Diario Verdadero de Alguien Sin Amor

Capítulo 1: The Other Side of Me.

¡*!

Esta historia no es la típica de amor, finales felices, momentos mágicos que todos desearíamos, aventuras y todo aquello con lo que soñamos, añoramos y envidiamos de las películas. Mi mundo no es tan rosa como parece y nadie logra entenderlo. Esta es la historia de mi dulce imaginación mezclada con mi triste realidad. Esta es mi historia de cómo es todo en mi mente bajo la tutela de un mundo blanco para todos, gris para algunos y un intenso negro azabache para mí.

Mi nombre es Scarlet, Scarlet Kensington. Soy la típica chica estudiante de tercer año de secundaria rebelde, que va contra la corriente, callada, que siempre escucha música a todo volumen, dibujante, misteriosa, rara que oculta todo bajo una practicada sonrisa vacía por la que casi todos se dejan llevar. No tengo muchos amigos verdaderos, solo personas con las que hablo, nos divertimos, pueden parecer amigos, aunque cuando realmente los necesito nunca han estado.

Mi horrible madre interrumpe mis pensamientos quitándome uno de mis audífonos avisándome que he llegado al segundo infierno, mi escuela. Es un día como cualquier otro, tareas, compañeros y tediosas clases que no me servirán para nada en la vida. Abro la puerta y bajo del auto con mi mochila negra y adoptando mi usual y falsa sonrisa. Camino por toda la parte baja de la escuela evitando a los corredores niños de primer a sexto grado. Paso la tarima techada, camino a través de las mesas de la cafetería sin tomarle importancia a las miradas envidiosas que tratan de arroparme, llego a una mesa a un costado donde me encuentro con Charlotte, Adela y Diana.

Charlotte, mi mejor amiga. Ha sido mi mejor amiga desde el primer año, es la persona que más me conoce en todo el mundo. Diana, también es una gran amiga, ella es muy estudiosa y seria, pero es una persona de fiar, nunca te engañará o dirá una mentira, aunque duela… mucho. Adela es un estilo de persona como yo, lee muchos libros y escribe, es muy divertida, todas las canciones que escucha son geniales y lastimosamente está en otro salón.

Hablamos como siempre esperando la primera tocada del timbre indicando la subida a clases, Charlotte y Adela desayunan, mantenemos una conversación de cosas cotidianas de nuestras vidas hasta que pasa él. Cabello de ceniza, ojos tan verdes y claros que es imposible no quedar hipnotizado al verlos, hermosa sonrisa que surca su boca, alto y delgado, popular, de postura gallarda y de actitud divertida, Andrew Callahan. Es el muchacho más perfecto y bien parecido de todo el colegio, el sueño de todas… y el mío o era el mío, ya que, puede parecer que todavía lo quiero pero me he resignado a ser una "forever alone" el resto de mis días escolares. Lo veo pasar a mi lado y lo veo de reojo, recuerdo que en este lugar soy poco vista y me volteo a donde están mis amigas. Me ven con una cara preguntándome si todavía lo quiero, saben mi usual respuesta, pero siguen con sus interrogativas caras.

–No me gusta– digo en tono ligeramente bromista.

–¿Segura?– pregunta Diana levantando una ceja desconfiada de mi respuesta.

–Completamente– digo sintiendo como mis mejillas se tiñen, no me gusta, ¡en serio! Pero cuando se trata de los sentimientos soy muy desequilibrada, en extremo.

Afortunadamente suena el timbre resonando en cada rincón de la escuela, reaccionamos ante el penetrante sonido agarrando nuestras mochilas y emprendiendo rumbo a las salas.

Al subir los dos pisos de escaleras llegamos finalmente a la puerta, veo a los alumnos de otros salones hablando, hay tantas voces hablando en voz alta para escucharse que este ruido es insoportable, para evitarlo me coloco mis confiables audífonos dejando sonar las estridentes guitarras que tanto me gusta escuchar. Finalmente se abre la puerta haciendo que todos pasemos a la sala de manera brusca, desenfrenada y rápida, después de todo no es fácil tener un buen puesto equilibrado entre la locura de los que hablan sin parar y la atención suficiente para poder entender la clase.

