), mientras que Kendall y Hannah charlaban sin parar de cosas que parecían solo gustarles a ellos dos.

Cuando llego la comida, Connor y yo comimos tranquilamente mientras que Hannah y Kendall casi no probaron bocado por seguir hablando. Al terminar la cena nos despedimos, Kendall me llevo a mi casa y por primera vez en mucho tiempo estaba segura de que todo estaría bien. Dormí en mi habitación como un bebé pero jamás me hubiera imaginado que al despertar perdería algo tan importante…