-Engañando a tu destino.-

Una chica de cabello corto color castaño, que lleva un uniforme escolar azul rey con negro, se encuentra recostada en el suelo en un lugar completamente oscuro. La muchacha despiera lentamente abriendo los ojos muy despacio; se levanta e intenta ponerse de pie. Por alguna razón, su cuerpo lo siente pesado y no logra recobrar el equilibrio sino hasta unos minutos después.

La chica empieza a caminar en círculos, tratando de buscar una salida a ese horrendo lugar en el que sólo la oscuridad reina.

De pronto, mientas ella palpeaba con sus manos una superficie fría en busca de una puerta, una risa se escucha a lo lejos. La castaña voltea de inmediato a donde fue producido el sonido, pero la oscuridad es tal que ni siquiera puede ver su mano frente a su rostro. Aún así, ella decide caminar despacio, palpeando el aire en dirección en la que la risa fue escuchada.

Después de unos minutos, la chica se topa con otra superficie fría que parece estar hecha de metal, la palpa bien para poder decifrar de qué objeto se trata, cuando otra risa la asusta y la interrumpe.

- ¿Quién está ahí? - Pregunta con miedo, pero lo único que obtiene en respuesta son más risas.

La joven está aterrorizada, no ve nada y, aparentemente, hay alguien a quien le gusta verla así.

- ¡¿Quién está ahí?! ¿Qué quieres de mí? ¡Responde! - Grita con algo de miedo en su voz. - ¿Es esto una broma? ¡Contesta!

De la nada, una luz emana del cielo e ilumina a la asustada chica. Ella se talla los ojos para luego bloquear la luz hacia su rostro con sus manos. Voltea a su derredor y ve que el sitio donde se encuentra es hostil. No hay árboles, no hay plantas, no hay animales, lo único que mira es tierra, rocas, pequeños "edificios" de metal oxidado y un cielo nublado que deja ver algunos relámpagos peculiares: rojos y sin sonido al aparecer.

- ¿Pero, qué es esto...? - Camina un poco sin dejar de observar los alrededores. - ¿Dónde estoy...?

La castaña está totalmente confundida, su piel se le hace de gallina entre más tiempo mira aquél lugar desconocido.

De repente, otras risas más se escuchan, pero estas son más maquiavélicas y aterradoras y se escuchan cada vez más y más fuertes. La chica corre en busca de algún lugar para esconderse, pero es inútil, aquellas carcajadas no la dejan en paz no importa cuánto trate de alejarse de ellas.

La muchacha tropieza y cae fuertemente al piso haciendo que se raspe los brazos y sus rodillas. Se levanta rápidamente y corre de nuevo, pero, de la nada, algo la sujeta de su pierna izquierda y hace que se caiga nuevamente. La castaña voltea y ve que, lo que la detiene, es una especie de tentáculo negro que, después, la va jalando hacia el lugar en el que la chica estaba anteriormente. La castaña se returce y golpea con su pie derecho aquél tentáculo para que la libere, pero éste parece no sentir dolor algunos y continúa arrastrándola hasta que llegan al lugar iluminado, que es el sitio en donde este ser por fin la suelta.

La joven se sienta en su lugar, su ropa está sucia y en brazos y piernas tiene varias raspaduras, algunas sangrantes.

- ¡¿Qué quieren?! - Vuelve a preguntar, ésta vez con más fuerza mientras unas cuantas lágrimas caen de sus orbes.

De pronto, otras extremidades muy similares a la anterior, se le acercan y la sujetan de la cintura, los brazos y las piernas y la alzan unos cuatro metros en el aire. La uniformada lucha con toda su fuerza para soltarse, pero todos sus movimientos son en vano.

Después de casi dos minutos de pelear en contra, una especie de sombra empieza a crearse frente a ella. La muchacha observa sin dejar de forzejear y nota que a aquella extraña sombra comienza a surgirle un par de grandes ojos completamente rojos y una enorme y aterradora sonrisa con dientes filosos. La joven lucha con más fuerza y grita por ayuda, al mismo tiempo que llora totalmente aterrorizada.

La sombra la observa por unos segundos más, sonriendo al verla de ese modo. Luego, sin previo aviso, comienza a meterse en el cuerpo de la chica por medio de su boca. Ésta no puede moverse, queda en completo shock. Siente que su garganta está envuelta en llamas y llora con más fuerza, pero ha dejado de moverse...

Cuando por fin el ser se introduce completamente en ella, la muchacha es liberada y cae fuertemente al piso. En su cuerpo se logran ver algunas marcas oscuras que comienzan a pintar su piel con el paso de los segundos hasta que sus brazos, piernas, cuello y parte del rostro están cubiertos de esas marcas extrañas.

Pasan unos siete minutos aproximadamente hasta que la castaña recupera la conciencia y despierta después de tan extremo evento...

