Cuando yo tenía 13 años me enteré que iba a ser papá, acababa de empezar la secundaria y cuando cumplí los 14, me convertí en tal, yo no había tenido novia, ni nada de eso, no había besado a una chica.

Me llamo Alex y vivo en San Luis Potosí, capital del estado con el mismo nombre. Tengo dos hermanas, Isabel, la mayor, y Angie, la menor. Entre los tres nos llevamos dos años de diferencia, Isabel cumple el 15 de marzo, yo el 8 de mayo, y Angie el 10 de febrero.

Todo empezó el día 25 de septiembre de 2009, yo acababa de regresar de un campamento, y mi papá me dio al recogerme, las noticias, que no se si en ese momento serian buenas o malas, "Alex, fuimos a hacerle unos estudios a tu hermana, porque se sentía mareada, y vomitaba", me dijo mi papá, lo miré y antes de que pudiera decir algo, como si hubiera leído mi mente, "Si Alex, está embarazada, no sabe si se quedará con el bebé", no dije nada, luego pregunté "¿Y su novio?", "Solo Dios sabe hijo", contestó mi papá. Llegamos a la casa, no le dije nada a mi hermana, solamente la abracé, y ella no supo que decir.

Dos meses después de la noticia, Isabel llegó con mis papás a decirle su decisión sobre el bebé "Me lo quiero quedar", dijo con toda seguridad, "Te apoyo hija, pero, ¿estás segura de eso?", le dijo mi mamá, "Nunca había estado tan segura de algo antes", "¿De verdad estás segura?", mi papá le preguntó, "Totalmente, quiero saber que se siente ser madre, además, yo elegí hacer lo que hice, yo fui la que le dijo si, por mas presiones que me hizo", "Entonces, tienes nuestro apoyo", dijo mi papá, "Gracias, y perdón por lo que hice", dijo mi hermana, y abrazó a mis padres, "Ya no importa, lo que ahora importa es que vas a ser mamá", le dijo mi mamá. No podía ser, me sentía tan contento, iba a tener un sobrino, o sobrina, todavía no sabía.

Llegó el Año Nuevo, para eso, vinieron mis abuelos paternos y mis tíos, Isaac, hermano de mi papá, su esposa Sofía, con mis dos primos, Pablo, de 11, y Sara, de 14. Todos felicitaron a mi hermana, "Ahora sabrás lo que significa criar a un hijo", dijo mi abuela, "Pues si abuelita, tú tienes mucha experiencia con tres hijos y dos hijas", mi abuela solamente sonrió. Finalmente llegó la noche de Año Nuevo. Mientras nos abrazábamos, deseándonos lo mejor, mi abuela le dijo a mi prima Sara "Este año cumples 15", y mi mamá le dijo a Isabel "Y este año ya eres mamá, no te imaginarás la satisfacción dentro de un año entero", y mi hermana respondió, "Ya me imagino, ya estoy muy emocionada por tener a mi bebé, se que será duro, pero, por lo felices que los veo a ustedes, se que vale la pena".

Era ya finales del mes de enero de 2010, fuimos al doctor a que le hicieran un ecosonograma a mi hermana, para saber si yo iba a tener sobrino o sobrina. Las horas en la sala de espera se me hicieron eternas. Angie me preguntaba "¿Qué crees que sea, niño o niña?" "No sé, ojala sea niño", dije "No, que sea niña", me contestó, y así nos pasamos, hasta que le puse un ultimátum "Si es niña, te compraré un helado, y si es niño, me lo comprarás a mi". Finalmente salieron mis papás con Isabel, "Y bien", dije "¿Qué va a ser?", preguntó Angie. Mi hermana mayor sonreía, y después de mucho suspenso, dijo con voz suave "Me gustaría que se llame Nicolás", "Entonces será niño", dije, y mi hermana asintió, y yo miré con una sonrisa a mi hermana menor, y ella puso cara de resignación, lo único que puedo decir es que mi hermanita es considerada, comí un helado muy rico.

