Capítulo 12: Como un ave fénix

Era una persona orgullosa. Para bien o para mal, simplemente así lo era.

Si no quería que estuviera pendiente o cerca de ella, así sería.

No le importaba, que hiciera lo que quería.

Yashiro caminaba por la parte trasera de uno de los edificios de la Academia. Hacía tiempo que la hora del comienzo de la clase de Laberintos había pasado, pero no iría si aquello significaba encontrarse con aquella desagradable chica.

Malagradecida. Eso era lo que era, una ingrata que no apreciaba la preocupación de los demás. Siempre con esa terrible actitud y mal humor, siempre a la defensiva. Nunca podía hacer las cosas funcionar correctamente con ella.

Ah, pero claro, Oshimoto le hacía daño, y ella seguía defendiéndolo todo el tiempo; de hecho, en vista del aspecto de su invocación, parecía que aquello era lo que le agradaba.

Y hablando del rey de Roma…

-Ikebana… –cabello color paja pronunció su apellido, por alguna razón parecía complacido de verlo ahí.

Era extraño, no recordaba nunca haberse presentado con su apellido a nadie.

-Oshimoto… –dijo de todas formas Yashiro, viendo como el sempai avanzaba dando pasos lentos hasta pasarlo. Era extraño, por alguna razón pensaba que la conversación se extendería un poco más…

-Dile a tu amiguita Tsukibara que tenga cuidado con Kurono –agregó Kazuki deteniéndose. Ambos muchachos se estaban dando la espalda, pero algo le decía a Yashiro que el sempai debía tener una sonrisa en su rostro.

Sospechoso.

Muy sospechoso, de hecho. Aquella actitud juguetona no parecía ir acorde con la personalidad de Kazuki Oshimoto, o al menos no con lo que había visto de él hasta ahora.

-No es mi amiga –se precipitó a decir Yashiro, una ráfaga de viento los envolvió con algo de fuerza.

-¿No? –preguntó Kazuki–Pensé que lo eran. Lo siento, mi error.

Aquella falsa y desazonada disculpa fue lo último que dijo antes de partir, Yashiro no hizo nada por detenerlo. Desde su interior, casi sentía la necesidad de decir algo más, pero las palabras no se formaban, tampoco las ideas.

Debía ser el cansancio, después de todo había pasado toda la noche en vela buscando a su compañera. Su vista estaba empezando a nublarse, así que simplemente dejó que su espalda se deslizara por la pared hasta tocar la hierba. Sí, quizás eso era lo que necesitaba, dormir un poco. Su mal humor desaparecería, y ya no tendría necesidad de pensar en Reika nunca más.

OoOoOoOoO

-Fíjate, en este lugar colocan los boletines importantes –dijo Kurono, mientras los dos se dirigían de vuelta a los dormitorios de chicas. Tal y como le había prometido a Yukie, el profesor se encargaría de velar por que su alumna llegara sana y salva para a descansar.

-Oh, no lo sabía –reconoció Reika, mirando una pizarra que estaba en la entrada de los dormitorios. La pizarra estaba repleta de avisos de distintas formas y colores –. Cambiaron el horario de la clase de Magia Elemental, eso es bueno ya que interfería con la de Laberintos.

-Debes prestar un poco más de atención a esas cosas –señaló Kurono cruzándose de brazos. Los dos permanecieron de pie en ese lugar, ya que estaba prohibido para los chicos entrar en el edificio de las chicas –. Eres muy precipitada y no te detienes a pensar demasiado las cosas.

-Si lo hiciera, probablemente no haría ninguna de las cosas que hago –reconoció Reika.

-Eso no tiene por qué implicar que seas despistada para cosas tan importantes –agregó el profesor –. Al menos deberías saber tu horario de clase.

En esta ocasión, el profesor le colocó la hoja de papel en la que había anotado sus clases sobre su rostro.

-Ja ja, detente –rio Reika tomando su horario –. No debería preocuparse por eso, sensei. Aprenderé mi horario cuando reciba todas las clases.

-Al menos anota el cambio en el horario –le dijo el hombre, no tenía caso seguir discutiendo con una persona tan testaruda, así que después de aclararse la garganta, agregó –. El día sábado tendremos la reposición de tu clase de Danza. Búscame en mi salón a las 7:00 de la mañana. No vayas a olvidarlo.

-¿¡Eh!? ¿Tan temprano? –protestó Reika.

-Esa es la mejor hora para practicar –fue la respuesta del profesor –. En todo caso, sé obediente, para variar, y ve a descansar.