La joven intenta levantarse; se siente extremadamente débil y cae un par de veces hasta que por fin puede mantenerse en pie sin problemas. Ella mira a su alrededor nuevamente, nada ha cambiado. Se mira a sí misma, mira sus brazos, tienta su cara, observa su cuerpo y se da cuenta de los cambios que su físico ahora carga.

Cuando logra estabilizarse y mantener por completo el equilibrio, la castaña se sacude la ropa y camina despacio a un lugar indefinido, aún buscando una salida. Pero, de pronto, siente una enorme fuerza surgir dentro de ella y se detiene en seco. La chica se siente con más energía, pero no puede moverse.

De un momento a otro, la joven es alzada en los aires y es azotada contra el suelo a una impresionante velocidad. La chica intenta levantarse, su naríz está rota y no deja de sangrar, y tiene heridas en sus brazos y rodillas por tratar de amortiguar la caída. Logra ponerse de pie nuevamente, pero su cuerpo se avienta solo hacia la izquierda haciendo que choque con una de las construcciones de metal.

Su cuerpo hace lo mismo varias veces. La joven está cansada, tiene muchas heridas punzantes en todo el cuerpo y cree que ya se ha roto algunos huesos por los terribles azotes que se da a sí misma involuntariamente. No sabe qué es lo que pasa, sino hasta que piensa en aquél ser que logró meterse dentro de ella. La muchacha llora desconsolada, quiere alejarse de ese espantoso lugar y quiere que todo acabe. Se quiere morir, prefiere ya no vivir con tal de que ese dolor y sufrimiento se aleje por siempre.

Pasan unos tres minutos más de dolor y agonía hasta que ella es de nuevo lanzada contra el suelo y permanece ahí por casi quince minutos más, inconciente.

Cuando la chica por fin despierta lo primero que tiene en mente es huír. Correr y correr hasta encontrar una salida y ya nunca regresar a tan espantoso y aterrador lugar. Quiere levantarse, pero está tan golpeada y lastimada que sólo logra ponerse de rodillas. Después, voltea a su alrededor, ve que la luz que la iluminó cuando recién entró en ese mundo extraño sigue ahí, a unos diez metros de donde ella se encuentra en este momento. La joven trata de llegar a ella, avanza a gatas por unos segundos, pero se siente demasiado débil y cae al piso de golpe. Voltea como puede a ver la luz, algo le dice que tiene que llegar a ella a como de lugar, pero no tiene las fuerzas como para hacerlo...

La castaña despierta después de haber estado dormida por casi una hora, aún se siente demasiado cansada, pero sigue sin tener muchas fuerzas como para moverse bien.

Una risa se escucha a lo lejos, la joven hace todo lo posible por arrodillarse para poder ver quién es aquél o aquella quien se ríe de su desgracia. Voltea a todos lados, cada rincón de ese lugar es barrido con su mirada, hasta que alcanza ver algo en uno de los montículos de metal oxidado: es una criatura oscura, pero ésta no parece una sombra como la anterior, ésta tiene una forma sólida pero con los mismos ojos y la misma espantosa sonrisa. La muchacha lo observa detenidamente y éste lo único que hace es observarla de vuelta, riendo y aferrándose fuertemente con sus garras en el metal para no caer. Pasan unos segundos en que ambos cruzan miradas hasta que la chica se da cuenta que no están solos, otras docenas de criaturas más se acercan y toman asiento alrededor de la muchacha para observarla detenidamente y burlarse de ella.

La castaña se siente completamente harta, cansada, aterrada y enojada. No sabe dónde está, no sabe por qué está ahí, no sabe como salir y, para colmo, esas horrendas bestias se ríen de su dolor como si se tratara de un show de entretenimiento. Siente que ha tenido suficiente, siente que ya no puede más con todo esto... La joven se levanta, juntando todas sus fuerzas para poder mantenerse de pie y equilibrarse.

- ¡¿Ustedes creen que es tan gracioso?! - Grita a todo pulmón dirigiéndose a las criaturas oscuras. - ¡¿En verdad creen que es esto algo para reirse, huh?! ¡¿Entonces por qué no agarran a uno de los suyos o a ustedes mismos y se hacen lo mismo?! ¡Agarren un tubo y métanselo por el culo!

Su voz muestra rabia, terror, miedo y seguridad, todo combinado en forma de que se escuche que habla muy en serio y sin chistar, pero parece que sus palabras no dan resultado al ver que todos los seres oscuros vuelven a reír y con mucho más fuerza aún.

De pronto uno de esos seres levanta rápidamente su brazo derecho e inmediatamente la castaña es de nuevo levantada unos dos metros del suelo; la bestia baja rápido el brazo y la chica es lanzada ferozmente al piso. Las criaturas vuelven a reír.