Llegó el cumpleaños de mi hermana, no lo festejamos sino hasta el sábado, porque entre semana estábamos muy ocupados. Yo empezaba con un poco de gripa, para que quieren que les mienta, pero no me sentía muy mal, así que fuimos con sus dos mejores amigas al cine, y después un pequeño festejo entre nosotros cinco y mi tío Carlos, de regalo pidió dinero, para comprarle cosas al bebé, ahora lo único en que pensaba era en él, aparte de libros de cómo cuidar a un bebé. La pasamos muy bien, yo me subí a dormir temprano, ya que me sentía cansado.

Pasaron los meses sin novedad, y ya estábamos en el día 10 de mayo, día de las madres, así que, ya se imaginarán que tanto festejamos, a mi mamá, y a Isabel, que también recibió regalos por ser madre en ya casi un mes, días más, días menos, mi mamá unos aretes, e Isabel una pañalera, y todo tipo de cosas que usaría cuando llegara Nicolás.

A Isabel le perdonaron sus exámenes finales, y en vez de eso le dejaron pequeños trabajos para acreditar las materias, todos los hizo antes de irse al hospital, el nacimiento ya estaba programado para el día 16 de junio. Como olvidar ese día, primero me levanté, fui al trabajo con mi mamá, me la pasé navegando en internet, y luego entre todos sus compañeros, mi papá, ella, Angie y yo vimos el partido de México-Francia, de Sudáfrica 2010, recuerdo perfectamente que les ganamos a los franceses, por lo que fuimos al hospital antes de que acabara el partido, sabíamos que iba a haber tráfico por los festejos. Llegamos sin ningún contratiempo al hospital. Cuando pasamos a la habitación, mi hermana estaba abrazando a su bebé, que estaba cubierto con una pequeña manta, alcancé a oír que le decía suavemente al oído "Hola Nico, ¿Cómo estás?" y como lo besaba en la mejilla, mientras que lo mecía suavemente. Al poco tiempo empezó a llorar, Isabel solamente lo meció, lo abrazaba, y le dijo "No llores pequeño, mami está aquí", y lo meció hasta que dejó de llorar. Le entregamos a mi hermana ropa y juguetes para su hijo, nos despedimos de mi hermana, y yo me acerqué a despedirme de mi sobrino, le susurré al oído "Nos vemos en casa Nico, te vas a divertir mucho en nuestra casa".

El viernes 18 de junio en la tarde llegaron Isabel y su hijo a casa. El cuarto de mis hermanas estaba redecorado, ellas tendrían que compartir el cuarto con el bebé. Hicimos una cena de bienvenida al día siguiente, con mi tío Carlos, y varios amigos. Todos trajeron sonajas, peluches, cobijas, todo lo que necesitara Nico. Nuestros amigos son muy pachangueros, yo ya no pude aguantar, me subí a ver un poco de TV y después me fui a mi cuarto. Isabel fue la segunda en subirse con su bebé, fui a verlos un rato, y cargue también a mi sobrino, se sentía muy cómodo, bueno, hasta que empezó a llorar, mi hermana tomó a su hijo,se cubrió el cuerpo con un tipo mandil y quiso a alimentar a Nico, luego vio queno estaba comiendo, entonces se quitó el mandil y empezó a arrullar a su bebé, "Duérmete Nico, no llores, mami está aquí", y lo mecía y le cantaba canciones de cuna. Con una seña le pregunté si apagaba la luz, y ella asintió, y lo siguió arrullando hasta que dejo de llorar y se durmió "Dulces sueños, Nico", y luego lo envolvió con una cobija, lo puso en su cuna, y lo besó en la mejilla. Luego la vi con una sonrisa, y ella me sonrió también.

Me mandaron al DF casi todo ese verano, a Angie también le dieron la opción, pero ella no quiso ir, llegué el día 27 de junio en la madrugada al DF. Mientras estuve allá, hablaba todos los días con mi familia, y en ocasiones oía los llantos de mi sobrino, y como su mamá intentaba consolarlo.

