Y del distante cielo surgen las enormes bestias, voladoras criaturas merodeantes en el firmamento. seres cambiantes cuya forma sólo puede ser vista por los ojos de la mente. Embistiendo la tierra con veloces destellos y soltando su húmeda carcajada ante las indefensas criaturas a sus pies. Rara vez estos seres bajan a la tierra, pero cuando lo hacen, cubren ciudades enteras con su etérea forma, devorándolas lentamente. Se pueden ver a lo lejos con su monstruoso tamaño, pacíficas a menos que su oscuridad cubra la luz del sol, en ese momento todo ser vivo sabe que una tormenta se acerca.

Nubes las llaman y están sobre nosotros.