Saliendo con la discreción generalmente reservada para el trafico de i-pads robados, Allye, Sarah y Jake, junto con Audrey (todavía inconsciente y cargado por este último) llevaron el maletín a la casa de la joven Greenberg, donde su actuar bizarro no levantaría una ceja de sospecha.

—Pude juntarme con otras personas saben —comentaba Allyson muy nerviosa en el cuarto de Sarah—. Sé que no tengo la inteligencia para juntarme con los estudiosos, las medidas para hacerlo con la "gente bonita", ni el conocimiento enciclopédico sobre Alan Moore para unirme al club de comics…

—¿A qué viene todo esto Allye? —Le preguntó Jake, un tanto harto de las quejas de su amiga

—A que estoy casi segura que podría estar haciendo algo más de provecho que robar dinero de drogas de hace tres décadas y dañar propiedad escolar en el camino.

—¡Hey, tú fuiste la que se terminó de convencer!

—¡No pensé que me harían caso esta vez! ¡Siempre les digo "nunca digan nada que pueda ser usado contra ustedes en una corte" e igual lo dicen!

—¡Eso ya no importa! ¡Ya lo hicimos y tú nos ayudaste! ¿No es así Sarah?

Sarah se encontraba callada y con la mirada perdida, lo cual no es precisamente una novedad conociendo el historial de enfermedades mentales de la familia Greenberg, pero que en el contexto de ocultar dinero sucio que tal vez hubiera sido mejor que no hubieran hallado llamaba la atención.

—¿Y a ti que te pasa? —preguntó Allyson

—Es que ando pensando sobre algo de enorme relevancia para nuestro futuro…

—¿Qué cosa? —Jake se unió a Allyson en su cuestionar, esperando más o menos lo mismo: una respuesta típica de…bueno, de Sarah

—¿Cómo gastare mi parte?

—¿No sería mejor primero contarlo bien? —Allyson sugirió.

Jake abrió el maletín, y en el encontró un pequeño tesoro: había billetes y dinero nacional, pero mucho del botín eran monedas de oro y plata de todos tipos, algunas joyas de toda clase de formas y colores y piedras preciosas.

—Lo que no entiendo es…bueno, con esto tenemos algo sacado de una película de piratas. —

—No Allyson—le contestó Jake—. De hecho, no es tan descabellado: el valor del dinero se pierde con el tiempo debido a inflación o devaluaciones, pero ese sujeto lo cambió todo a metales preciosos, lo cual tienen un valor mucho más estable…el tipo no era ningún novato…

—¿Cómo sabes todo eso?

— ¿Bromeas verdad? Mi madre solía robar joyas de las casas de los clientes con los que se acostaba

—OK…en verdad no necesitaba oír eso

Entonces, escucharon un quejido: detrás de ellos, Audrey parecía recobrar la consciencia: poco a poco abrió los ojos y se levantó

—¿Dónde estoy?

—En mi casa—respondió Sarah.

—Ah, por supuesto… ¿y quiénes son ustedes?

—¿Cómo que quiénes somos? Los chicos a los que pediste ayuda para el…"trabajo" —dijo Allyson.

—Eh…no, lo siento: no recuerdo haberlos visto alguna vez…

—¿Jake, qué tan fuerte lo golpeaste? —Allyson le murmuró al oído a su compañero

—No demasiado, al menos nada que él no pudiera aguantar…pero tal vez le pasó algo al subir al cuarto de Sarah…

—¿Qué es "algo"?

—Se me cayó por las escaleras…

—Oigan comadres, ¿pueden dejar de chismear y decirme como llegué aquí? —interrumpió Audrey

—Lo sentimos mucho—contestó Allyson—. Mira, lo que paso es que tú nos llamaste un día porque querías…

Antes que Allyson completara su oración, Sarah le tapó la boca con su mano y la empujo al piso hasta hacerla caer.

—¿Qué rayos te pasa esta noche? —Allyson preguntó

—Silencio, ¿qué no ves? —Sarah respondió susurrando—. Si él no recuerda lo que pasó, podemos repartir el botín en tres en lugar de cuatro…

Allyson debía admitir que la sugerencia de Sarah fue brillante; Sarah, por más desquiciada que estuviera la mayor parte del tiempo, tenía momentos de enorme despliegue de lógica e inteligencia, casi siempre producto de las medicinas que tantas veces los profesionales en salud mental le han recetado pero que nunca toma, aunque en ocasiones, como esta, esa lucidez puede ser provocada por el mejor incentivo: la ambición.

—¿Entonces, que sugieres hacer?

Y en breve, Audrey fue literalmente echado a patadas del hogar de Sarah por la puerta de enfrente: Jake había sugerido inicialmente aventarlo desde el segundo piso, pero tomando en cuenta el daño que ya le había hecho, mejor decidió no arriesgarse a cargos de asesinato sin premeditación.

Con uno menos en el juego, los tres jóvenes descarriados soñaban con aquello que harían con los recursos monetarios que tan "honradamente" habían adquirido.