Matemáticas, la peor materia alguna vez existente después de química. Charlotte la ve como la mejor materia, yo la odio a más no poder, maldito colegio.

La clase continuó como siempre, los nerds alardean, los que no les interesan hablan sin importancia, mis amigos y buenos conocidos tratan de hacerlo y yo no logro entender absolutamente nada.

–Pregúntale, no te hará nada– me vive incitando Charlotte, ya le he dicho unas mil veces las razones por las que odio preguntarles a los profesores.

–No, estoy bien– digo de manera en que mi falsa sonrisa se debilita dejando de parecer tan convincente, la única persona que nota eso es Charlotte.

–No me vengas con la falsa sonrisa, te conozco y no estás bien– como dije es la única persona que casi siempre sabe cuando miento.

La discusión sigue de tal manera que pasa lo mismo de siempre, el timbre suena y nos vamos como si nada pasase. Y bajamos otra vez a las mesas de la cafetería, comemos, hablamos, la rutina de siempre. Suena el timbre, subimos a física, tenemos la clase de física, milagrosamente logro entender la clase, bajamos otra vez al receso.

Que extraño, noto que dos de mis amigos cambian de puesto y no es mucho cambio, solo es cambiar del puesto de adelante al de atrás y viceversa.

–Hey, ¿Y eso que te cambiaste de puesto?– le pregunto al que tengo más cerca, Jake Smith.

–¿Qué tiene de malo?– pregunta mirándome directamente a los ojos.

–Nada, es solo que nos es normal verte por aquí– respondo un poco sonriente, el también ríe un poco.

Tenemos inglés y tengo que hablar con el profesor, todos empiezan con el horrible ruido que por alguna razón no aguanto. Aunque nadie presta atención a esta clase, hablamos y hacemos una de las casi inexistentes actividades que le profesor nos manda.

Cómo no hay nada que hacer empiezo a dibujar o escribir, esta vez comienzo a escribir cualquier cosa que me venga a la cabeza en la parte trasera de mi cuaderno de inglés. Por lo general son historias sin sentido, o poemas libres con dibujos o cualquier tipo de dibujo. Puedo sentir como me miran, subo mi cabeza y me encuentro con un par de ojos oscuros mirándome fijamente.

–¿Tú escribes?– me pregunta Jake un poco curioso.

–Eeeeeh, si– hundo mi cabeza entre el cuaderno y mi pecho –Mucho– murmuro más para mí misma que para él. Se acerca a mí y trata de ver lo que escribo, con esto cierro mi cuaderno.

–Quiero ver– me dice divertido.

–Pues no lo sabrás– digo sonriente.

–¿Pero, qué escribes?–.

–Nunca lo sabrás, muajaja- rio falsamente bromeando al tiempo que volteo y hablo con el grupo de personas de atrás.

Finalmente, cuando el profesor está desocupado, o sea, cuando ya nadie le pregunta nada, decido caminar hasta el gran escritorio del profesor y trato de explicarle porque no puedo hacer el taller.

–Profe, no puedo hacer el taller de mañana, no tengo grupo– le trato de explicar aunque casi ni me pueda concentrar en lo que digo "¡Ya cállense!" grito en mi atormentada mente, por si se preguntan el taller consiste en cantar una canción en grupos de tres y yo bajo ninguna razón cantare al frente de todos.

–¿Y por qué no tiene grupo?– me pregunta retóricamente como si no supiera la respuesta.

No puedo seguir hablando porque una alumna me interrumpe, el profesor se la vive preguntando al curso porque nadie se quiere poner conmigo, ¿Qué espera, que le diga "no puedo porque nadie me quiere porque todos son unos malditos envidiosos"? Todos saben que soy de las personas que más saben inglés, parece que tengo como una especie de repelente de personas y para mi mala fortuna no sé usarlo, ¡Rayos!

