"Los amigos están para apoyarse"
"En lo bueno y en lo malo"
"Si te caes yo te recojo"

¿De verdad? ¿Existe algo como eso? Las personas aparecen, desaparecen, todo el egoísmo y la monotonía es tan agotador. A lo largo de la vida conoces tantas personas, ¿cuántas han llegado a quedarse? Cada día los números disminuyen tanto que no necesito más de una mano para contar. Uno, dos.. ¿más? ¿menos? Sigo contando, estoy cansada de contar. ¿Quienes piensan en mí? ¿Quienes me recuerdan? ¿Quién sabe interpretar mis emociones? Aún sigo esperando a la persona que dentro de toda esta hipocresía se atreva a rodearme con sus brazos.

Mejores amigos, ¿realmente lo crees? ¿Puedes darme un título como ese? ¿Puedo dártelo yo? Me gustaría saber en qué momento fue cuando cediste a ese egoísmo, quizá siempre fueses así, ¿pensaste alguna vez en mí? Estoy cansada del teatro que hemos creado alrededor de nuestras vidas, falacias sin más que decimos, mentiras, dices que te preocupas, que me quieres, que es por mi bien, pero estás pensando en todo menos en mí. ¿Cuánto a durado? Años, demasiados para contar, nos conocemos desde que aún no sabiamos hundirnos en la inmensidad del mar sin ahogarnos.

Y seguimos aquí, sufriendo y tan distantes. Amistad, la perdí a ella, a él, a ellas dos, al que se fue, al que abandoné. Amistad. Solo quedamos nosotras, desde siempre, desde el inicio de todo. Pero el hilo está a punto de romperse, yo ya no creo en nada, no creo en el cariño, en la confianza, no creo en que puedas cambiar, ni yo tampoco. Llegamos al final del teatro, adiós a nuestro melodrama.

Amistad.

¿Sigues usando tal palabra carente de sentido para nuestro día a día?

¿Alguna vez me abrazaste?