Aquí está el final de esta pequeña obra, espero que les guste y gracias por leer.


Capítulo II:

Narrador: Ángel, escapando de la ira del cura, corre por las calles hasta chocarse con alguien en el camino y tirarlo al suelo, quien resultó ser la Abuela de Alejandro.

Ángel: ¡Lo siento!

Abuela: ¡Mira lo que has hecho! ¡Mi vestido nuevo está todo lleno de barro!

Ángel: Lo siento, déjeme ayudarla.

Abuela: ¡No! No te acerques.

Ángel: Por favor señora, déjeme ayudarla.

Narrador: Ángel y la Abuela forcejean tanto con la pobre tela del vestido, que esta termina por ceder y Ángel termina con gran parte de la falda en su mano.

Ángel: (mira con odio al narrador) ¿Lo… siento?

Abuela: (no se mueve por un rato) Mi…vestido

Ángel: ¡Lo siento, lo siento, lo siento!

Narrador: A pesar de sus disculpas, la historia nunca conocerá un castigo tan salvaje como el que sufrió Ángel a manos de la abuela.

Ángel: (mira asustada al narrador) Adiós (sale corriendo).

Abuela: ¡Vuelve aquí! ¡No creas que te vas a librar de esta! ¡Te perseguiré hasta el mismísimo infierno si es necesario!

Narrador: En ese momento llega Alma, alarmada por los gritos de la abuela.

Alma: ¡Abuela! ¿Qué pasó?

Abuela: ¡Mi vestido, mi precioso vestido! Cuando encuentre a ese maldito, deseará no haber nacido.

Alma: Creo…que se llama Ángel, y es la hija heredera de la fortuna de los Whitestar.

Abuela: (desconcertada) ¿Hija?

Alma: Si, hija.

Abuela: Pues sea lo que sea, nunca la perdonaré por haber roto mi hermoso vestido nuevo.

Alma: Venga, vamos a casa a cambiarla para poder ir a la fiesta.

Narrador: Ambas se van. A la noche, ya en la fiesta, Andrés conversa con Ángel.

Andrés: No puedo creer que te haya dado una paliza un cura.

Ángel: Las monjas pegan más duro. ¿Pudieron sacar el vino al final?

Andrés: Nah, no íbamos a hacerlo de todas formas.

Ángel: ¿Qué?

Andrés: Le había apostado a Ángelo que no durarías diez minutos con el cura, y de no ser por un minuto hubiera ganado.

Ángel: ¡Ándate a la…!

Narrador: Censurado; recuerden chichos que esta es una historia para niños.

Ángel: ¿Por qué *%·$ sigo juntándome con vos? Sos un *-%/ *¬€ ·º*%=.

Narrador: En ese momento llega Ángelo, que abraza a Ángel por los hombros.

Ángelo: ¿Con esa boquita me dices "te quiero"?

Ángel: (molesta) Quítame las manos de encima o…

Ángelo: No era lo que decías la otra vez…

Narrador: Ángel pisa "delicadamente" a Ángelo, logrando que este la soltase y marchándose de ese lugar lo más rápido que podía.

Andrés: Si te gusta tanto… ¿Por qué la tratas así?

Ángelo: Porque es divertido verla enojarse. Además, aunque me guste, se que yo no le gusto y que nunca voy a gustarle. Por eso prefiero explotar al máximo la relación que tenemos, así por lo menos consigo ser su centro de atención por segundos.

Andrés: Como digas…

Narrador: En la otra punta del lugar, Ángel logra escaparse del tumulto saliendo a un balcón, en el cual se encuentra Alejandro.

Ángel: (acercándose al chico) Hola, lindo.

Alejandro: (fastidiado) Ahhh, lo que me faltaba, Escucha, tu cabello se ve lindo, déjame en paz.

Ángel: Ok…pero yo diría que el tuyo se ve más lindo.

Alejandro: ¿En serio?

Ángel: Por supuesto, aunque no estoy muy segura de ver bien, porque en el primer instante en que ví tus ojos, estos me encandilaron; y estoy segura de que si vuelvo a verlos, no podre apreciar la hermosura que es tu rostro.

Alejandro: (entre alagado y avergonzado) Gracias.

Ángel: Me llamo Ángel, pero mis padres debieron cometer un error, porque aquí el único ángel sos vos.

Alejandro: (sonriendo) Soy Alejandro.

Ángel: Un Placer (se calla un segundo) No se que más decirte, no esperaba ese nombre.

Alejandro: ¿Qué tiene?

Ángel: Nada, ese es el problema, esperaba uno más raro. De cualquier forma ¿Quieres ir a tomar algo?

Alejandro: Acabas de decir que mi nombre no es raro.

Ángel: Es un cumplido.

Alejandro: (piensa un momento) De acuerdo entonces.

Narrador: Ambos vuelven a entrar a la fiesta. Mientras tanto, Ángelo se encuentra con Alma.

Ángelo: (sarcástico) ¡Alma! Que gusto verte ¿Cómo se encuentra ese niño malcriado al que cuidas?