-Sí, señor –dijo Reika fingiendo una pose militar acompañada de una expresión seria.

-No te burles de mí –dijo Kurono sonriendo, mientras alborotaba el oscuro cabello de la muchacha.

Era extraño. Después de haber estado tan nervioso por el contacto físico con ella, ahora sentía que salía más natural de su interior. Cuando se percató de eso, apartó su mano rápidamente de la cabeza de ella ¿Sería acaso un efecto secundario del hechizo de Kazuki, o tal vez el abrazo de antes lo había desinhibido un poco? Sintió que su rostro empezaba a arderle con esos pensamientos. No, en cualquier caso no estaba bien.

-Sensei… –dijo Reika tomando con sus dos manos la de Kurono. Su mirada quedó escondida bajo sus oscuros mechones –. Muchas gracias.

Dicho esto, Reika lo soltó y escapó corriendo tan rápido como pudo.

¿¡Qué había sido eso!?

El profesor se había sorprendido tanto que casi había caído al suelo por aquella repentina acción por parte de su alumna, y se apoyó nervioso contra la pared, mientras tomaba grandes bocanadas de aire.

OoOoOoOoO

Reika corrió hasta su dormitorio, con el rostro encendido hasta las orejas.

Le había dolido.

No sabía por qué pero esas palabras que salieron de su interior le habían dolido.

¿Sería acaso porque quería decirle algo más? ¿Sería más bien por todas esas palabras que se habían quedado en su interior?

No…quizás ni si quiera era eso.

No quería separarse de él.

No quería decirle "Adiós", ni si quiera un "Hasta pronto".

¿Cómo era eso posible? A penas lo conocía, y él estaba causando toda esa confusión en su interior. Todo ese dolor, toda esa alegría...era irreal.

Era irreal…pero…a la vez sabía que nada de lo que sentía era una mentira.

Abrió con violencia la puerta de su habitación y al entrar la lanzó con fuerza. Afortunadamente para ella, ninguna de sus compañeras de cuarto se encontraba presente en esos momentos. Se quedó recostada contra la pared, respirando con agitación. Casi sentía que no podía respirar.

Estaba mal.

Estaba muy mal.

Unas palabras que había leído una vez aparecieron en su mente: "El primer paso para enamorarse, es sentirse vulnerable".

No recordaba dónde y cuándo las había visto, pero sabía que estaban en su mente porque no había llegado a entenderlas…hasta ahora.

Eso era.

Tenía sentido si lo veía de esa manera: el profesor había estado en sus peores momentos, y había estado siempre para ella desde que prometió cuidarla. Era el único que comprendía todo (o casi todo) lo que había ocurrido con Kazuki…al menos en esos últimos días.

Y sin él…se sentía vulnerable. Sentía que no sólo estaba expuesta físicamente, sino que todos sus sentimientos y debilidades estaban ahí presentes, a la vista de todos. Se sentía frágil, como una muñeca de porcelana.

¿Qué le pasaba? Ella no era así, nunca había sido así. Pero…la barrera protectora que tenía Kurono a su alrededor. Esa aura en la que se sentía tranquila y a gusto, desaparecía cuando no estaba con él.

De alguna forma…se sentía tan segura como cuando estaba con su padre.

-¡Eso es! –exclamó Reika comprendiéndolo –Se parecen tanto que eso debe confundirme ¡Qué bien, no estoy enamorada de él!

Una gran sonrisa se había formado en su rostro, cuando de repente apareció al frente suyo, el tercer y ahora más grande malvavisco. Debía tener las dimensiones de un pan al vapor para esos instantes.

-No puede ser –dijo la muchacha lanzándose a la cama llena de pena, cubriéndose el rostro con ambos brazos –. No está bien. Nada está bien.

Se quedó un rato entre esa oscuridad que creaba, hasta que posó sus dorados ojos en la jaula que reposaba en el velador que estaba a su izquierda, el suelo de la misma estaba cubierto de una gruesa capa de ceniza, tal y como la había dejado antes.

Buscó en el bolsillo de su uniforme, y se encontró con un pequeño ser de color blanco, y con un tamaño mucho menor al de un malvavisco, podía ser quizás de las mismas dimensiones un caramelo. Aquel era Maru.

Reika recordó cómo con aquel beso que había forzado Kazuki, Maru había hecho una explosión, dejando toda aquella ceniza en la jaula. Pero en el momento en el que estuvo consciente que aquella era, ni más ni menos, que la persona que había querido por tanto tiempo…había renacido.

