¡Hola a todos!

Bueno, este es un drabble, casi una especie de spin-off de "Morangias: El Lobo de Londres"; el relato estuvo inspirado en el reciente tráiler del nuevo juego de la saga "Assassin's Creed", que justamente el día de hoy se dio a conocer de manera sorpresiva bajo el nombre de "AC IV: Black Flags" (un interesante tráiler, por cierto).

Ojalá les guste.

¡Saludos!


Un hombre anormal.

Un hombre estaba sentado a la luz de la fogata enfrente de un grupo de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, todos reunidos para escuchar todas y cada una de las historias que llegaban a su mente de una persona que ha recorrido toda una vida.

No obstante, esa misma noche bajo el manto estrellado, el anciano empezó a narrar una historia distinta a todas las que solía estar acostumbrado. Una historia de la cual él anhelaba dar a conocer desde tiempo atrás, desde que lo convirtieron en el jefe de la nación Kanien'kehá:ka, Mohawk en el lenguaje vulgar del ciudadano americano.

Dando un suspiro, el anciano relató:

- Hace muchos años surgió un hombre blanco entre los de su raza. Un hombre idéntico a ellos en cuerpo, pero distinto a ellos en el espíritu y en el alma…

Los niños se acercaron un poco más a la fogata con expectación mientras que el anciano, sonriente, continuó:

- Este hombre llevaba en su sangre la guerra y la paz, la justicia y la venganza… Usaba la tomahawk como un kanien'kehá:ka, pero era mil veces más mortal que sus hermanos blancos, mil veces más inteligente que ellos… Tan inteligente y tan paciente como un lobo.

Alzando su mirada hacia el cielo, el anciano añadió:

- Ese hombre era de corazón sabio, pero a la vez poseía el corazón de un guerrero surgido de las cenizas de un hogar destruido… Ese hombre era prácticamente un hermano para esta tribu y el más temible enemigo para los blancos… Era un hombre anormal, de poderosa fuerza y con un río sangriento en sus espaldas que hacía temblar hasta al más poderoso rey de allende los mares…

- ¿Y cómo se llamaba ese hombre, Tóta (abuelo)? – le interrumpió un niño, a quien su madre reprendió cariñosamente.

El anciano, sin perder la sonrisa en su rostro, respondió:

- Michael Morangias, Okwaho'yagentah:kon (Lobo Sangriento)… Ese era su nombre… Y era mi amigo desde hace muchos años…