- ¡Corre! - grita un muchacho a otro con sonrisa descarada y maliciosa.

Ambos llegan hasta el lugar marcado con una X, donde un mapa asegura que hay un tesoro. Ahora solo falta cavar. Los muchachos de ambos, un pelo rebelde, cavan en la arena del seco desierto de la isla perdida.

- ¡Lo he encontrado! - exclama uno de los dos.

- ¡Vaya! - exclama el otro, al observar como su compañero retira el cofre de la tierra. - ¡Abrámoslo!

- No, será mejor que eso lo dejemos para el escondite pirata, grumete.

- Sí, tienes razón.

- Vamos, camarada, ayúdeme a cargarlo en el bote - dice el capitán arrastrándolo por la arena.

-Sí - asiente el otro con la cabeza.

Huyen de la escena y suben al bote, y se dirigen mar a dentro, para embarcar en el navío y poner rumbo norte. Unos pasos se acercan.

-¡Ohg! ¡!Cuántas veces tengo que deciros que no me destrocéis el jardín! - Exclama la propietaria de los pasos muy enfadada. Busca a los piratas que han osado destrozar sus rosales, y los encuentra: en una caja de cartón no muy lejos de allí.

- ¡Capitán! - Exclama el grumete.

- ¡Oh no! - chilla el capitán, mientras observa la figura acercarse - ¡Es el Kráken!

La caja cae al suelo, y con ello, los dos niños.

- ¿Pero qué os habéis creído? ¿Eh? - Chilla el Kráken, mientras los coge del brazo y los lleva hacia la cocina, donde los mantendrán prisioneros vivos a base de leche y galletas.

Mientras, en la caja o en la nave hundida, permanece el cofre, o la caja de zapatos. Uno lleno de tesoros y riquezas y el otro vacío.

Debes decidir si quieres el cofre o la caja.