Otro de ellos alza a la joven, pero esta vez la lleva a un lugar un poco más apartado. La bestia camina entre sus compañeros y se retira un poco de ellos para poderse llevar a la muchacha consigo. Las demás criaturas sienten curiosidad y lo siguen detrás; la muchacha lucha por zafarse pero no lo logra, no importa lo que haga no puede liberarse.

Las bestias oscuras llegan a la orilla de un acantilado, se trepan a algunos montículos de rocas y de metal mientras la chica sigue flotando en el aire. El ser de ojos rojos que la mantiene ahí la alza un metro más y voltea a ver a sus compañeros, éstos ríen y se llenan de placer al ver a la pobre joven luchar de un destino del cuál no podrá escapar.

La criatura que la sostiene da a mostrar una enorme sonrisa para después soltarla y verla caer dentro de aquél profundo y oscuro acantilado. La castaña grita y sus gritos son mezclados con las miles de risas de aquellas bestias de ojos carmesí.

Mientras la chica cae, su vida y recuerdos van pasando en su mente en miles de imágenes. Recuerda a su madre, su padre, su hermana menor, a sus amigos y a su pareja. Empieza a llorar con más fuerza y piensa docenas que veces que no está lista para morir, que todavía tiene muchísimas cosas por ver, por sentir, por crear, por vivir...

De pronto, la castaña abre los ojos y ve a la distancia -arriba de ella- a todas esas bestias aún burlándose, le da un enorme coraje, una horrible rabia al ver cómo su vida terminará y no piensa dejarla pasar. La muchacha voltea a su derecha y ve un enorme edificio de metal; estira su brazo para intentar aferrarse y no caer brutalmente al suelo. Sabe que lo que hace es peligroso, podría perder la mano, pero lo intenta de todos modos.

Cuando está a solo unos veinte centímetros de poder agarrarse, siente un enorme jalón hacia arriba en todo su cuerpo, haciendo que su velocidad de caída sea menor y, en ese preciso momento, aprovecha la oportunidad para poder sujetar uno de los tubos y, después de varios segundos de terror, por fin se siente a salvo mientras se sostiene con fuerza con ambas manos mientras intenta con sumo cuidado pisar algunas varillas que están más abajo y poder ascender.

Las criaturas en la cima se retiran al pensar que la chica por fin ha muerto. Caminan a tomar refugio, aún riendo a carcajadas.

Mientras tanto, la castaña trepa con mucha cautela por entre los tubos para poder llegar de nuevo a superficie para sentirse más segura. Durante todo el camino voltea hacia arriba para segurarse de que aquellas bestias no la vean y le hagan daño de nuevo. Durante su recorrido, se da cuenta que tiene un poco más de fuerza que antes... Pero decide no tomarle mucha importancia.

Después de casi ochenta minutos por fin llega. Se arrastra a unos metros lejos de la orilla y comienza a jadear; fueron aproximadamente unos treinta metros de metal lo que tuvo que escalar para salirse de ese peligro.

Voltea a su derredor. No ve a nadie. Es la oportunidad perfecta para buscar salida de ahí nuevamente. La joven aún se siente amenazada y expuesta, así que se acerca a un pequeño montículo de metal y agarra un tubo con punta filosa para defenderse si lo encuentra necesario.

La chica empieza con su tediosa búsqueda, observando cada cierto tiempo sus alrededores en busca de peligro.

La castaña siente que ya ha buscado por horas cuando, en realidad, sólo han pasado cuarenta y seis minutos. Está desesperada, angustiada; siente que el corazón se le sale del pecho y en ocasiones siente muchas ganas de vomitar y que se desmayará en cualquier momento.

En su angustiosa búsqueda, la chica escucha un golpe detrás de ella, voltea pero no ve a nadie y se pone a buscar de nuevo. Después de unos minutos el mismo sonido se da a escuchar pero un poco más fuerte, la castaña voltea de inmediato pero, de nuevo, lo único que ve es el paisaje hostil en el que se encuentra y nuevamente prosigue con su búsqueda.

- ¿Qué buscas con tal desenfreno, cariño?

Pregunta una voz que le suena bastante familiar a la chica; voltea a ver detrás de ella y lo que ve sin duda la deja sin aliento: frente a ella, a unos cuatro metros, se encuentra de pie otra joven quien tiene un parecido sorprendente a su persona, incluso su voz es bastante semejante a la de ella. Pero hay algo que la distingue completamente, aquella otra chica tiene la piel y ropa completamente oscura y sus ojos son iguales a aquellas bestias que le causaron tremendo daño hace un par de horas atrás.

- ¿Y bien? - Vuelve a hablar la ojos carmesí. - ¿No me contarás?

- ¿Quién eres? - Pregunta con algo de miedo la castaña.

- Soy quien te ayudará a salir de aquí. - Responde feliz. - Es eso lo que quieres, ¿cierto? Salir de esta pesadilla. Irte lejos de aquí y descansar de todo este caos.