Regresé a casa el día 6 de agosto en la mañana con mis abuelos paternos. Les traje regalos a todos. Coincidió mi llegada con que mi mamá ya se iba a trabajar, le di su regalo, la saludé y se fue, luego le di su regalo a mi hermana Angie, y subí a saludar a Isabel, "¿Cómo estás?" le pregunté, se sobresaltó un poco, y Nicolás empezó a llorar, "Lo siento", le dije a mi hermana, "No te preocupes, a veces se pone así", y lo meció para calmarlo "No llores bebé, todo está bien", mi hermana lo abrazó, lo besó en la frente y mi sobrino dejó de llorar. Luego la abracé y le di su regalo a ella y también al bebé. Luego bajamos Isabel, Nicolás y yo. Isabel corrió al ver a mis abuelos, aunque tuviera a su niño en brazos, mis abuelos la abrazaron, o más bien se podría decir, los abrazaron. "Qué bonito está Nicolás", dijo mi abuela, "Gracias, si está bonito, lo obtuvo de su madre, ya lo sabes" dijo mi hermana, la abuela le contestó "Presumida", y las dos rieron. Estuvimos todo el día con mis abuelos mientras mis papás trabajaban. Finalmente llegó mi papá a comer, tomamos un descanso, yo estaba platicando con mi abuelo, todo tranquilo, hasta que mi sobrino empezó a llorar mientras Isabel lo tenía en sus brazos, le dije a mi hermana, "Averigua la causa por la que llora y nos harás un favor a todos", "Ya sé, tiene el pañal sucio, ahorita voy a cambiarlo", se fue a su cuarto, y al rato bajó con su bebé más calmado y menos oloroso. Luego mi papá, Angie, y mis abuelos fueron por mi mamá al trabajo, Isabel y yo decidimos quedarnos con Nico, "¿Puedo cargarlo?" pregunté, "Claro, aquí tienes", me dijo Isabel, pasándome al bebé, yo lo abracé y el hizo lo mismo, se sentía muy cómodo en mis brazos, luego subimos al cuarto de mis hermanas y Nico. Como les había dicho antes, el cuarto estaba redecorado, para que mi sobrino viviera ahí, tenía su cunita, y un tapetito para que jugara, ahí se la pasó un rato jugando hasta que se quedó dormido, y mi hermana lo puso en su cuna, y platicamos un rato de todo lo que había pasado en el tiempo que no nos habíamos visto, luego vio el reloj, y tomó al bebé entre sus brazos y empezó a susurrarle cosas al oído, y besarlo para que se despertara, "¿Para qué lo despiertas? No seas gacha" le dije, y ella contestó "Bueno, si quieres escuchar llantos intensos en la noche, adelante, pero tú vas a atenderlo", "Entonces despiértalo siempre puntual", le contesté. Nos pasamos la tarde jugando con Nico, hasta que llegaron los demás. Nos sentamos un rato en la sala a botanear, y así nos la pasamos, hasta que mi hermana tomó a su hijo y lo llevó a bañar. Luego bajó, con su bebé envuelto en una cobija. Cenamos, y fuimos un rato a la sala, y ahí fue cuando empezó el "lloratón", Isabel, como si hubiera leído la mente de Nicolás, lo meció entre sus brazos, le cantó canciones de cuna para arrullarlo, hasta que el niño se durmió.

