Esta historia participa en el reto "Relato Histórico" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Originales.

Como dice el letrerito de arriba, esta historia es un relato histórico ambientado en lo que se conoce como la Hambruna de la Patata (1845-1849). En esa época, Irlanda estaba dominada por los ingleses y los irlandeses no tenían muchos derechos. Así que aquí tienen mi historia.

El invierno más crudo

I

A papá se lo llevaron anoche. Dicen los ingleses que es un alborotador y que no hace más que armar líos.

Aidan vino a contarnos. Cuando lo vio llegar, mamá le dijo enseguida a Deirdre que nos llevara a la cama. Pero yo me escapé de mi habitación y escuché todo. En el pueblo dicen que se lo han llevado a Dublín. Todos sabemos lo que significa eso.

Lo van a colgar.

Vi cómo mamá se dejaba caer en una silla, aferrando la mano de Deirdre. Mi hermana no levantaba la cabeza, ni siquiera para mirar de reojo a Aidan. Él está loquito por ella. Lo sabe todo el mundo. Deirdre más que nadie. Desde donde yo estaba, se notaba que él quería abrazarla, como esa vez que los vimos besándose en el bosque.

Pero ella no levantó la vista.

Yo intentaba no llorar, porque si lo hacía, iban a oírme.

Pero no podía evitarlo.

II

Tengo hambre. Colm estuvo llorando hasta quedarse dormido. Él también tiene hambre.

Pero no hay nada que comer. Desde el mes pasado, todas las papas han salido horribles. Negras como el carbón e incomibles. Mamá dice que es un tizón y que ha pasado otras veces. No sé qué vamos a hacer. Las papas son todo lo que comemos. Hace por lo menos un año que no hay carne en casa. Creo que la última vez fue cuando el señor Reagan mató a su vaca y la repartió en el vecindario.

—Los vecinos tenemos que apoyarnos —dijo cuando llegó con la carne para mamá y papá—. Es para los pequeños —añadió con esa sonrisa triste que tiene a veces.

Pero el señor Raegan ya no tiene vacas que matar. Él también tiene que salvar las papas sin tizón de su huerta.

Viene el inverno. Y no sabemos cómo haremos para llegar a la primavera.

III

Aidan vino a pedir la mano de Deidre.

Mamá de nuevo nos mandó a la cama, pero yo me escabullí como pude y miré por la rendija de la puerta. Deirdre y Aidan estaban de la mano y mamá lloraba. Les preguntó cómo pretendían casarse, si ninguno de los dos tiene dónde caerse muerto. Aidan le dijo que se casarían en verano, cuando el tizón hubiese pasado.

—¿Y si no pasa? —les preguntó mamá.

No supieron qué responder.

Pero parece que mamá les ha dado su bendición. Deirdre lo acompañó a la cerca de la casa y los dos se quedaron hablando ahí, muy juntos. Cuando ella por fin entró a la casa y se fue a acostar, la escuché suspirar.

Le pregunté qué pasaba y me dijo que no entendería.

Deirdre es muy rara. Quizás es que crecer les hace esas cosas a las personas. Se ponen más tontos y suspiran por nada.

Raro.

IV

Aunque hace un frío terrible, mamá insiste en que Derry y yo vayamos a la escuela. Aunque no es una escuela de verdad. Es una cueva en la que el señor Sloan hace clases para los niños irlandeses. Los ingleses no nos dejan ir a la escuela, para que no seamos alborotadores. Pero el señor Sloan nos enseña irlandés e historia de Irlanda, además de inglés y matemáticas. O al menos eso intenta.

Es difícil enseñarles a un montón de niños que no han desayunado y que se mueren de frío.

Eoin se sienta conmigo y compartimos la pizarra. Dice que su papá está pensando en irse a América. Que acá no tenemos futuro.

Y que no hay cómo pagarle a los ingleses.

Quizás por eso mamá está tan preocupada. Porque no hay cosechas y no tenemos cómo pagarle al terrateniente. Tal vez de eso hablaban mamá y Deirdre anoche. Sonaban preocupadas.

¿Qué haremos ahora?