La primera muchacha la mira detenidamente, para después asentir.

- Hay una salida que es bastante fácil y no tienes que hacer mucho esfuerzo. - Dice el ser oscuro.

- ¿Cuál es?

- Morir. - Contesta segura y sonríe, asustando a la otra joven. - Ese tubo que llevas contigo es todo lo que necesitas. Sólo tienes que atravesarlo justo en tu abdómen y el resto sucederá solo. ¡Ah! Y tiene que ser rápido, sino no funcionará.

La castaña se exsalta ante tales palabras. Observa el tubo semi oxidado que sostiene con su mano derecha con detenimiento mientras un escalofrío corre por su espina dorsal.

- Sí, ese mismo objeto. Justo en el centro... - La ojos carmesí sonríe nuevamente, dejando ver sus dientes que son bastante similares a los de los otros seres oscuros.

La uniformada tiembla al pensar numerosas veces en las palabras de la otra chica. Baja la mirada por unos segundos mientras empuña su mano izquierda con fuerza y sostiene con suma firmeza el tuvo en la otra.

- No... - Dice la castaña en voz baja.

- ¿No? - Habla la otra. - ¿Sí sabes que no hay otra salida, cierto? Estás atrapada aquí, no hay otro lugar a dónde huir.

- No quiero estar aquí. Me niego a estar aquí. Pero no te haré caso.

- Bien, - Comienza a avanzar a paso lento en reversa. - Como la princesa lo desee... - Deja lucir su temible sonrisa de nueva cuenta y desaparece entre las sombras en un abrir y cerrar de ojos.

La castaña se queda sola, pero no por mucho... A su alrededor empiezan a surgir del suelo esas criaturas que la hirieron hace unas horas. Los seres oscuros se acercan lentamente hacia ella, con esas terrorificas sonrisas aún en sus rostros y sus orbes rojas que se hacen muy evidentes entre las sombras. La joven mira a su derredor, pero la tienen rodeada, no tiene escapatoria...

Risas inundan el ambiente; el miedo y la desesperación se apoderan de la muchacha al grado de paralizarle las piernas y evitarle cualquier movimiento...

Las bestias se detienen a unos tres metros de la castaña y la observan detenidamente, en ningún momento separan la vista de ella. La uniformada los mira de vuelta y no sabe qué rayos hacer, son demasiados y tiene miedo de ser dañada de nuevo.

De repente, una de las criaturas se le aproxima a toda velocidad. Ella se da cuenta de inmediato y lanza un golpe al aire con el tubo para poder defenderse y logra golpear a su atacante. La bestia sale disparada un par de metros en el aire y cae al suelo con una enorme herida en su hombro izquierdo. La muchacha se asombra al darse cuenta del enorme daño que le causó al ser oscuro; los demás seres ven por unos segundos a su compañero caido para, después, voltear de nuevo hacia la chica. La sonrisa en todos ellos ha sido borrada por completo...

- Esto es malo... - Dice la castaña al ver cambiar la expresión de las bestias, pero no retrocede.

Otra criatura se le avalanza y la uniformada vuelve a dar otro golpe y lo que mismo que el anterior: sale volando unos dos metros en los aires y cae fuertemente al suelo, pero éste queda inconsciente y su cuerpo rápidamente se desvanece entre las sombras.

La joven se asombra de nueva cuenta y siente una extraña sensación dentro. Es como si tuviera más fuerza de la normal y puede sentir cómo su cuerpo se exita cada que el tubo pega con potencia a sus agresores.

Las criaturas oscuras ahora sienten miedo, algo que nunca habían experimentado antes, así que deciden retroceder un poco. Pero una bestia en particular, una que es un poco más grande que las demás, no tiene deseos de retirarse aún, y elige atacar a la chica por el daño que le causó a sus camaradas. La muchacha se espanta y lo único que hace es proteger su rostro cruzando los brazos y cerrar los ojos. Después de unos cinco segundos, abre de nuevo los ojos y nota a aquella criatura flotando en el aire. La joven retira sus brazos y ve con claridad que el ser oscuro está siendo alzado por ella ó, mejor dicho, por unos tipos de látigos que emergen de las marcas en sus brazos.

El ser queda suspendido por unos segundos más para, después, ser oprimido por aquellos extraños látigos con tremenda fuerza hasta que su cuerpo es destrozado en docenas de pedazos que se esparcen por el lugar. La sangre del monstruo -la cuál era de un morado intenso- cubre a la uniformada de pies a cabeza; la chica, al sentir ese líquido caliente en ella, comienza a sentir cómo su cabeza le da vueltas y coloca ambas manos en su rostro mientras un dolor insoportable se crea en su cráneo.

