Cuidado.

Se que estas nervioso, pero no lo dejes ver. Estas en medio de la nada, en un bosque al atardecer. Los arboles hay de todos los tamaños, de madera oscura, podrías jurar que de color negro. La niebla te rodea y no te deja ver mas allá de los dos metros. Sientes su respiración, sabes que esta arriba tuyo en alguna de las ramas de los gigantes de madera. Tratas de respirar con normalidad, pero es algo imposible. El pánico carcome tus huesos y tienes ganar de gritar y correr pero si lo haces... eso te atrapara.

Cuidado.

Sientes que el aire se mueve, demostrando que eso se movió de rama, salto, cada vez esta mas cerca. Salto. Tus latidos se aceleran, tranquilo, ¿acaso no sabes que eso sabe cuando te atrapa el pánico? Se aprovechara de tu miedo y te devorara.

Cuidado.

Escuchar un ronroneo, parecido al de un gatito. No te confíes, eso lo hace para que bajes la guardia. La niebla crece y tu vista se acorta, es como si eso no quisiese que lo veas acercarse. El ronroneo crece, pero eso sigue en su lugar, tu respiración se corta. Ves dos brillos color carmesí entre la niebla. Sabes que es su mirada.

Descansa.

Eso desaparece de tu vista y sientes sus pasos, te rodea, tu temor crace con el crujir de las hojas secas. Con sus pisadas rompe ramas y hojas a su paso, pero no se acerca a ti.

Descansa.

Notas que eso se aleja, respiras y te das cuenta que estuviste reteniendo la respiración. Tratas de recordar como llegaste allí. Estabas en tu cama, te acostaste a dormir y luego al caer en el mundo de la mente llegaste allí. Tal vez es una pesadilla, deseas que sea eso, una simple pesadilla, pero muy dentro sabes que no, es demasiado real. Ese olor nauseabundo es demasiado real, ese sonido, ese ronroneo es demasiado real.

Apresúrate.

Corres en sentido contrario al que se fue eso, por lo menos el que piensas que es el camino seguro. Corres sin descansar, temiendo que tus pasos sean escuchados por eso, aunque no sabes si tiene orejas, pero si puede seguirte por tu esencia llena de terror.

Apresúrate.

Una voz en tu cabeza dice que no te rindas. Corres mas rápido. Sientes un dolor en tus talones y tus piernas por el esfuerzo. No sabes si fue minutos o quizás horas que estuviste corriendo, pero escapar de eso lo vale. Tu respiración se corta y tu aliento se escapa, pero tu salvación aparece ante tus ojos, o eso crees.

Confía.

Ves una mansión de piedra, tu curiosidad crece, tal vez puedas esconderte allí. Entras por las puertas pesadas de madera y recorres poco a poco la mansión. Habitación por habitación vez cada ves mas horrorizado como todo esta destrozado, hay cadáveres, tal vez seas uno de ellos.

Confía.

Llegas a una cocina y te diriges a la alacena. Sacas un cuchillo que encontraste y te confías que tal vez puedas protegerte, tal vez no. La suerte tiene tu vida en su juicio. Recorres mas la mansión y entras a un cuarto con una cama decorado al estilo del siglo XIX. Las sabanas desgarradas y manchadas por la sangre seca llama tu atención, no hay cadáver solo unos huesos. El terror invade tus venas.

Cuidado.

Escuchas un ronroneo.

Ups, te atrape.