—¿Qué harás con tu parte, Allye? —le preguntó Jake

—No lo sé; supongo que irme a una Universidad cara y comprar una casa del otro lado de Canadá para no tener que tratar con mi hermana nunca más.

—Buen plan…algo aburrido, pero está bien para ti

—¿Ah sí? —cuestionó Allyson al notar cierto desprecio por parte de Jake—. ¿Qué harías tú entonces?

—Algo mucho más provechoso para el mundo…compraría espacio en televisión, contrataría a Justin Beaver y pondría una hora en horario estelar de nada más que sujetos dándole patadas en la entrepierna.

—¿Hay algo acaso que no puedas hacer sin el uso de la violencia…?

—Bueno, yo puedo…

— ¡…Y tampoco sin uso de drogas!

Esa pequeña aclaración cayó a Jake, aunque Allyson debía admitir que sin duda era una inversión muy original.

— ¿No me van a preguntar que quiero hacer yo con mi parte? —Sarah les dijo a sus dos colegas en este crimen.

—Eh… ¡No! —Allyson y Jake respondieron en coro

—¿Por qué no?

—Ya de por si nos perturba lo que haces y dices día tras día; no quiero ni imaginar qué harías con unos cuantos de miles de dólares de presupuesto —le aclaró Allyson

—¡Pues me vale, igual se los diré! Quiero cumplir el sueño de mi vida: invertirlo en una compañía de robótica para que cuando muera, pongan mi cerebro en el cuerpo de un androide

—No creo que eso sea sensato…—Allye murmuró

—Tal vez no, pero para los estándares de Sarah, no es tan loco: recemos para que no se le ocurra llevarnos a nosotros con ese proyecto.

Fantaseando (no sexualmente) con su futuro, eventualmente Allyson y Jake regresaron a sus hogares, aun con las acciones del día frescas en sus mentes; a la mañana siguiente, de regreso en la escuela, esperaron no ser descubiertos ni revelados ni haber dejado nada que los hubiera podido inculpar.

El enorme desastre que dejaron en el aula de maestros llamó la atención de todos, alumnos y maestros por igual ¿Quién carambas pudo haber hecho algo así, y con qué motivo?

—Pudo ser peor…—Jake mencionó al pasar junto con Allyson y Sarah por el lugar del desastre

—¿Pudo ser peor? ¿Cómo? ¿Esperabas que usáramos dinamita? —Allyson le comentó algo nerviosa

—Sabes que pude haberlo hecho pero el sujeto que me trae los explosivos esta fuera de la ciudad…

—¿Vacaciones?

—Prisión Provincial.

Pero el problema no fue solo el caos que estos chicos habían logrado, al menos, no el único: en una de las paredes del colegio, estaba pintado con aerosol rojo brillante el siguiente mensaje:

"Sé que fueron ustedes…"

Claro, para el resto del alumnado, era una especie de juego de misterio, pero para Allyson y compañía, el juego era algo muy serio, y cuando llegaron al área y lo vieron, el estrés y el pánico interno no se hizo esperar.

—Tal vez no se refiera a nosotros, digo, pudo ser otra cosa —Jake balbuceó sus palabras tratando de hallar en ellas consuelo tanto para él como para sus amigas.

—Pero entonces… ¿alguien nos vio? —Allyson agregó

—Quizás se refiera a otro golpe, digo, el vandalismo no es precisamente raro en Hopewell High

—Tal vez, pero dos actos así en la misma noche en la misma escuela por dos grupos distintos…suena poco probable…

—¿Tienen algún plan chicas?

— ¡Por supuesto! —exclamó Sarah—. Tú Jake irás a la cárcel, Allye al reformatorio y yo al sanatorio mental…otra vez ¡No hay quinto malo!

Jake y Allyson taparon la boca de Sarah cuando sintieron que su volumen de voz se volvió un tanto indiscreto, y como si las malas noticias no viajaran lo suficientemente rápido, el director llamó a una conferencia de emergencia en el auditorio.

—…Todos sabemos acerca del acto vandálico del cual Hopewell High fue víctima —comentó el Director—y créanme que me considero un educador comprensivo que puede ponerse en el lugar de muchos alumnos ¿creen acaso que yo no pintarrajé paredes cuando tuve su edad? ¿Creen acaso que no tuve tentación de llenar con huevos podridos el hogar del maestro que me reprobó en matemáticas? ¿Creen que a veces no sueño con la vida que pude haber tenido de no haber sido reprobado por ese maldito maestro? ¡Pude ser alguien! En su lugar, soy un director con poca paga en una escuela mediocre llena de niños respondones sin futuro alguno y…

—Director, por favor…tranquilo —le mencionó su asistente, al ver que perdía un poco el foco sobre el tema de la reunión.