Pasaron los días, y mis abuelos regresaron a su casa, y venían amigos a conocer a Nicolás. Llegó el día 16 de agosto, ese día Nicolás cumplía dos meses, y le tocaban las vacunas. Fuimos al consultorio de la pediatra que nos recomendaron. Mientras estábamos en la sala de espera, mi mamá le dijo a Isabel "Te ves nerviosa", y ella le respondió "De hecho si, se que todo saldrá bien, pero, como tú sabes, cuando es la primera vez, como mamá te pones nerviosa", "Se lo que sientes, pero suerte a ambos". A mí me hicieron entrar para grabar el momento. Finalmente entramos con la doctora, Isabel se sentó en una silla y tenía al bebé en su regazo. Primero lo pesaron, lo midieron, le hicieron el chequeo en general, en el que salió muy bien. Finalmente llegó el momento, Isabel abrazó muy fuerte a Nicolás para que se sintiera protegido, mi sobrino recibió el primer piquete y dio un grito de aquellos, más las vacunas que le siguieron, se puso inconsolable. "No llores bebé", le decía su mamá mientras lo abrazaba y lo besaba, cuando iban saliendo de la consulta. "¿Y qué tal?" preguntó mi mamá, "Si es duro, hasta yo me siento mal, pero no hay de otra", decía esto mi hermana mientras intentaba consolar a Nico, abrazándolo. Llegamos al coche, Isabel puso a su hijo en el portabebés, y le dijo "Ya no llores Nico", besándolo en la frente y acariciándolo, "Mami está muy orgullosa de ti, fuiste muy valiente", y lo acarició hasta que dejó de la semana el bebé se la pasó muy irritable, lloraba mucho, seguro le seguían doliendo las vacunas. Les mandamos el video a miembros de la familia, y se llenaron de gusto al ver por primera vez al nuevo miembro.

Pasaron los días y volvimos a clases, Isabel se quedaba en casa y le mandaban trabajos especiales, no podía dejar a su hijo, no todavía. De vez en cuando sus amigas pasaban a visitarla, y la felicitaban, le decían lo bonito que estaba su hijo, etcétera.

Festejamos el 15 de septiembre en mi casa, invitamos a nuestros amigos los Rodríguez y mi tío Carlos. Dimos el grito. Empezaron los fuegos artificiales, como era de predecirse, Nico se despertó asustado, por suerte estaba en brazos de su madre, que solamente lo meció y le dijo "Todo está bien, no llores precioso", y lo siguió meciendo hasta que se durmió, y lo abrazó muy fuerte contra su pecho. Vaya noche de 15 de septiembre, hasta las 4 de la mañana duraron. Lo bueno es que al día siguiente nos quedamos en casa sin hacer nada. Al dia siguiente fuimos al zoológico mis hermanas, Nico, mi papá y yo, mi mamá se quedó en la casa. Hicimos el típico recorrido, en una de esas Nico lloró, mientras estábamos enfrente de una fuente de sodas, Isabel vio el sudor en el pequeño cuerpo de su hijo, y le pidió a mi papá que comprara agua. Mi papá compró seis botellas, me dio una a mí y otra a Isabel, la cual tomó a su hijo, lo dejó solamente con el pañal puesto, y vació una parte de la botella para mojarlo, y luego lo secó, y le susurró tiernamente al oído "¿Mucho mejor, mi pequeñito?", la respuesta era obvia, el humor de mi sobrino había cambiado, luego le dio un beso en la frente y lo puso de nuevo en la carreola.

El día 1 de octubre, viernes, mi papá fue a una convivencia con mi hermana el fin de semana, dejándonos a nosotros, mi hermana, mi sobrino, mi mamá y yo solo. Nos la pasamos muy divertido, fuimos a pasear, a comprar ciertas cosas, bueno, a ver, yo no encontré lo que buscaba, pero mi hermana compró juguetes para su hijo, entre otras cosas. Luego fuimos al parque, y Nico jugó en la arena. Se ensució tanto que mi hermana decía "No por favor, tardaré mucho en bañarlo", "Y así me llegabas de la escuela, para que veas lo que se siente". Llegamos a la casa, mi mamá me mandó por algo para cenar. Llegué, y mi hermana seguía bañando a su hijo, "¿Todavía no terminas?", le pregunté, y ella me respondió "Por supuesto que no, este bebé se ensució mucho", dijo, tallando a su niño. Cenamos, y luego nos fuimos a dormir.

