«DDR» Los personajes son de mi autoría. Brujita Lunera.

«N/A » Esta historia participa en el III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.


Capítulo 1: Lo inevitable.

Era una gran sorpresa verlo en ese estado, ¿quién lo diría?, que alguna vez el orgulloso, soberbio, prepotente «Danilo Álvarez» estaría de esa manera, llorando por aquella mujer que alguna vez demostró desprecio.

Pensar que la imponente figura estaba en el piso de aquel hospital tirado como si fuera un trapo sucio, era desconcertante.

«Esto no puede estar pasando —pensaba con amargura el hombre de cabellos negros y ojos pardos que ahora se mostraban rojos de las lágrimas que no podía evitar que cayeran en su rostro producto del dolor que le embargaba—, Aurora— susurró para sí mismo—, resiste —imploró con desasosiego—. ¡Hazlo por nuestro bebé!—imploró entre lágrimas».

—Cálmate… —Una joven mujer de cabellos despeinados y con semblante demacrado comentó en voz baja, el comentario más lo hizo por cortesía que por trasmitir aliento aquel hombre desecho— Aurora es una mujer fuerte —afirmó sin seguridad alguna—, mi prima… —respiró hondamente para calmar sus nervios y asegurar algo que sabía que no iba pasar, su instinto le decía que algo mala sucedería en las próximas horas— Ella va salir de esto. —Intentó poner sus manos sobre los hombros del hombre, pero se quedó estática al ver levantar su mirada.

—Esto es mi culpa —afirmó con amargura y remordimiento—. ¡Nunca debí haberla dejado ir! —comentó entre dientes.

La culpa que Danilo sentía era palpable para todos los presentes en sala de espera, pero nadie podía decir lo contrario, porque realmente lo creían, pero también lo entendía. El había sido engañado no solo por David, sino también por Amador con todas esas intrigas que invento para quedarse con Aurora.


Horas antes...

Danilo se encontraba en su departamento pasando la peor resaca de su vida por tomarse todo su mini-bar en tan poco tiempo. Su pequeña niña, como solía llamar a Diana (Una joven morocha de quince años, vivaz, inteligente y madura para su edad, hija de un primo lejano el cual murió junto a su esposa en un accidente aéreo cuando la niña tenía 5 años y su hermano 12, desde entonces ellos formaron parte en su vida y la única razón para regresar a la mansión en las vacaciones), lo había ido a visitar y por primera vez lo vio en ese estado tan deplorable y sintió que tenía que hacer algo para sacarlo de ese estado pronto, por lo cual lo mando a bañarse con agua helada para salir a comer.

Todos los intentos de Diana por sacarlo de aquel estado fueron en balde y al verse ignorada en el restaurante por los pensamientos de su primo decidió salir a tomar un poco de aire

—Me disculpas, voy un momento al tocador.

El solo asintió al verla hablar y siguió metido en sus pensamientos, mientras que Diana lo veía muy seria antes de retirarse.

—No puedo creer que fue tan cruel con ella cuando no tenía culpa —susurró muy bajito mirando por el cristal del local cuando diviso a Aurora que caminando con algunas bolsas de compras entre sus manos con un semblante triste.

Al verla camino hasta ella quien observaba distraídamente los escaparates deteniéndose en uno de ropa de bebé. Había pasado más de seis meses, se veía muy hermosa aunque mostraba una profunda tristeza, pero se detuvo de golpe al verla girar y ver su abultado vientre. Aquello le dolió en la misma alma, ella estaba embarazada de él y no se lo había dicho.

«Como te lo va a decir cuando la acusaste de ser una interesada, mala mujer, dejándola expuesta a David para que hiciera con ella lo que quisiera. —Fue la abrupta respuesta de su conciencia».

Estaba estático mirando su vientre cuando ella se giro y lo vio directamente a los ojos con una mezcla de desconcierto, miedo, dolor y rabia, pero también con una chispa de amor o de ¿esperanza?

Aquello mezcla de sentimientos que había visto en una fracción de segundo en sus ojos fue remplazada por valentía y altivez, y sin dejar de ver sus ojos camino pasando lentamente a su lado.

«Detenla ¿Qué esperas?/Detenme, ¡Por favor! —pensaron los dos al mismo tiempo, pero ninguno de los dos hizo nada».

