Veía con fascinación la ventana, en la misma se podía ver como nevaba y eso a la pequeña de siete años le encantaba. En especial en esa noche tan especial…

-Ya es hora de ir a dormir… O sino santa no vendrá a dejarte lo que le pediste.-

La niña volteó y miró al recién llegado y escuchado. Era su hermano mayor que venía a buscarla para llevarla a la cama.

-Pero… Quiero quedarme… Quiero esperar a Santa y recibir mi regalo personalmente…-

El chico de ya doce años negó con la cabeza y cargó a la menor para conducirla a su habitación. Mientras la cargaba notaba como su hermana se quedaba dormida pero aún hablaba.

-Espero que Santa cumpla mi deseo… No quiero volver al hospital nunca más…-

Aquello hiso que el mayor se le encogiera el corazón, la niña tenía una enfermedad desde que nació, era de por vida pero la misma creía que si pedía para navidad sentirse mejor tal vez tuviera una vida más saludable. Luego de dar las buenas noches se quedó mirando el cielo y se durmió pero cuando estaba a mitad de su sueño escuchó un ruido y se despertó por lo que bajo y notó a un gran hombre de traje rojo, se acercó y lo tocó haciendo que el viejo volteara.

-¿Santa ere tú?-

No dijo nada, solo le acarició la cabeza y la cargó con una sonrisa, cosa que la niña no entendía.

-¿Me vas a curar? ¿Ya no tendré que irme al hospital?-

Luego de aquello solo hubo un haz de luz y con ello el amanecer se hizo presente. El hermano mayor fue a la alcoba de su hermanita pero notó que al sacudirla no despertaba… No podía ser aquello pero era una realidad que ocurriría tarde o temprano pero no justo el día de navidad…

Suspiró y caminó a la ventana, mirando la nieve que ya yacía en el suelo. Sonrió, estaba triste pero tenía la esperanza que ahora la niña estaba en un lugar en donde ya no estuviera enferma…

En el cielo tal vez o… Siendo un nuevo duendecito de Santa…