Prólogo

Él.

En la mente de Rebecca , Austin Hamilton era el primer chico que aparecía cuando escuchaba esta palabra. Desde el día en que lo conoció no lo puedo sacar de su cabeza. No sabía muy bien por qué, si era el atractivo físico (a menudo se daba cuenta de que había dejado una tarea a medio hacer ya que había pasado 20 minutos sumergida en los recuerdos de sus abdominales, «no entiendo qué demonios hace, pero parecen tallados a mano») Tal vez fuera su personalidad descarada, que en general lograba desesperarla, pero que secretamente adoraba, porque él le gustaba tanto que incluso pasar 15 minutos discutiendo le parecía entretenido; también contribuía el hecho de que todo el mundo parecía no parar de hablar de Austin, sobre todo las estúpidas zorras que habían estado o soñaban con estar con él. Debido a que Becca no podía parar de pensar en todo esto, Austin se había instalado permanentemente en su cerebro.

No era una situación divertida. Becca estaba muy feliz cuando su mente funcionaba sanamente y no como la de una psicótica obsesionada, pero después de millones de intentos de dejar de pensar en él, había aprendido a vivir con ello. Se había acostumbrado a realizar cualquier actividad con una parte de su cerebro ocupándose de pensar en qué diría Austin, qué haría, cuándo sonreiría de esa forma que ella amaba o cuándo haría una de sus bromas estúpidas que la harían enojar.

Probablemente que todo su romanticismo por Austin se expresara en su mente se debía a que no podía hacerlo en ningún otro lado. Entonces, la solución lógica que se le ocurriría a cualquier persona que ha analizado la situación por al menos 2 minutos, sería que la afectada en cuestión liberara toda la pasión adolescente que tenía aprisionada. Becca no era estúpida, ya lo había pensado. El problema era la imposibilidad de dejar en exposición sus sentimientos, no por las típicas razones como, «¿Es muy desesperado hablarle primero? ¿Pensará que soy una pesada? ¡Dios, se va a dar cuenta de que estoy obsesionada con él! Además, ¿Qué se supone que diga en una cita? No, jamás podría intentar algo con él, arruinaría todo.»

En realidad, estas razones la molestaban a veces, pero eran ínfimas comparadas a la verdadera causa por la cual la relación de Becca y Austin nunca pasaría de ser una amistad. Tampoco era el hecho de que Becca consideraba que Austin llevaba el hecho de salir con la mayor cantidad de chicas posibles a un nuevo nivel, casi siendo su estilo de vida. No, esto no le molestaba en absoluto, ni siquiera le daban ganas de estrangularlo cada vez que ilusionaba a una pobre zorra y al la otra semana aparecía con una diferente; en realidad las desgraciadas niñas le daban más pena, ellas tampoco le despertaban ningún instinto asesino cuando lo manoseaban sin ningún pudor en el medio de los pasillos de la escuela. Y lo que menos le molestaba de todo es que después de estar con una cualquiera, fuera con ella y le dijera lo mucho que la quería. "Límpiate el restito de saliva de media ciudad que te quedó en la boca antes de hablarme, imbécil."

Además de todo esto, el hecho principal que les impedía estar juntos era algo que había ocurrido en el preciso instante en el que se habían conocido. Becca siempre pensó que cuando conociera a su primer amor, habría un contacto visual tan intenso que sentiría escalofríos, e inmediatamente ambos sabrían que deberían estar juntos, se besarían y luego casarían, aunque tuvieran 11 años. Tal vez su versión parecía sacada de un cuento de hadas barato, y en el fondo no creía realmente que eso fuera a pasar, pero tampoco se había imaginado que el preciso momento en que conoció a Austin, fue también el instante en el que se estaba condenando a no poder tener un noviazgo con él nunca en su vida.


N/A: ¡Gracias por leer! Aunque ya publiqué en Fanficiton, esta es mi primera vez en Fictionpress. Espero que les haya gustado la historia, en el próximo capítulo se revela por qué Becca y Austin no pueden estar juntos, aunque tal vez no les importe mucho a ellos... jajaja. Si ya llegaste hasta aquí, supongo que no te llevará mucho más esfuerzo dejar un review, y a mi me haría la más feliz del mundo ¡Hasta el próximo capítulo!