-Como un ave fénix –murmuró, sin demasiado entusiasmo, escondiendo su rostro entre sus brazos nuevamente.

Se odiaba por eso…

Aunque estaba feliz porque Maru siguiera con ella, si después de todo lo que había pasado, aún quedaban sensaciones que despertaban por Kazuki, significaba que era una estúpida.

El mismo Kazuki lo sabía, ya que después de que apareciera el nuevo Maru, se molestó tanto que la golpeó en el rostro. Una lágrima bajó por su mejilla.

Había algo realmente malo en ella…

OoOoOoOoO

-..Shiro-kun –escuchó que lo llamaban; era una voz que parecía muy lejana.

Era extraño, nadie lo llamaba así en la Academia.

A pesar de sus grandes esfuerzos porque alguien le dijera así, nadie lo hacía.

La última persona que había utilizado ese nombre para llamarlo era…

«Akemi-chan…» pensó sobresaltado, abriendo sus ojos repentinamente.

-Yashiro-kun –dijo una de las tres muchachas que lo rodeaban en esos instantes.

-¿Cómo me llamaste? –preguntó un poco aturdido todavía. Seguramente no había escuchado la primera vez bien, probablemente habían dicho su nombre completo también.

-Yashiro-kun –repitió ella dubitativa, ladeando un poco su cabeza.

-No, antes de eso –insistió él.

-Yashiro-kun –dijo una vez más ella, algo confundida. Claro, tal y como lo pensaba, no podía ser –. Hemos estado acá desde hace cinco minutos, esperando a que despertaras.

-Ya veo –respondió sin entusiasmo –¿Qué ocurre?

-Acabamos de terminar la clase de laberintos de hoy –le explicó la misma muchacha, quien parecía ser la representante del grupo, mientras que las otras dos reían torpemente y lo miraban como si fuera un ser mágico de otro planeta –¿Por qué no fuiste?

-Estaba cansado –replicó él poniéndose de pie, y empezando a caminar. Ya debían ser las tres de la tarde, al notarlo también se dio cuenta que tenía hambre.

-Te estábamos esperando –dijo la chica hablando de una manera consentida. De hecho, así había estado hablando todo el tiempo –. No creerás lo que pasó. Esa chica extraña, la que es muy tímida y silenciosa, creo que la conoces…

-¿Tomoko? –preguntó Yashiro, sin mostrar demasiado interés.

-Ella misma, Amemiya –replicó la chica. En realidad Yashiro no sabía que ese era su apellido, pero no dijo nada –, se metió en problemas con la profesora ya que quería buscarlos a ti y a esa odiosa de Tsukibara.

-Ese es problema de ella –intervino Yashiro de forma cortante, a pesar de que también creía que Reika era odiosa, lo irritó mucho escucharlo de la boca de alguien más.

-¿No te interesa? –preguntó la muchacha.

-Para nada –confirmó él avanzando más rápido.

-Bueno…de todas maneras no te buscábamos por esas razones –dijo ella apresurando el paso al igual que él –. Hoy nos entregaron las invitaciones para el baile de bienvenida que se realizará este sábado, y nos ofrecimos para traer la tuya. Tómala aquí está.

Yashiro tomó la invitación. Aunque no le interesaba mucho, sabía que si se negaba las muchachas no lo dejarían en paz.

-Gracias –dijo enviándole una rápida mirada, y para indicarle que la conversación había terminado, agregó: –. Nos veremos en clase.

-¡Sí! –exclamó con una voz sumamente aguda la muchacha, mientras sus otras dos acompañantes lanzaban unos chillidos igualmente agudos.

Ahora entendía por qué Oshimoto tenía siempre esa expresión amarga en su rostro. Si eso era lo que le esperaba el resto de sus días en la Academia, lo más seguro es que él también tendría problemas en no sentirse fastidiado.

OoOoOoOoO

Reika no salió de su habitación en lo que quedó del día. De hecho, durmió plácidamente hasta la mañana del día siguiente. Normalmente dormir tantas horas no le haría bien, pero en esa ocasión se sentía renovada tras haber podido descansar de esa manera.

Aquel día tendría la clase de Vuelo durante la mañana.

Estaba muy emocionada, ya que eso era algo en lo que se consideraba sumamente buena. Desde niña, sus padres le habían enseñado lo básico sobre el vuelo y la levitación, y ambas cosas eran su especialidad.

