La noticia en un principio me sorprendió. Aunque yo lo hubiera notado desde tiempo atrás Escucharlo de sus labios fue algo devastador. Aunque no fui siquiera de sus labios, por que no tuvo -o mas bien, no tuve- el coraje suficiente para tener esta conversación frente a frente, y ahora platicaba sobre mi futuro con una pantalla.

-¿Entonces amigos? - Escribió el después de una discusión de mi parte y una serie de monosílabos por su parte.

- Me parece bien - Mentí. ¿Como eso me iba a parecer bien? ¿A quien le cabe en la cabeza?

Cuando lo volví a ver parecía como si nada hubiera sucedido entre nosotros, ni las discusiones, peleas y malentendidos, pero tampoco parecía que habia rastro de todos esos abrazos y besos que nos dejaban sin aliento.

No estaba segura de como debía sentirme respecto a ello.

No estaba segura de como el se sentía respecto a ello.

No estaba segura de nada.

Poco a poco, comencé a desmoronarme por dentro.

Pero igual y nuestro comienzo no fue el mejor de todos.

Todo comenzó con bromas estúpidas, golpes suaves y besos imprudentes.

Aunque realmente hubo un nosotros, siempre lo sentí tan mio, y yo tan suya.

Los días fueron pasando y las bromas eran cada vez mas cercanas, nos contábamos todo, nos mirábamos sin temer a hacer contacto visual y siempre estábamos riendo, no sabíamos que era lo que nos esperaba.

La primera vez que lo sentí tan cerca, tan mio, puede que sea el momento en el que me enamoré de el. Pero igual y ese beso no iba a ser. Todavía.

Poco a poco, comenzábamos a enamorarnos.

Durante un par de días jugamos quien puede mas, ¿el orgullo o el deseo? o mas bien en mi caso ¿la vergüenza o el deseo? Por supuesto que quería besarle pero ¿como hacerlo? Por primera vez, me sentí tan fuera de mi área de confort, y quería regresar en donde estuviera segura, donde no me podría lastimar, tal vez debí hacerlo, pero no lo hice. Por primera vez en mi vida, decidí tomar un riesgo.

La noche que nos besamos fue mas que mágica Yo estaba decidida a terminar con todo eso, pero el no me dejó. Me mantuvo cerca para que no pudiera huir, y con sus labios preparados para nuestra recompensa por tanto juego de "te atrapo, no te atrapo" que habíamos estado jugando los últimos días.

Me sentí en el cielo con solo tocar sus labios.

Pero debí de haber sabido que todo para el no era mas que un juego. Y yo estaba cayendo redondita en el.

Situaciones se siguieron dando entre nosotros. Un constante si, no, si, que simplemente no podría terminar en nada bueno. Podía ver como yo me enamoraba mas y mas de el, y el simplemente se alejaba de mi.

Que los celos, que las inseguridades, que los compromisos. Una vez la primera gran pelea, ya nada volvió a ser igual.

Miraba como el prefería estar con otras chicas, pero yo no podía estar con algún otro chico sin empezar la tercera guerra mundial.

Y asi, de la nada, poco a poco, dejé de importarle.

No recibía mensajes de buenas noches, no recibía miradas de amor de su parte, y la palabra beso desapareció de su vocabulario.

Una noche, una platica reconciliadora, con muchos puntos con los cuales no había quedado conforme me dí cuenta que todo estaba acabado entre nosotros. El tenía otra en mente, y yo solo le estorbaba para que el pudiera volver con ella.

Pretendí que no me habían importado sus palabras hirientes. Pretendí que todo estaría mejor, me mentí a mi misma, y dejé que las cosas se solucionaran por si sola.

Poco a poco me iba perdiendo a mi misma.

Las discusiones seguían, lo inevitable pasó y yo tan solo pretendí no enterarme. No me iba a derrumbar por aquello, siempre pasa. Un engaño, una mentira, un juego mas.

Yo le quería, por eso no iba a perderle como amigo. Error. Eso no podía suceder.

Por alguna razón el estaba tan herido conmigo, como yo con el. Las discusiones nunca pararon, al igual que mi boca. Tan solo seguía metiendo mas y mas la pata. Y seguía sin darme cuenta.

Hasta que un día sucedio...

Poco a poco, nos fuimos convirtiendo en extraños y ni cuenta nos fuimos dando.

Poco a poco, ya ni nos hablabamos.

Poco a poco, dejamos de vernos.

Poco a poco, morimos, y todas nuestras travesuras con nosotros.

Poco a poco...