Siento la demora. Gracias por leer y por dejar sus comentarios a esas personas que se toman la molestia de hacerlo, me gusta recibir sus opiniones. Alex Si bueno, con mi hermana la cuestión es ¿Qué no pasa? Jejeje si vieras nuestras peleas :P Andrea CidD Gracias por leer, creeme mis padres támpoco reaccionría asi, pero cuando ves algo muuuchas veces ya ni haces nada por detenerlo, asi está mi madre cuando me peleo a fregaso limpio con mi hermana.

Disfruten


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Querido Desconocido

Carta

10

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Nervios, crueles e ineludibles.

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10 de Marzo del 20XX, 11:25am.

Querido desconocido…

Por el amor de Dios, no pude dormir. No pegue un maldito ojo en toda la noche, por eso traigo unos asquerosos ojos de panda y ayer cuando regresábamos andaba estúpidamente distraída casi me atropellan las zorras que arrojan los sostenes en los conciertos, si, esas a las que les colgaba todo y tus amigos vieron como babosos, me alegro saber, y notar, que tú me venias viendo a mí, mas porque me estampé contra un hombre obeso que casi me ahoga con sus… ¡puaj! Voy a tener pesadillas T_T Dejando las lonjas de lado…

¡¿Por qué tuve que notarlo?! Me quiero morir, Jesús. Me gustas, en verdad que me gustas. Odio decirlo, pero Amy tenía razón, maldita bruja. El corazón no me ha parado y la sonrisa de idiota no se me quita, realmente desconozco si sientes lo mismo, pero sentir esto es tan raro, aterrador, divertido. Quiero decir nunca me había sentido así con ninguno de los otros chicos que me han gustado, en serio. Tú eres tan…maravilloso, las mariposas no dejan mi estomago en paz cada vez que te recuerdo.

Te lo advierto, ahora que lo sé, me pondré más loca de lo que soy. Voy a conquistarte, de una vez te digo, voy a conseguir que me mires. Aunque ahora yo no pueda mirarte, estoy tan nerviosa, que me convertiría en tomate frente a tus ojos. Ojalá que no me tope contigo, pero conociendo mi jodida suerte, eso no será así. Sólo espero no desmayarme.

Que tengas un buen día querido desconocido.

PD: ¡DIOS MATAME! De verdad que no me quiere, pero dejando eso, hoy te ves guapísimo, si no fuera por la silla me caería al suelo por solo estar viendo cómo te diriges hacia acá.

Liz se paso una mano por el castaño cabello suelto mientras sus ojos se paseaban nerviosos entre la alta figura de Gael y las otras mesas del comedor. Se alisó los pliegues de la falda y se mordió varias veces el labio inferior, casi como si tratara de arrancárselo, los nervios la estaban comiendo viva.

—¡Hey!-saludo el moreno, sentándose frente a ella, puesto que era la única sentada en esa mesa.

—Hola-murmuró fijando sus ojos en el plato de puré que había comprado en la cafetería.

—¿Qué tal lo de ayer?-cuestionó curioso agarrando su tenedor y tomando un pequeño trozo del pastel de carne, el platillo especial del día.

—Genial, ame el concierto-aseguró imitándolo.

—Perfecto, me alegra que así fuera. Estaba ansioso ¿Sabes?-confesó riendo -. Pensé que no te habías divertido tanto, como terminaste pelando con Spen…-se encogió de hombros -. Lamento que sea tan idiota, no sé en qué momento nos descuidamos y le dieron cerveza.

—Descuida, al menos uno de nosotros terminaría ebrio en el concierto, eso por lo que sé va de paquete. Aunque si se pasó un poco cuando intento besarme, pero bueno al menos me di cuenta que no es tan tonto- la castaña le restó importancia. Gael gruñó un poco molesto.

—Si bueno, aunque no lo parezca es bastante inteligente-dijo un tanto serio. Como si no le agradara que ella dijera esa virtud de su amigo. El silencio se estableció entre ambos, un silencio incomodo y que ninguno tenía idea de cómo romper.

—Bien y… que tal tu mañana-comenzó ella pinchando la gelatina de mango. Los ojos del chico se posaron en los suyos, azul contra azul.

—Bien, supongo. Mister Hoodman se cayó en clase porque la silla estaba rota, aunque si me lo preguntas es por tanta grasa que le cuelga de esa aterradora papada. Lo hubieras visto, parecía pirinola calva-se carcajeó mientras relataba lo ocurrido, la risa logro contagiar a Liz, que se sintió un poco más relajada.

—Desearía haber estado ahí-comentó ella sonriéndole.

—Yo también-suspiró el moreno.

—¿Eh?-Lizbeth se ruborizo.

—Eh...no, quiero decir, desearía que lo hubieras podido ver-se apresuró en aclarar con un minúsculo sonrojo en sus mejillas.

—Ah, sí vale-musitó.

—Oh es cierto. Mañana…-desvió la mirada, tomó otro trozo del pastel y se lo metió a la boca para degustarlo -. Mañana abra un ensayo de mi banda en la plaza, si quieres ir me gustaría que…fueras conmigo, claro si no tienes nada que hacer-susurró volviendo a mirarla.

Liz abrió los orbes y el corazón le explotó, definitivamente quería morirse por los arranques que tenía su pulso por el simple hecho de oír esas palabras de él, se obligó a contestarle, porque la voz la había abandonado.

—Por supuesto. Me encantaría-casi se le traba la lengua, Gael ensanchó una sonrisa que la dejo sin armas para defender su corazón.

—Genial, ¿Dónde estarás a la última hora? Iré por ti para que no camines hasta la plaza, Felix nos recogerá.

—V-voy a estar en Ingles- tartamudeó por la emoción.

—Ok, nos vemos mañana Liz- se despidió levantándose y por primera vez la besó en la mejilla , lo siento-se sonrojó al darse cuenta de su acción.

—Descuida.

—Bien, ah, me voy. Adiós.

—Adiós-lo vio alejarse y en cuanto estuvo segura de que ya no estaba en el perímetro, pegó un chillido que hizo que medio comedor la mirara cual loca. ¡La había besado! En la mejilla claro, pero igual era un bendito y precioso beso.

No le importaba que cuchichearan a su alrededor, estaba que se moría de felicidad. Tal vez Gael también gustaba de ella.

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Continuara

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