Al cabo de cinco largos minutos en donde Danilo asimilaba todo lo que acababa de pasar, fueron los justos para que Aurora saliera del centro comercial por la puerta de atrás con paso firme y decidido.

Danilo al reaccionar corrió alrededor del centro comercial como loco sin encontrarla, preguntó al guardia que vio y el cual le indico por donde salió. Recordó que a unas cuadras había un pequeño parque que a Aurora le gustaba y sin más contratiempos corrió hasta que la diviso a una calle más adelante.

Aurora caminaba lentamente hasta que ambos escucharon los gritos de Diana que llamando a Danilo por dejarla tirada, pero cuando ella iba a cruzar apareció un automóvil de la nada que iba a toda velocidad hacia ella.

Sin pensármelo el corrió a su lado para evitar que la atropellaran a costa de su propia vida si era necesario, Diana con sus buenos reflejos lo esquivo, pero al evitarlo cayó al suelo dándose un fuerte golpe en la rodilla. Aurora desde la otra acera gritó al pensar lo peor. Ella la adoraba como a una hermana e intento ir hacia ellos cuando el mismo auto junto a otro le impidió el paso. Varios sujetos se bajaron y fueron directamente hacia ella subiéndola a la fuerza al automóvil que casi atropella a adolescente.

Diana fue la primera en ver como forcejeaba Aurora y reacciono antes que Danilo intentando levantarse, haciendo que el viera aquello y saliera corriendo para evitar que se la llevaran.

El coche donde iba Aurora se dio la fuga, Diana llamo a la policía mientras que su primo corría detrás del auto cuando ambos vieron que el coche impacto con otro.

Al ver eso, el corazón de Danilo se horrorizó. Ayudo cómo pude a levantarse a Diana para que lo ayudara a sacar a Aurora de ese auto.

Al llegar junto a los coches vio como ella protegía su vientre con sus brazos, también vio que sobre ella estaba Amador quien la protegió con su cuerpo. Aquello lo lleno de rabia e intento sacarla del coche.

—Danilo detente no la muevas puede ser peligroso para ella o para el bebé. —Aquella advertencia fue como un balde de agua fría y más al percatarse de un hilo de sangre que caía de las piernas de Aurora.

—Llamaste a la ambulancia.

—Ya, les dije que entre los heridos había una mujer embarazada —respondió nerviosa—. Me dijeron que no la movie... —calló abruptamente al ver al secuestrador de Aurora—. Amador.

Después de aquello no hubo palabras.


Amador era un hombre de veintitrés años, fornido, muy atractivo, rubio y ojos azules, de metro setenta y de descendencia inglesa.

Entre Danilo y Amador se creó una rivalidad, competían por todo hasta que salieron del internado y no habían coincidido hasta aquella fiesta de un amigo en común en donde llevo a Aurora, donde supo que ellos eran viejos conocían.

Amador tenía un amor enfermizo por ella que llego al punto de convertirse en una obsesión. Siempre creyó en Aurora y la ayudo a salir de la cárcel cuando David la acusó.

Danilo piensa que Amador sabía que ella era Aurora desde el comienzo, porque más de una vez la defendió de David aunque muchas veces y en su último momento de vida fue un desalmado conmigo.


POV DANILO.

De aquello ya habían pasado varias horas y nadie salía a decirme como estaba ella y mi hijo.

—Porque no salen los médicos —grité a toda voz, ganándome la fea mirada de las enfermeras.

—Los familiares de la señora Mijares —preguntó el médico y todos nos levantamos para ver que nos informarían.

— ¿Cómo están los dos? —Quisimos saber todos, pero Fernando fue el único que pudo hacer la pregunta y por la mirada que nos dio el médico, lo supimos. Había que elegir por alguno de los dos.

Cuando venía con ella en la ambulancia los paramédicos hablaban entre sí mientras que otro anotaba todo lo que decían, y aunque no entendía nada mencionaron algo de que tenía un desprendimiento prematuro de placenta*, y en todo el camino al hospital Aurora no reacciono pero sangraba mucho, por lo tanto hacia qué ella como bebé corrían peligro.

Salía abruptamente de mis pensamientos cuando escuche hablar al médico.

—Tienen que firmar estos papeles —dijo entregándole unos documentos a Fernando—. Además, el padre tiene que decidir a cuál de los dos hay que salvar si llega el momento que no deseamos.

Yo no quiero decidir, yo los quiero a los dos. —Sálvelo a los dos —dije únicamente derrumbándome de nuevo.