La joven se coloca de rodillas mientras el dolor se intecifica más y más al grado de hacerla llorar con fuerza y gritar frenéticamente. Un calor extraño se presenta en su interior, de repente tiene muchas ganas de reír, de moverse con locura; siente muchas ganas de llorar y de golpear cosas. Su mente comienza a jugarle sucio al mostrarle miles de imagenes de cosas que alguna vez en su vida le hicieron profundo daño o de cosas que hizo mal y todo eso sólo la vuelve peor.

Las criaturas restantes la observan a una distancia segura, no tienen ganas de acercársele y sólo la miran gritar, llorar y moverse desenfrenadamente mientras sujeta su cabeza con fuerza.

La chica, después de casi dos minutos, por fin se detiene y baja lentamente sus manos hasta dejarlas caer a sus costados. Su cabeza está gacha y su cabello es un desastre. Después, la muchacha levanta su rostro y da a mostrar que las marcas han invadido más parte de su rostro hasta casi cubrirlo por completo. Sus ojos empiezan a pasar de un negro claro a unos guindas, los cuáles -en ocasiones- brillan en un rojo muy brillante.

Docenas de ojos carmesí que observan desde la oscuridad, se alejan lentamente sin apartar la mirada de la chica. La castaña se da cuenta de inmediato y, de un momento a otro, cientos de látigos emergen de sus marcas en sus brazos y se aproximan a toda velocidad a los seres oscuros. Éstos se percatan instantaneamente de eso e intentan huir, pero no son muy rápidos y son atrapados fácilmente para sufrir el mismo destino que la criatura de antes. Sus cuerpos son destrozados, dejando ver aquél fluído que le trae cierta satisfacción a la chica cuando lo mira caer y manchar el suelo.

La uniformada muestra una enorme sonrisa y se suelta a reir después de haber causado aquella masacre. Su interior está lleno de rencór, de ira, enojo, tristeza; pero también de felicidad, de alivio, de suma alegría.

Un sonido de aplauso se hace presente. La muchacha detiene su risa por un momento y voltea a mirar detrás de ella para encontrarse con la mirada carmesí de la chica de hace unos momentos. La castaña cambia su expresión a una bastante irritada.

- ¿No estás contenta de verme? - Pregunta vecilante el ser oscuro.

- ¿Se ve que te estuviera esperando con los brazos abiertos? - Responde irritada con otra pregunta.

- Pensé que me extrañarías... Qué mala suerte tengo, ¿no? - La chica oscura camina hasta quedar a unos tres metros frente a la uniformada. - ¿Tú hiciste el desastre de allá? - Apunta a los charcos de sangre que se encuentran a distancia. - Muy impresionante.

- Puedo demostrártelo de nuevo si quieres... - Dice con una pequeña sonrisa.

- ¿En serio? ¿Lo harías por mí? - Habla en una voz engañozamente dulce. - ¿Pero cómo...? Si tú ya no tienes poder...

La joven mira con extrañeza a la chica oscura para, después, ver sus brazos y piernas y nota que las marcas en éstas, que antes las cubrían casi completamente, comienzan a desaparecer lentamente.

- No creo que puedas ahora, cariño. - Dice la ojos carmín al sonreír.

- ¿Qué me haz hecho? - Pregunta enojada.

- ¿Yo? Nada. Eso lo hiciste tú. Gastaste lo que tenías en una sola movida. Eso te pasa por ser tan descuidada...

La castaña observa con algo de miedo cómo lentamente sus marcas que le daban aquél extraordinario poder se van desvaneciendo con el paso de los segundos.

- No te preocupes, - Habla de nuevo la joven oscura. - regresarás pronto a tu estado normal y será como si no hubiera pasado nada. Pero, incluso si vuelves a la normalidad, tú seguirás atrapada aquí.

La uniformada se exsalta al escucharla decir esas palabras.

- ¿Por qué? - Pregunta con algo de miedo en su hablar. - ¿Qué tengo qué hacer para salir de aquí? ya acabé con esas cosas... ¿Hay más?

- Sí, sólo una cosa más: morir. - Contesta con un tono serio y sonríe a continuación. - Pensé que ya había sido clara hace rato con eso. Creo que no me expliqué bien entonces...

Un escalofrío intenso se apodera por breves segundos del cuerpo de la castaña mientras un silencio siniestro toma lugar por un par de minutos.

- Tú sabes que no hay otra salida. - Habla la ojos carmesí. - Pronto te sentirás débil de nuevo. Pronto más bestias vendrán y te comerán viva y sin tus poderes no podrás defenderte. - Se queda callada por unos cuatro segundos. - ¿En qué piensas? ¿En tu familia? ¿Tus amigos? ¿Tu novio, quizá? No te preocupes por ellos.

La castaña la voltea a ver con cara larga.

- Ellos estarán bien, lo prometo. - Continúa la criatura. - Ellos estarán muchísimo mejor si tú desapareces por completo de sus vidas.

