Oscuridad

Las calles parecían sus enemigas, cada paso que daba, sonido estremecedor que surgía de la nada, miraba a su alrededor, temeroso, con los nervios de punta, lo sabía, no debió de salir tan tarde de la biblioteca, desde hacía un mes la noche se volvía la peor enemiga de cualquier hombre. Se quedó parado al sentir una presencia tras de él, giró lentamente, mostrando su miedo en el rostro compactado, sus pupilas dilatadas se concentraban en aquel faro que repentinamente se apagaba, emitiendo un sonido y volvía a encender la luz parpadeante lo puso más nervioso. Dio un paso, el eco resonó en el lugar, apresuró su forma de andar. De nuevo, aquella sensación de ser seguido por alguien, sus piernas le temblaban pero eso no fue impedimento para empezar a correr. Dio la vuelta en una esquina, mirando hacia atrás para saber quién o qué lo estaba siguiendo. Tropezó, cayendo de panza, se levantó torpemente y sujetándose la muñeca que se le dobló en el golpe. El horror lo invadió, dejándolo pasmado y con los ojos bien abiertos al ver una sombra correr hacia él. Aquella sombra se levantó del suelo, tomando una forma sin definir. Entre abrió la boca para soltar un grito, pero sentía que algo tenía atorado en la garganta que no lo dejaba emitir sonido. Vio una hilera de colmillos plateados relucientes. El faro se apagó, dejando una completa oscuridad. Un grito desgarrador salió de su boca, pero no fue escuchado. La luz volvió, dejándose ver la reja manchada de sangre y en la acera, el cuerpo de un hombre con una expresión de horror, la quijada completamente desencajada y los globos oculares fuera de las cuencas.