Pasaban las semanas y estábamos ya en diciembre. La mañana del 24, como olvidarla. Nos levantamos a las 6 de la mañana, y llegó el taxi. Nos las ingeniamos para caber, por las maletas, Nico en el portabebés y aparte todos. Finalmente cupimos. Íbamos muy apretados, yo creo que el único que iba cómodo era mi sobrino de seis meses, durmiendo, acurrucado en el portabebés, y cubierto con su manta. Llegamos a la central camiomera, donde estaba ya esperándonos mi tío Carlos. Hicimos una hora de espera, salíamos a las siete. Finalmente abordamos el autobús. Me senté junto a mi tío Carlos, mi mamá se sentó junto a Angie, mi papá con otra persona, e Isabel se sentó con Nico, sentándose ella en la ventana. En algún momento oí llorar a mi sobrino, Isabel lo tomó en sus brazos, lo meció diciéndole "No llores Nico, todo está bien", lo meció, le dio un beso en la frente y el bebé dejó de llorar, luego le dio su biberón y su papilla, y Nico le sonrió a su madre, la que luego lo vistió. Durante el camino observé que desde que el bebé despertó, hasta que llegamos, mi hermana estuvo muy ocupada, leyéndole a su hijo, y poniéndole vídeos para bebés en su iPod, así como dándole de comer cuando el lo pedía.

Finalmente llegamos al DF, y no tuvimos de otra más que irnos en dos taxis. Yo me fui con mi tío y mi papá, mientras que mis hermanas, sobrino y mamá se fueron en otro taxi. Llegamos a casa de mis abuelos maternos. Nos ayudó con las maletas y luego nos recibió a cada uno, y se quedó fascinada al conocer a su bisnieto, y le dijo a mi hermana "Con que esta lindura es tuya", y mi hermana respondió "Así es, su nombre es Nico". Comimos, y luego algunos se fueron a descansar, y yo ayudé a mis abuelos a terminar la cena, y luego me fui a jugar con Nico e Isabel. Ya como a las 8 me bañé, me arreglé, siendo yo el primero, y hasta el último mi hermana bañó a su hijo, y le puso su pijama, y ella fue la última en bañarse. Nos fuimos en los dos coches a casa de mi tía Inés, hermana de mi mamá, donde celebraríamos la Navidad. Llegamos, mi tía Inés y mi tío Pedro nos recibieron, junto con mis primos, Julieta, la mayor, de 18 años, y Jorge, que le llevo un año dos meses de diferencia. Estábamos comiendo botana, y cuando llegaron la mayoría de los tíos y primos, pedimos posada. Y luego hicimos el acto de arrullar al Niño Dios, y no fue un muñeco, si no mi sobrino el que hizo el papel. La última en arrullarlo fue Isabel, y luego Nico empezó a llorar. Isabel se fue a un sofá, lo meció, le cantó canciones de cuna, y el bebé se quedó dormido. Isabel lo tapó con su cobija, le dio un beso en la mejilla y le dijo " Feliz Navidad angelito", y lo puso en el portabebés. Nos dimos los regalos al terminar de cenar. En lo que pasaba eso, alcancé a observar que Nico estaba haciendo ruidos y se movía, Isabel rápidamente fue con el, acarició su cabeza, al mismo tiempo que imitaba el sonido de las olas del mar y le dijo " Duérmete,todo está bien, mami está aquí", y ella mecía el portabebés para arrullarlo. Unos minutos después, Nico dormía tranquilamente otra vez.

Llegamos a casa de mis abuelos, todos, incluida Isabel, recibimos algo debajo del árbol, Nico fue el que más recibió, los tres hermanos recibimos dinero, y con eso me hicieron muy feliz. El bebé recibió un peluche, libros para leerle, y varios juguetes de bebés, así como películas de bebé. Conté hasta diez juguetes de bebé.

Ese día fuimos a comer con mis abuelos paternos, fueron todos mis primos de ese lado. Comimos en el jardín, y jugamos un poco de fútbol, mi papá sufrió una caída, aún así, no dejó de jugar. Un poco más al anochecer, hicimos una fogata en el jardín, y cuando se apagó, nos metimos a la casa. Adentro, mi hermana puso un tapete para que Nico jugara, y en eso descubrimos que el estaba intentando gatear, obviamente con mi cámara grabé el momento. Ese día también planeamos una ida al Africam Safari.