La uniformada abre ampliamente los ojos ante tales palabras mientras mira a la otra sonreír de oreja a oreja como si de un simple chiste se tratara. La chica de ropaje teñido en morado baja la cabeza y cierra los ojos, aprieta el tubo con fuerza al mismo tiempo que cientos de imágenes de sus seres queridos se proyectan en su mente. Recuerda todas las cosas locas que hizo con sus amigos, los cumpleaños y fiestas familiares con chistes de mal gusto por parte de su tío favorito, Gustavo, pero que todos reían aún así al escucharlos. Recuerda todos los maravillosos momentos que pasó con su actual pareja, Antonio, y todas las lindas cosas que le decía. Pronto la castaña comienza a llorar...

- No... - La chica dice en voz baja. - No voy a caer en tus juegos. - Levanta la cabeza para mirar fríamente al ser oscuro frente a ella.

- Oh no, si esto no es un juego, es tu destino. - Replica la criatura. - El destino de todos es el de morir, pero el tuyo es de hacerlo ahora. Este es tu momento.

- ¡¿Por qué me haces esto?! - Grita furiosa la joven con unas lágrimas recorriendo sus mejillas. - ¿Por qué a mí?

- Porque es tu hora, ya te dije. - Calla por un par de segundos. - Estoy empezando a perder la paciencia aquí, si no lo haces en menos de un minuto yo lo haré por ti.

Ambas jóvenes guardan silencio por unos segundos. La castaña no puede detener sus sollozos, ella no quiere morir, pero ¿qué tal si es verdad verdad lo que la ojos carmín dice? ¿Qué tal si en verdad su familia no la extrañaría si desapareciera para siempre? ¿Qué tal si su novio en verdad no la ama y, al saber que su actual novia murió, se encuentra a otra más linda y divertida que ella? ¿Qué tal si sus amigos sólo están ahí por lástima o por simple interés personal? ¿Qué tal si todos aquellos seres a los cuáles ama en verdad no la aman de vuelta...?

La muchacha carga ahora un rostro sombrío, sin emoción. Ha dejado de llorar y sus ojos lucen irritados y cansados. De repente, levanta lentamente el tubo y lo observa por un par de segundos sin mostrar ninguna emoción. Coloca su mano en forma que la parte afilada del artefacto quede en dirección a su diafragma y comienza a estirar su brazo para agarrar vuelo.

La chica oscura la mira detenidamente, no puede evitar sentir una gran alegría al ver por fin que su plan dará frutos y sonríe ampliamente para lucir sus enormes dientes puntiagudos.

El silencio es complementado por la oscuridad y la oscuridad toma más y más terreno con el paso de los segundos. La castaña mantiene su postura firme mientras junta ambas manos para sostener bien el tubo.

De pronto, con un movimiento súmamente veloz, dirige el objeto a su abdomen y, antes de que el filo toque su cuerpo, la chica desaparece. La ojos carmín se sorprende y comienza a voltear a todos lados para buscarla, pero no hay ningún rastro de ella.

Luego de unos diez segundos, el ser oscuro se mantiene firme y alerta ante cualquier pequeño ruido o cambio a su alrededor, pero es brúscamente interrumpida por un dolor intenso en su abdomen. La joven de ojos rojos mira hacia abajo y nota que su cuerpo fue atravezado completamente por un objeto de metal. Al querer mirar hacia atrás siente un cálido aire al lado derecho de su nuca.

- ¿Crees que me conoces tan bien? - Es la castaña, quien sostiene fuertemente el tubo que atravieza a la criatura. - ¿En verdad crees que puedes jugar de ese modo conmigo? Pues adivina qué, - Acerca más la cabeza hasta que sus labios quedan a unos milímetros de la oreja derecha del ser oscuro. - yo no soy juguete de nadie. - Arremete con más fuerza, haciendo que el tubo pase más por su cuerpo. - Ni siquiera de la muerte.

Las marcas en el cuerpo de la uniformada comienzan recorrer su piel hasta pasar al tubo para, después, empezar a apoderarse de la chica oscura. Las marcas poco a poco van volviéndose uno con la ojos carmín y la van aplastando entre más toman terreno por su oscura piel. Las marcas son casi invisibles, pero la criatura puede sentir un calor extremo en todas aquellas partes donde han tocado.

La castaña se aleja unos cuantos centímetros al percatarse de que aquellas extrañas marcas ya no forman parte de su cuerpo sino del de la otra chica. Voltea a ver a la ojos carmín y nota que ésta sangra sin parar por varias heridas en su piel. De pronto, el ser oscuro lanza un fuerte grito al aire, el cuál hace eco en todo el lugar y, en un abrir y cerrar de ojos, su cuerpo es destrozado en miles de pedazos haciendo que todo alrededor suyo sea salpicado de sangre, incluyendo a la uniformada.