Salió de su habitación con los ánimos bastante altos. Luego de comprobar en el espejo que el golpe de Kazuki en el rostro no había dejado marca, casi sentía que esas eran cosas que habían quedado atrás hace mucho tiempo; además, tendría la oportunidad de lucirse ante sus compañeros, lo cual siempre la hacía sentirse bien. Era algo muy bueno que existieran esos cupos dorados.

Cuando llegó al comedor, Reika vio a Tomoko a la distancia en la mesa vacía que se habían sentado la otra vez. Su mejor amiga la saludó con la mano desde el otro extremo. La pelinegro fue a servirse su desayuno, y se dirigió donde ella se encontraba.

-Reika-chan, buenos días –dijo Tomoko, quien ya había comenzado su tazón de frutas.

-Hola, Tomoko –le contestó Reika con una sonrisa y su plato a rebosar de waffles.

-Ayer no llegaste a la clase de Laberintos –señaló su amiga, algo preocupada.

-Sí, discúlpame por haberte preocupado –se apresuró a decirle Reika –. Después de todo lo que pasó ayer, estaba tan cansada que no tuve más opción, el profesor Kurono me dijo que debía dormir, y así lo hice, durante todo el día.

-Ya veo –dijo Tomoko –. Me alegra que así fuera, te ves mucho mejor que ayer.

-Me siento mucho mejor –admitió Reika con una sonrisa.

Yashiro entró al comedor en esos momentos. Tomoko fue la única de las dos en notarlo, ya que Reika estaba de espaldas a la puerta.

-Qué extraño… –murmuró al ver que el castaño se sentaba en una mesa distinta a la que ellas estaban, eso aunque estaba segura de que las había visto ¿Había pasado algo entre Reika y él?

-¿Y cómo estuvo la clase de ayer? –quiso saber Reika, quien no había notado las palabras de su mejor amiga.

-Estuvo bien –replicó Tomoko con una sonrisa falsa que la pelinegro no pudo distinguir –. La profesora quiere que vayas a hablar con ella el sábado por la mañana. Creo que ese día será tu reposición.

-¿Sábado por la mañana? –repitió Reika –. Pero ese día estaré con Kurono-sensei.

-Creo que es mejor si lo pospones –opinó Tomoko –, la profesora de Laberintos es temible.

-¿En serio? –dijo Reika sin saber si el juicio de su mejor amiga era el más apto para ese tipo de cosas. Desde su perspectiva, Tomoko le tenía miedo casi a cualquier cosa que se moviera…o que no se moviera, siendo completamente sincera –Trataré de hablar con Kurono al respecto.

-Nos entregaron también la invitación al baile de bienvenida –le informó Tomoko, mientras le tendía una linda tarjeta de invitación –. Ésta es la tuya, la guardé para ti.

-¡Muchas gracias! –dijo Reika –¡Que emocionante! Me encantan los bailes.

-Lo sé –replicó Tomoko riendo un poco. A pesar de que conocía aquel gusto de su amiga por el baile, sabía que sus movimientos eran tan bruscos que parecía un gorila luchando; además de eso, tenía problemas para coordinar sus pies si bailaba con alguien más, para cualquiera que la observaba, esa era una escena bastante divertida…o peligrosa si estaba demasiado cerca de ella.

-¿Tú irás? –preguntó Reika, quien sabía Tomoko no era aficionada a ese tipo de actividades.

-No lo sé, aún no lo decido –replicó la muchacha encogiéndose un poco.

-Ja ja, como si pudieras hacerlo –se escuchó una voz desde sus espaldas, la cual la hizo sonrojarse.

-¿Ocurre algo? –habló Reika, esta vez notando que algo le ocurría a su amiga, pero fallando en escuchar el cuchicheo general que se había dispersado en el salón.

-No, no es nada –replicó Tomoko intentando sonreír mientras se ponía de pie –. Es mejor si me doy prisa, pronto empezará mi clase de Vuelo.

-Yo también tengo la misma clase –dijo Reika, poniéndose de pie igualmente. La chica se dio cuenta de la confusión que aquello causó sobre su mejor amiga –. Utilicé el cupo dorado para entrar.

-Ya veo, yo lo utilicé para Laberintos y Ocultismo –esta vez la sorprendida fue Reika, por lo que Tomoko agregó –. Los mentores tenemos dos opciones extra para incluir, eso es para ayudar a nuestros pupilos.

-Entiendo –dijo Reika pensativa –. Yo no conozco el tuyo todavía.