Camino hasta mi puesto, agarro mi cuaderno en el que hago lo que quiero y comienzo a escribir una de mis acostumbradas mm... reflexiones:

Yo nunca tendré el poder:

Yo nunca tendré el poder

De ser escuchada,

Por eso siempre callo

Cuando finges escuchar.

Yo nunca tendré el poder

De decirte la verdad

De la manera más frontal

Sin que me reclames o

Me hieras.

Yo nunca tendré el poder

De ser escuchada sin ser insultada,

Y ser tomada en cuenta

Aunque mi único poder

Es resumir mis palabras

Y pensamientos en una simple palabra.

Termino de escribir este simple pensamiento, Charlotte me pregunta que escribo no le muestro, mis pensamientos son muy complejos y profundos para ser mostrados, cerrando mi cuaderno respondo con mi típico "nada", desconfía pero amplío la sonrisa y seguimos hablando de otra cosa.

Después de un rato la hora de pura habladera de lo que sea finalmente suena el timbre, tenemos un mísero recreo de cinco minutos, me quedo en el salón viendo a mis compañeros otakus hablando, dejo mi teléfono por unos momentos en la mesa y 5… 4… 3… 2… 1… Un amigo trata de coger mi teléfono, es un poco infantil, pero divertido. Me gusta cuando trata de agarrar mi celular, entrena mis sentidos y reflejos haciéndome más rápida, a veces pienso que podría ser una espía, yo y mi imaginación.

Jugando me hace gestos diciendo que volverá por el celular, rio un poco en voz baja al tiempo que rodo mis ojos.

Sin tomar mucha importancia vuelvo a escuchar música. Suena el timbre y empieza la peor clase de todas, química. Entra una viejita de mirada vivaz y baja estatura, no crean que por su estatura ella tiene un timbre de voz bajo, grita como no tienen idea.

Empieza a explicar muy, muy rápido y no entiendo absolutamente nada, todos asienten con grandes sonrisas, yo me hundo en mi asiento y escucho atentamente lo que dice, entiendo un poco, no todo, pero algo es algo.

Termina la clase, siento como voy a llorar, yo nunca lloro, pero cuando mi frustración llega a tal punto que siento que perderé mi casi nula cordura. Me hundo en mis pensamientos, después de un rato la clase termina. Charlotte nota mi estado, como buena amiga que es me pregunta, le digo mi común "estoy bien, tranquila" respondo forzando mi débil sonrisa, comenzamos la rutinaria semi-discución de:

–No estás bien–.

–Tranquila, estoy bien–.

–No lo estas, tienes esa falsa sonrisa–.

–Es… que estoy pensando en algo, tú sabes, los problemas de mi casa, esas cosas– Charlotte sabe que mi casa es horrible.

–¿Segura?–.

–Segura–.

–Ok– dice de manera un poco desconfiada, sabe que no lo estoy, pero soy extremadamente terca.

Al bajar las escaleras suelto la melena café oscura oprimida por la horrible cola de caballo que mi madre me obliga a usar.

Ya pasó media hora desde que salí de clases, ya casi todas las personas para hablar se fueron, agarro mi blackberry y llamo a mi mamá.

Toso un poco para aclarar mi voz, realmente nunca uso mi voz normal, solo una profesora y mi mejor amiga saben de cómo me escucho, por lo general aparento una voz de niña. La gente sí que es ilusa.

Espero en donde pueda ver llegar el coche de mi madre, me vuelvo a poner la molesta cola de caballo, me siento y marco el ritmo de la canción con mi pie al tiempo que suena, llega y camino al carro, primero meto mí pesado bolso, entro y mi mamá hace las mismas preguntas "¿Cómo te fue? ¿Ha pasado algo?". Respondo de manera simple "bien, (aquí respondo cualquier cosa nueva)" y mi pregunta favorita "¿Qué hay de comer?" responde lo que hay de comer y seguimos el camino a casa.

Mi horrible, falsa o como yo lo llamo primer infierno, casa…