La joven observa con horror al vacío después de haber visto aquella espantosa escena. Todo su cuerpo está cubierto de sangre, no sólo de ella, sino también de aquellas criaturas a las cuales mutiló unos momentos atrás y de esa extraña criatura que tenía una horripilante similitud a su persona.

La chica mira a su alrededor después de estar unos dos minutos en shock. Nota que todo está vacío, casi todo a su alrededor está manchado de sangre. Ahora busca por un lugar dónde salir, pero, antes de poder dar un paso, su cuerpo pierde toda energía y colapsa para luego perder la conciencia.

Dentro de una habitación pintada de un bello azul cielo hay una chica en uniforme escolar acostada en una cama. La joven es ni más ni menos que la castaña y ésta despierta lentamente de su profundo sueño.

La chica abre los ojos y lo primero que ve es un techo blanco, la muchacha se sienta de golpe y voltea a su derredor con su corazón latiendo a mil por hora. La joven se tranquiliza un poco al ver que ahora se encuentra en su habitación. Inspecciona su cuerpo con sumo cuidado. No hay marcas ni heridas, su piel está en óptimas condiciones.

De repente se escucha una música que la hace bajar de su nube, proviene de su teléfono celular. La castaña lo toma y nota que es una llamada y contesta.

- ¿Sí, diga? - Pregunta con temor.

- ¿Cassandra? - Responde una voz masculina al otro lado de la línea. - ¿Estás bien?

- Sí... estoy bien. - Dice con cierto alivio al reconocer la voz. Se trata de su novio, Antonio. - ¿Por qué preguntas?

- Porque ya van como quince veces que te marco y no contestas. - Responde algo preocupado. - ¿Segura que todo está bien?

- Uhh... - Hace una pequeña pausa para procesar lo que acabó de escuchar. - Sí, sí. Todo está en orden, no te preocupes. Tal vez me agarró un sueño demasiado profundo y por eso no escuché mi teléfono.

- Mm... Bueno, no importa. - Replica con más calma Antonio.

- ¿Querías decirme algo? - Pregunta curiosa.

- Te quería invitar a ver una película mañana. ¿Estarás libre?

- ¿Qué día es mañana?

- Viernes. - Contesta.

- Mm... Creo que no tengo planes. Está bien.

- ¡Genial! - Dice algo entusiasmado. - ¿Paso por ti a las tres?

- Okay, a las tres. - Contesta con una sonrisa.

- Bien, entonces nos vemos mañana. Cuídate mucho. Te amo.

- Tú también te cuidas. También te amo.

Ambos cuelgan. La chica coloca su teléfono en un pequeño mueble a un lado de la cama, se levanta y nota que sus piernas están algo débiles; se sostiene de la cama para no caer y despacio camina para recobrar el equilibrio unos segundos después.

La joven mira todo a su alrededor, no deja en pensar en el gran suceso en el que tomó lugar hace unos momentos atrás. Luego piensa que todo fue una pesadilla, una horrible y espantosa pesadilla de las que jamás pensó que algún día tendría.

Se acerca a su escritorio y ve algunos papeles dispersados por doquier y algunas pequeñas navajas, las cuáles mira con cierto disgusto. Toma algunos papeles y todas aquellas navajas para botarlos y nota una hoja en particular: ésta tiene muchos rayones y garabatos en colores rojo, negro y morado. Al fijar más la vista en todos esos rayones, se da cuenta de que, debajo de todo ese desastre, se encuentra un dibujo de una criatura extraña con uno de sus dedos índice en los labios indicando silencio y pequenísimas letras debajo de este ser que se leen "Entendido. Ni una palabra".

La muchacha se espanta al verlo y deja caer todas las hojas al suelo. Recuerda haber hecho en algún momento todo ese desastre de color, pero no recuerda haber hecho esa cosa. Agarra de nuevo aquella hoja y nota que aquél ser extraño ya no se encuentra, al igual que las palabras. La castaña voltea constantemente la hoja para asegurarse de lo que vió fue real, pero es en vano, aquella imagen no se deja ver más.

La uniformada rompe el papel en cientos de pedazos para luego tirarlos al cesto de basura. Después, acomoda su habitación un poco y se sienta en la silla del escritorio a pensar...

Su mente tiene vivas imágenes de toda esa pesadilla. Pero se pregunta sin parar del por qué se sentía tan real si sólo fue un sueño. Luego recuerda que ya ha tenido ese tipo de sueños antes, pero esta era la primera vez que el dolor, los olores y sentimientos que vivió dentro se sentían demasiado reales.

Piensa que sólo tuvo una pesadilla. Una de las pesadillas más aterradoras que haya tenido en su vida.

Espera jamás volver a pasar por algo así de nuevo...