Llegamos a casa de mis primos, donde celebramos Navidad y le seguían al relajo.

Mi tío Carlos regresó a San Luis esa noche.

El 30 de diciembre nos levantamos temprano mis papás, hermanas y yo. Fuimos a casa de mis abuelos paternos, donde era el punto de reunión. Mi tío Isaac, y mi tío Daniel, llevaban dos camionetas todos los primos, incluyendo a Isabel, con su hijo, nos fuimos con mi tío Isaac.

El recorrido era muy entretenido, veíamos películas, etc. Nico no lloró en todo el camino.

Llegamos al zoológico. Desde el coche, Nico gritaba de emoción al ver a los animales. Fue de los mejores días de mi vida. Tomamos muchas fotos. Algo de lo que me acuerdo perfectamente, es que hay emúes sueltos, Isabel pasó la carreola con su bebé cerca de ahí, el animal pasó justo enfrente de ella, y Nico se asustó terriblemente. Gritó con mucha fuerza. Ya al terminar de cruzar, Isabel lo primero que hizo fue sacar a su hijo de la carreola, lo abrazó con mucha fuerza y le dijo "No llores, no pasó nada, mami está aquí para cuidarte", lo mecía, y le dio un beso en la frente, y Nico paró su llanto. Muy en el fondo, sé como se sentía mi sobrino ese día, yo tuve una experiencia con un cuervo que me quitó un hotdog. Y para volver a cruzar, Nico volvió a llorar, se nota que estaba muy asustado. Su mamá lo sacó de la carreola, lo abrazaba, lo meció un rato, y le hablaba tiernamente al oído. Finalmente, tras media hora de llanto,mi hermana decidió cruzar, pese a los llantos de su bebé. Ya en el otro lado, lo consoló con todo el amor que ella le tiene. Tengo una foto de mi sobrino llorando, abrazándose de su madre, y mi hermana intentando consolarlo, mientras lo abraza, de ese día, en el momento después de cruzar por los emúes.

Ese día fuimos a cenar a un restaurante famoso del centro de Puebla. Y durante el camino de vuelta estuvimos igual de entretenidos que de ida.

Finalmente llegamos a casa de mis abuelos maternos, que aunque tarde nos recibieron con mucho gusto, nos dieron de cenar y les contamos todo lo que habíamos hecho, así como la aventura de Nico con el emú.

Al día siguiente, último día del 2010, salimos a comer, y a comprar un poco con el dinero que recibimos por Navidad. Luego fuimos al súper. Llegamos al anochecer a casa de mis abuelos. Nos vestimos, y partimos a casa de mis abuelos paternos. Llegamos a su casa. Estaban todos mis primos ahí, jugamos un poco de videojuegos (mis abuelos ahí tienen de lo último), así estuvimos hasta que nos llamaron a cenar. Había de verdad cosas deliciosas. En lo que cenamos, siempre hay un momento de dar gracias, la primera en hacerlo fue Isabel, dijo "Yo doy gracias por haber recibido a este angelito", ella decía, mostrándonos a Nico en sus brazos, y luego le dio un beso en la mejilla, y lo abrazó, y el hacia lo mismo con su madre. Luego Isabel se levantó, se fue a la sala y arrulló a su hijo, luego cuando el ya estaba dormido, lo puso en el portabebés y lo tapó con su manta favorita. Nos dimos nuestro abrazó de feliz año nuevo. En eso Isabel se alejó un poco y fue con su bebé, lo sacó del portabebés, lo abrazó y le dijo "Feliz Año Nuevo bebé, tu primer Año Nuevo", le dijo abrazándolo y besándolo, y todo eso sin despertarlo. Luego lo volvió a poner en el portabebés.