—Perdonen, perdonen; en fin, el caso es que aquellos culpables de tal acto serán castigados severamente para poner el ejemplo, y no descansaremos hasta hallar a los culpables…y si alguien nos proporciona información del desastre que nos lleve a los responsables: lo pasaremos automáticamente de año

—Con una…—Los tres chicos dijeron al escuchar la particular recompensa que se ofrecía: alguien sabía lo que habían hecho, y corrían el riesgo de pagar por sus actos

—Así que… yo seré Ellie Johansen, ¿cómo quieren llamarse ustedes cuando tengamos que huir del país? —Allyson comentó, a medio camino entre broma y sinceridad.

En la noche, los tres jóvenes se encontraron en sus respectivos hogares, conversando a través del mensajero instantáneo, con el tema de ser potencialmente descubiertos más que vigente.

—¿Entonces cuál será el plan? —Allyson preguntó

—Creo que lo más lógico es simplemente negarlo todo; aún no sabemos si realmente nos vieron o no, y no vamos admitir nada si aun no tienen pruebas de algo —Jake les dijo—. ¿Qué dicen?

—Claro, por supuesta: es lo más lógico…

Jake y Allyson se quedaron esperando la respuesta de su compañera, pero esta no contestó por varios minutos, hasta que finalmente volvió frente a su ordenador.

—¡Lo siento chicos! Perdonen la tardanza, pero creo que esto es relevante.

— ¿De qué se trata? —Preguntó Allyson

—Fue una pedrada en mi ventana con un pequeño mensaje…ahora tendré que reponer el maldito vidrio…

—…Oh Dios…

— ¡Lo sé! ¿Saben cuánto batallaré para encontrar el vidrio perfecto para unas ventanas como las de mi casa?

— ¡Eso no! ¡La nota!

—Oh, claro, eso, bueno, esto dice: "sé que fueron ustedes tres, y si no quieren que vaya con el director a entregarlos, vendrán a negociar a la plaza Lakehurst a la medianoche de mañana…y traigan el maletín"

—Es el sujeto del grafiti…—Jake escribió

—¿Qué hacemos ahora?

—Podemos llamar a la policía—Sarah sugirió

—Oh sí, eso tiene mucho sentido: "Señores policías ¡ayúdenos! Un tipo nos quiere chantajear por robar dinero de drogas y dañar propiedad pública" —Allyson respondió

—¿Entonces qué? ¿Negociamos con aquel tipo? —preguntó Jake

—Se nos agotan las ideas y ya han sujetos buscando saltarse el año: el equipo de futbol organizó una patrulla para buscar a los culpables

—No hay de otra…tendremos que hacerlo…

A la hora convenida, al momento convenido, y tras mentirles a sus padres para dejarlos hasta tarde, los tres jóvenes esperaron a aquel testigo que amenazaba con su libertad, y lo hallaron detrás de las sombras de una pequeña arboleda.

—¿Tú eres…el del mensaje…?—Allye preguntó

—Sí, soy yo…—Respondió con una voz extraña y artificiosa, como si hubiera sido modificada con algún dispositivo.

—¿Le pasa algo a tu voz o qué onda con eso? Suenas como el hijo perdido de Darth Vader y Ke$ha—Sarah le dijo

—Eh…no, no lo creo…en fin ¿tienen el maletín con…el dinero?

—Sí, aquí lo tenemos —comentó Jake mientras Allye se acercó con el objeto discretamente.

—Déjalo en el piso —ordenó la voz

—Sí, claro…

Allyson obedeció el mandato de ese individuo, y este se acercó al maletín; lo tomó, lo abrió y reviso que su contenido estuviera intacto.

—Entonces… ¿Ya no nos delataras? —Allyson dijo

—Un trato es un trato chicos…ahora pueden irse

Asustados como en día de entrega de calificaciones, los tres partieron del parque, esperando que aquel misterioso ser cumpliera con su promesa.

—Aun no puedo creer lo que pasó —Allye comentó mirando al cielo.

—Lo sé, lo sé, pero algo me intriga… ¿Quién fue quien nos vio? —Jake cuestionó—es decir, el lugar estaba vacío: solo estábamos nosotros tres…

—…Si, bueno, cuatro más Audrey—Sarah mencionó

Los chicos detuvieron su andar y se miraron los unos a los otros, con la misma idea en la cabeza.

—No es posible…digo…perdió la memoria con ese golpe ¿verdad? —Jake dijo con una buena dosis de dudas

Y mientras la pregunta seguía en sus cabezas, aquella sombra fantasmal se cambio de ropas en un baño público, y con su recién ganada fortuna, tomó el siguiente autobús hacia fuera de la ciudad.

—Esto fue por ese golpe, maldito bruto…—Audrey comentó en su asiento, con el maletín en sus manos, y camino hacia un nuevo mundo de posibilidades…

¿Pero qué hacer ahora? Lo hecho, hecho está, pero siempre hay una alternativa diferente...

—Ladrón que roba a ladrón...

—...tiene cien años...

—...de perdón.

Dijeron sucesivamente y cada uno de los tres chicos en sus respectivos hogares, al guardar alguna joya, moneda o anillo de oro que lograron sacar del maletín antes de entregarlo, pues despues de todo, ¿acaso lo notaria mientras disfruta su vida en alguna playa?