Me pregunto…

Me pregunto ¿Cuántas veces he intentado buscar consuelo en mis amigos sin encontrar nada? ¿Cuántas veces he querido hablar con ellos sin encontrarles? ¿Cuántas veces que los he encontrado me he arrepentido y me he guardado todo? Porque si les digo estoy segura de que me verán como alguien débil, alguien inútil, no entienden que detrás de esa imagen de una persona fuerte, segura y llena de autoestima; se encuentra una pequeña niña temerosa de volver a ser abandonada, de dejar de importarle a la gente. Que poco a poco desaparezca.

Me pregunto ¿Cuántas veces he sacrificado algo por los que quiero? ¿Cuántas veces estos no se han dado cuenta? ¿Cuántas veces estos mismos me rechazaron y me olvidaron como si nada? ¿Cómo si nuestra amistad no hubiera valido nada? Un simple rastro de la infancia.

Me pregunto ¿Cuántas veces he llorado en silencio? ¿Cuántas veces he caído en depresión? ¿Cuántas veces me he considerado como una maldita inútil buena para nada sin ningún talento? ¿Cuántas veces me he repudiado a mí misma?

Me pregunto ¿Cuándo deje de ser feliz? ¿Cuándo me volví tan huraña e insegura de la vida? ¿Dejando de creer en la gente? ¿Volviéndome tan tímida? ¿y con tal odio hacia la sociedad?

Me pregunto ¿Cuándo se construyó este muro que me mantiene a salvo de la gente? Que me protege, para no volver a ser traicionada, para no volver a sentir dolor alguno, para ni sentir nada.

Me pregunto, ¿Cuándo volví a dejar que la gente se acercara a ese muro? ¿Cómo fue que ladrillo a ladrillo lo intentaron derribar? A mi muro, mi muro de la depresión, que empezaron a arrancarme sonrisas, platicas duraderas.

Me pregunto, ¿Cuándo fue que las sonrisas volvieron a mí? ¿Cuándo fue que más personas empezaron a sumarse a la tarea de tirar mi muro que me protegía? ¿Cuándo fue que lo lograron, que lograron entrar a mi jardín acompañándome?

¿Qué se preocupaban por mí? ¿Qué notaban mi tristeza a pesar de no mostrarla, solo con una simple sonrisa lo sabían? ¿Cuándo aprendieron a distinguir mis sonrisas falsas a las verdaderas? ¿Y empezaron a hacerme soltar más de las últimas?

¿Cuántas veces me consolaron? ¿Me abrazaron con cariño, prometiéndome que al día siguiente todo estaría bien y que siempre las tendría a ellas? ¿Cuántas veces me ayudaron? ¿me abrazaron? ¿me mimaron? ¿Cuántas veces me llamaron su amiga? No lo sé, pero no me importa. Sé que ellas estarán ahí para ayudarme y yo estaré ahí para ellas.

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Este fue con mis pensamientos, sobre mi vida y mis amigas. Que las quiero mucho.