Alma: Bien ¿Cómo te está yendo con esa niña rica que no te da bola?

Ángelo: También, bien. ¿Qué te trae por aquí?

Alma: Emina me invito, de hecho, soy un invitado de honor.

Ángelo: No me sorprende. Mi tía ya no reconoce a la gente importante de gente como, bueno, vos.

Narrador: En ese momento llega Emina, la regente del lugar.

Emina: ¿Y por qué será que tu tía no lo reconoce?

Ángelo: Porque en su infinita sabiduría, mi tía ignora las diferencia y es justa e igualitaria con todas las personas.

Emina: Claro (dirigiéndose a Alma) Srta. Montez, creí que había venido junto a los Allison ¿Sabe donde se encuentran?

Alma: Me temo que no he visto a Alejandro en un buen rato, pero he estado con sus abuelos hace poco. Se encuentran por allá (señalando a la derecha)

Emina: Gracias (hablándole a Ángelo) ¿Y vos sabes dónde está la joven Whitestar?

Ángelo: ¿Angy? La última vez que la ví, me rompió el pie.

Emina: Estoy segura de que te lo merecía. ¿Dónde está?

Ángelo: Supongo que habrá salido al patio.

Alma: Disculpe ¿Podría decirme para qué necesita hablar con ellos?

Emina: Esta tarde, la Sra. Allison presentó una queja contra Ángel Whitestar sobre destrucción de propiedad ajena. Tengo que comprobar si es cierto, en cuyo caso habré de aplicar la pena necesaria.

Narrador: Emina se va para buscar a los Allison y Ángelo se va a buscar a Ángel, quién estaba bailando con Alejandro.

Ángel: Si existiera un momento perfecto en el universo, sería este, en el que nuestras manos se encuentran para guiarnos en este baile que deseo no se acabe.

Alejandro: Decís muchas pelotudeces, ¿sabías?

Ángel: Pero te gustan ¿No?

Alejandro: (sonriendo) Si.

Ángel: Entonces. ¿Me permitirías el atrevimiento de darte un beso?

Alejandro: Bueno…pero solo uno.

Narrador: Justo cuando estaban por besarse, llega Ángelo, que los separa y le habla a Ángel.

Ángelo: ¿Qué -*%· hiciste?

Ángel: ¡Nada! Llegaste antes de que pudiera hacerlo.

Ángelo: Mi tía te busca porque los Allison pusieron una demanda en contra tuya.

Alejandro: (interrumpiendo) ¿Vos fuiste la que le rompió el vestido a mi abuela?

Ángelo: ¡Le rompiste el vestido a una vieja! ¡Y ahora le manoseas al nieto!

Ángel: ¡No! ¡Fue todo un mal entendido!...y él no me deja.

Narrador: En ese momento llega Emina, acompañada de Andrés, Alma y los Allison.

Abuela: (señalando a Ángel) ¡Él, él fue el desalmado que me atacó en la calle y rompió mi vestido!

Andrés: Ella

Abuela: Lo que sea.

Ángel: Ya le pedí perdón, fue un accidente.

Abuelo: Ya la escucho su excelencia, acaba de confesar ser responsable del destrozo de la prenda nueva de mi esposa.

Emina: Me temo, Srta. Whitestar, que es cierto; por más de que haya sido un accidente, usted daño propiedad ajena y huyó después del acto.

Ángel: Pero no fue mi intención, quise ayudar, pero ella me miró como si fuera a matarme.

Emina: No importa, lo hecho, hecho está y debo aplicarle la pena que se merece.

Narrador: Todo el salón guarda silencio a esperas de la condena de Emina.

Todos: (al narrador) ¡Cállate y deja que hable!

Emina: Por el poder que es envestido en mi, te condeno a ti, Ángel Whitestar, al destierro. Perdiendo todos tus derechos como ciudadano de esta región y sobre todas tus posesiones, manteniéndose la pena de muerte sobre tu cabeza si llegaras a pisar estas tierras otra vez.

Ángel: ¡¿Qué?! (Estupefacta) ¿No puedo simplemente comprarle otro vestido?

Emina: No se… ¿Narrador?

Narrador: Ahora todas las miradas se voltean hacia mí, esperando a que decida cual será el destino de esta historia. Pero como tengo sueño y quiero irme a dormir, dejaremos que la pobre chica page su deuda comprándole un nuevo vestido a la abuela, total plata tiene de sobra.

Ángel: (Suspirando aliviada) Gracias.

Alejandro: Que bueno que no te hayan desterrado.

Ángel: (volteándose a verlo) Si, porque ahora podrás darme ese beso que me debes.

Alejandro: Acaban de exonerarte de un juicio contra mi familia.

Ángel: ¿Te mencioné que tengo una casa en la playa?

Alejandro: (pensando un poco) Ok.

Narrador: Y así es como Angy y Ale se besan, iniciando de esta forma una apasionante novela de amor, pero esa, espectador, es otra historia.

FIN.