Nota de autor: (Mejor dicho: enorme plática de autor):

Muchas personas me han contado que la etapa más bella del mundo es el de la adolescencia, porque haces más amigos y la gran mayoría de esos amigos se vuelven tan cercanos a ti que casi los sientes como hermanos. Que es una época maravillosa para todos porque conocemos a bellas personas de las cuáles nos enamoramos y, tal vez, llegamos a casarnos con nuestro amor de adolescencia en un futuro.

Pero a esas personas se les ha olvidado decir que uno sufre, que uno cae constantemente y muchas de las heridas nunca sanan, no importa cuánto pase.

Ésta historia se me ocurrió hace unos días atrás, en uno de mis peores estados de depresión.

Ya tenía varios días decaída y, para empeorarlo más, un enorme problema personal pasó por mi camino y me puso peor. Tan mal estaba que no quería ya ni comer, veía la comida y simplemente no se me antojaba, pero tenía que comerla sino mi madre me regañaría por no hacerlo.

Hace siete noches atrás me sentía completamente vacía, no tenía ganas de hacer nada. Incluso las cosas que normalmente me traen felicidad no me hacían efecto ni en lo más mínimo.
Me acosté algo temprano y no suelo hacerlo a menudo. Puse algo de música en mi celular para relajarme y dejar de pensar en todas esas cosas malas y terribles que no dejaban de dar vueltas en mi cabeza.

De pronto me vi como sumergida en esa parte de mi mente que me hace imaginar y poco a poco "Engañando a tu destino" se fue creando. Me sentí como la protagonista de una espantosa historia de la cual pensé nunca saldría con vida... Inexplicablemente me sentí mucho mejor después de haber creado toda esa drama en mi cabeza y me puse a escribirla en una libreta para que no se me fuera a olvidar la mañana siguiente.
Al otro día desperté y sentía muchísimas ganas de escribir más de esta historia hasta que mis manos se congelaran (nota: por estos rumbos está calando MUCHO el invierno ya...)

Ayer en la noche a penas terminé de editar y agregarle los últimos detalles a este relato y tengo que admitir que me siento satisfecha y súmamente feliz. Pensé que sería menos lo que escribiría y de hecho ya me atrasé varios días de la fecha inicial en la cuál había posteado en mi página de facebook que la publicaría. Pero ya saben, cosas aquí y allá que ocurren a diario (aparte del maldito frío).

Sé que esto que estoy contando es algo muy personal, pero sé que hay muchas personas allá afuera que pasan por lo mismo y también me gustaría contarles más de mí para que me conozcan mejor.

La depresión es una enfermedad. Yo no supe que tenía depresión sino hasta hace unos dos o tres años y ha sido difícil. Yo nunca me he cortado. Lo máximo que he llegado de lastimarme físicamente es cuando golpeaba la pared de mi baño para desahogarme. Usaba vendas para no hacerme un daño mayor, pero mis nudillos quedaban todos rojos, a veces se veían unas manchitas de sangre y me terminaban doliendo por unos dos días. Pero he dejado de hacerlo porque dos seres a los que quiero mucho me han dicho que parara y lo hice.

A pesar de mi depresión y a pesar de pensar en quitarme la vida cuando estoy en ese estado, nunca lo hago. ¿Por qué? Porque quiero ver muchas cosas. Tengo muchos años por delante y quiero ver las cosas que pasarán en mi futuro. Quiero sentir más cosas, quiero un día casarme, tener hijos, tener una linda familia y ver a mis hijos tener hijos y jugar con mis nietos al menos una vez.

Uno de mis más profundos sueños es ir a África un día y quedarme de vacaciones allá al menos unas dos semanas. A mí me han fascinado los animales desde que tengo memoria y sería super genial si un día llego a ser veterinaria, y lucharé por ese sueño. Estudiaré duro para cumplirlo.

Hay otras salidas, no se vayan por la más simple. Piensen en lo que quieren hacer a futuro, piensen en esos sueños que quieren hacer realidad y no en los que los demás pisotearon. Aquellos que les hacen daño a los demás por simple diversión no son humanos, son seres oscuros de asquerosa sangre morada que sólo vienen a chingar (perdón por la palabra).

No se vean a ustedes como una víctima de la depresión. Yo no me veo como una víctima y nunca me quiero ver así ni que me vean así.

Yo me veo como una sobreviviente y espero algún día ver a muchos sobrevivientes más caminar de la mano con su pareja, paseando a su perro tranquilamente o jugando con sus hijos/nietos en el parque.

Lo siento por escribir tanto jeje... Creo que escribí más que la historia en sí, pero en verdad quería compartir esto con ustedes.

Muchísimas gracias por leer mi historia y mil gracias más si llegaste hasta aquí, en verdad significa mucho para mí.

Que tengan un espectacularmente maravilloso día y nos leemos luego~ :3