V

Colm está enfermo. Mamá lo ha acostado en su cama y ella y Deirdre lo están cuidando. No dejan que Derry y yo nos acerquemos. Nos hemos pasado los últimos días en la casa de Eoin. Su hermano mayor está en América y les escribe para que se reúnan con él. No saben si hacerlo, porque no tienen dinero.

Ellos tampoco pueden pagarle al terrateniente.

Eoin dice que los ingleses nos odian y que pronto nos van echar de aquí. Es un mentiroso. ¿Cómo nos van a echar de nuestras tierras? Irlanda es nuestra, no suya. Tenemos todo el derecho del mundo a estar aquí y… no pueden obligarnos a salir de aquí.

También nos han dicho que hay otros enfermos. El pequeño de los Tighe también lo está. Y la madre de Aidan. Maureen, la partera no da abasto con todos ellos. Este invierno es el más crudo en años.

No sé cómo sobreviviremos.

VI

Colgaron a papá. El padre de Eoin vino a decirnos esta mañana. Lo vio en un periódico. Mamá dijo que no tenía tiempo de llorar. Está muy ocupada con Colm, que lleva dos días delirando y llorando. Tiene hambre, y no podemos darle nada. Dice Maureen que necesita frutas y verduras, pero, ¿de dónde las sacaríamos? Ni siquiera tenemos papas. Deirdre no dijo nada, pero mientras cocinaba —tenemos algo de harina y levadura—, la vi llorar un poco. Creo que no quería que Derry y yo la viéramos llorar.

La señora Curran, la madre de Aidan, murió hace dos días. La enterraron afuera de la iglesia sin muchas ceremonias. Aidan se ha pasado las horas muertas acá, sentando a Deirdre en sus rodillas y sin decir nada. Sólo mira al fuego.

Nadie tiene tiempo para ceremonias. Ni para llorar a nadie. Todos estamos tratando de sobrevivir al invierno.

Y nadie sabe si lo lograremos.

VII

Colm murió esta mañana. Justo antes del amanecer.

Yo fui a decirle a mamá que fuera a tomar un poco de té en la cocina, cuando él balbuceó algo que no entendí y dejó de respirar.

Fue así de simple. Ni siquiera se quejó, el pobre. En un momento estaba ahí y al siguiente… se había ido. Mamá y yo nos quedamos en silencio. Apoyé la cabeza en su falda y nos quedamos ahí, mirándolo. Se veía tan tranquilo. Como si estuviese dormido. Mamá le arregló el pelo en la frente y estiró las sábanas con cuidado.

Cuando Deirdre entró a la habitación de mamá y nos vio, estalló en lágrimas junto a la cama. Derry llegó unos minutos después. No lloró. Sólo le tomó una mano a mamá y se quedó callado. Pude ver que se sorbía los mocos y le ofrecí mi pañuelo.

Ninguno de nosotros dijo nada.

No había nada que decir.

VIII

No podemos pagarle al terrateniente. Nadie en todo el vecindario puede hacerlo.

Y por eso, nos han expulsado.

Un hombre vino hace unos días y dijo que todos los que ocupamos casas en los terrenos del señor Robertson tenemos una semana para desocupar nuestras casas. Nuevos arrendatarios llegarán pronto.

Pero como su señoría es generoso, nos ha dado un pequeño regalo. Todos los que vivimos en sus terrenos tenemos asegurado un pasaje a América. El padre de Eoin dice que es una mierda de generosidad. Los barcos están llenos de enfermedades y que lo más seguro es que muramos todos antes de llegar.

Pero el señor Sloan conoce a un capitán que tiene un barco seguro. Dice que podremos ir con él y trabajar a bordo para pagar el pasaje. Mamá dice que es nuestra mejor opción.

No sabemos lo que nos espera el futuro.

Pero papá siempre decía que lo mejor está por venir.

FIN

Originalmente quería escribir sobre la Guerra Civil en Estados Unidos y la esclavitud en esa época, pero el tiempo se me vino encima y era una historia más bien larga, así que tuve que sacarme algo de la manga. Sientánse libres de golpearme.

¡Saludos!

Muselina