Regresamos a San Luis el día 2 de enero. No hicimos nada notable sino hasta el 5 de enero, con mi tío, y nuestro grupo de amigos, fuimos a partir la rosca de reyes. Por suerte no me tocó el mono a mi. Me acuerdo que fue a mi tío, a Angie, a mi papá y a Xavier, mi mejor amigo.

Al día siguiente junto a nuestros zapatos, los tres hermanos, y el bebé vimos videojuegos, dinero, y muchos juguetes de bebé, así como un librito de cuentos. El día nos la pasamos estrenando los videojuegos, y jugando con el bebé, que se veía muy contento con sus nuevos juguetes. Más tarde llegaron mis papás y nos fuimos a comprar con nuestro dinero. Me compré un libro, dos películas y más videojuegos. Llegamos a la casa al anochecer. Cenamos, jugué un poco de videojuegos. Luego vi la rutina que Isabel usaba para que Nico se durmiera, lo bañaba, le daba su cena, que incluía un biberón, y una papilla, y al final leerle un libro, y a veces el se quedaba dormido, otras, todavía medio despierto, e Isabel tenía que arrullarlo con canciones de cuna.

En marzo, viernes 11, las amigas de Isabel la invitaron a salir por su cumpleaños. Ella con gusto accedió, se lo merecía, había cuidado muy bien del bebé. Llegaron sus amigas por ella, y se despidió de nosotros, y en especial de Nico, era la primera vez que se separaba del pequeño en ocho meses. Se iba ya con sus amigas, y antes de que saliera, su hijo se puso a llorar, ella regresó, lo consoló rápido, y yo lo distraje para que no se diera cuenta cuando se fuera. Y así fue, lo tuve yo muy entretenido, y desde ese día soy como la segunda persona preferida de Nico después de su mamá. Lo tuve muy entretenido jugando, hasta que cayó dormido. Lo puse con mucho cuidado en su cuna. Finalmente llegó Isabel y me preguntó "¿Cómo te fue", y yo le contesté "Muy bien, se portó muy bien". Al día siguiente cuando Nico despertó lo primero que vio fue a su mamá y se alegró, Isabel lo tomó de su cuna, y lo abrazó diciendo "Extrañaste a mami verdad? Mami también te extrañó mucho y te trajo esto" dijo entregándole un juguete, y Nico solamente abrazó a su madre. Llegó el mero día del cumple de Isabel, organizamos una cena familiar. En un momento después de que Isabel sopló las velas Nico la agarró del cuello queriéndola abrazar, y ella dijo "Que cumpleaños tan especial, mi primer cumpleaños con mi bebé" dijo abrazándolo también.

Pasaron los meses, y ya era mayo, me acuerdo cuando fue el inicio de mes cuando Nico crezca, le diremos que vivió cuento de hadas, seguimos con mucho afán la beatificación de Juan Pablo ll, la boda de los príncipes, pero lo que más me llamó la atención y yo seguí con más afán fue la muerte de Osama Bin Laden. Contrastante lo que pasaba en ese momento, en mi casa, mi hermana cuidaba con amor de su bebé, una criaturita inocente y sin maldad, mientras que a 13948 km, de tres tiros en la cabeza eliminaban al hombre más cruel del planeta.

Llego el día de las madres. Lo festejamos, quizá la más feliz era Isabel, eso dijo ella "Mi primer día de las madres con Nico, todos los días festivos que son el primero del bebé son los más especiales,en especial este", dijo acariciando a su hijo mientras el se dormía en sus brazos".

Finalmente llegó el día 16, cumpleaños de Nico, el primero. Invitamos al tío Carlos, y a todos nuestros amigos, y aparte, a mis abuelos, tíos y primos. Ese festejo era aparte de su fiesta de cumpleaños, que fue unos días antes, también con nuestros parientes. En algún momento pasamos un video de todo lo que había sido de Nico en ese primer año de vida. Finalmente partimos el pastel, y al terminar Isabel le volvió a decir "Feliz cumpleaños Nico", y el respondió "Mami", e Isabel lo abrazó, había dicho su primera palabra el día de su primer cumpleaños.