-Después te lo presentaré –contestó Tomoko con una sonrisa un poco más sincera.

OoOoOoOoO

La clase de Vuelo era impartida en uno de los amplios jardines de la Academia. Aquel era un terreno llano sin ningún tipo de vegetación además de la hierba que crecía salvajemente hasta grandes alturas de más de dos metros; si la hierba fuera mucho más corta, probablemente se vería como un campo de fútbol.

Para el momento en el que Reika y Tomoko llegaron, la mayoría de estudiantes ya se encontraban ahí, incluido el mismo Yashiro, que de alguna manera había llegado antes que ellas. Shiina también estaba ahí.

-Entonces nos volvemos a encontrar –la rival de Reika dejó el lado de Yashiro y se acercó a ella con un tono de burla.

-Así es –contestó la pelinegro con una sonrisa confiada.

-Espero que tu desempeño sea mejor que el de la clase de Invocaciones –comentó Shiina.

-Ya lo veremos –replicó Reika, mientras su sonrisa se acentuaba –. Yo espero que esta vez no intentes nada extraño.

-¿De qué estás habland-? –empezó a decir Shiina, pero fue interrumpida por la voz de un hombre, que salía desde la hierba.

-Buenos días, y bienvenidos a la clase de Vuelo –la voz se escuchaba grave y fuerte. Reika imaginó que su dueño era un hombre alto y corpulento. El sonido de la hierba removiéndose llenó el ambiente. Todos esperaban expectantes a que apareciera el misterioso profesor, pero no fue así –. Si alguien tiene conocimientos sobre vuelo, por favor de un paso al frente –tanto Reika, como Shiina, que estaban en la primera fila se adelantaron –. Ustedes dos, por favor denle una demostración a sus compañeros –Reika y Shiina intercambiaron miradas de duda. Seguramente más personas habían dado un paso al frente ¿acaso se refería a ellas el profesor? –Sí, ustedes dos. La del cabello negro recogido en una cola de caballo y la de cabello ondulado de color ocre.

Sí, debían ser ellas, ya que después de comprobar el aspecto de sus demás compañeros, se dieron cuenta que no había nadie más con esas características.

Reika sonrió, ampliamente.

Era el momento de lucirse.


Confesiones Pt. 1:

¿Cómo están? :) espero que muy bien y que hayan disfrutado mucho de este capítulo.

A partir de este capítulo agregaré esta sección de confesiones (de la autora jaja XD) en la que les hablaré un poco más de las cosas que pasan en mi cabeza relacionadas con la historia. [no voy a revelar información que intervenga con la historia, así que no es obligatorio que lo lean]

Para comenzar debo aclarar que le tengo pánico a las secuelas. Para los que no lo sabía, esta es una secuela (no tan relacionada, en realidad) con otra historia que había subido años atrás que se llamaba Mahou no Club. Como dije, no está demasiado relacionada, ya que no se revelan cosas importantes de esta historia en la anterior. Mahou no Club era la historia de los padres de Reika en su juventud, y de un Club de Magia que existía. En mi cuenta de Deviantart hay un dibujo con los personajes, por si acaso quieren verlos :P y pueden pedirme la historia si así lo desean, la tengo bien guardada...o guardada al menos :P no se qué tan bien.

En todo caso, el nacimiento de Mahou Academy fue casi a raíz de una necesidad. Soy fanática de los libros de Harry Potter, me crié y crecí con Harry, y fue la primer serie de libros que leí completa y por ello me marcó profundamente (mi personaje favorito es Ron XD, tenemos el mismo cumpleaños ¡YAY!). Estuve buscando libros que fueran de escuelas de magia, pero no encontré (quizás no busqué tan bien?) También busqué animes...pero...no fue satisfactorio, está Zero no Tsukaima, que por alguna razón no despierta interés en mi, y nunca lo he intentado ver, al igual que Mahou Sensei Negima, sólo por poner unos de los múltiples ejemplos de series que tienen esta misma línea.

En mi opinión, y contrario a lo que siempre pensé (que las escuelas de magia eran un tema demasiado abordado), es realmente difícil encontrar una historia de una escuela de magia. Por esa razón decidí escribir mi propia historia de una escuela de magia: así se dio el nacimiento de Mahou Academy :) Hecho para mi, y para todas aquellas personas que buscamos algo parecido XD

Esa es mi confesión de este capítulo. Para el próximohablaré un poco con la concepción de los personajes :3

Hasta la próxima n_n