Todos entendían mi dolor, yo no era capaz de ponerme a pensar, ni mucho menos decidir por alguno de los dos.

Fernando, el hermano de Aurora se había hecho cargo de todo y fue él quien firmó los papeles con mi aprobación, aunque me odiara por todo lo que le hice a su hermana sabía que aunque sacará una pistola no me sacaría de aquí. Además que se ha dado cuenta de que mis manos me tiemblan mucho de los nervios.

—Tengo miedo de perderlos —murmuré para mí mismo cuando sentí en mi hombro la mano de Fernando dándome apoyo. El estaba sufriendo al igual que yo, era su única familia con vida que le quedaba. Tanto Fernando como yo sabíamos la respuesta que Aurora daría en un momento tan crítico. —Salve al bebé, si llega el momento y haga lo posible por salvar a Aurora —rogué por primera vez en mi vida a alguien, con el corazón rompiéndoseme a cada instante y con un nudo en la garganta.

Si ella se salvaba haría todo lo que me pidiera, me arrodillaría ante ella, le suplicaría hasta la dejaría si me lo pidiera aunque eso me matara a mí en el proceso.

El doctor una vez tuvo la respuesta y los papeles firmados salió corriendo a la sala donde estaba Aurora por algo que le dijo una enfermera, me siento morir a cada paso que da el tiempo.

Fin POV


En el quirófano...

—La paciente volvió a reaccionar doctor.

— ¿Tiene nuevamente contracciones? —interrogó a la enfermera que controlaba el monitoreo fetal.

—Así es. Cada vez son más seguidas, pero sigue perdiendo el conocimiento y mucha sangre —contestó mientras le suministraban algunas medicinas y una nueva transfusión de sangre.

—Eso no me gusta para nada —comentó el médico viendo a la joven—. Vieron que era aquello que se veía en la ecografía junto al feto.

—Es otro bebé, lo comprobamos con el monitoreo del corazón, está detrás de su hermano, y al parecer está débil.

— ¿Qué dice colega?

—Lo que está escuchando. Esta detrás de su hermano y al parecer no se ha desarrollado con prontitud, pero resistirá en la incubadora si todo sale bien.

—Unos niños traviesos. —Sonrío el doctor—. Es hora —dijo al ver que Aurora reaccionaba y la hemorragia era controlada—. Escúchame bien muchacha por el bien de tus hijos y el tuyo tienes que mantenerte consiente.

— ¿Hijos? —susurró confundida y muy adolorida.

—Son mellizos y por el bien de ellos y el tuyo propio tienes que estar despierta.

Todos en la sala se prepararon para realizar una cesárea de emergencia mientras intentaban controlar la pérdida de sangre.


Después de que el médico nuevamente entrara al quirófano rápidamente la sala se lleno de un silencio sepulcral.

Tanto Viviana como Leandro y alguno de los presentes rezaban en silencio por el bien de Aurora y su hijo.


En la mente de Danilo:

Aun no puedo creer lo que decía aquel informe, ella la mujer que estaba en ese quirófano dando a luz a nuestro hijo, la cual me robo nuevamente el corazón era ella, mi Aurora, mi niña, mi amor de infancia, ella era la misma niña que perdí una vez y a la que por azares de la vida encontré nuevamente hecha toda una mujer en el mismo lugar en donde la vi por última vez, las Vegas. A la que tan arrogantemente quería tener en mi cama y la tuve a la fuerza en un principio, porque me recordaba a Aurora que irónica es la vida a veces.

Recuerdo que la persona que contraté como detective en el primer informe que me entrego me rebelo detalles que desconocía como que la fortuna de Renato Mijares la había perdido totalmente en una mesa clandestina de las Vegas y que al poco tiempo de que Renato se diera a la fuga tomo posesión de las empresas Mijares y que la familia Mijares habían desaparecido totalmente de la faz de la tierra.

No saber nada de ella era algo que no esperaba y en los siguientes informes eran iguales hasta que el detective encontró que Aurora tenía un fideicomiso que fue hecho cuando ella tenía seis años, pero de ahí nada nuevo encontró. También gracias a él pude obtener una identidad falsa para poder ir a las Vegas sin que nadie supiera que Danilo Álvarez era el que estaba ahí, sino Adrian Díaz.

Ahora que tengo casi veintitrés años el detective me dejo saber una información que ignoraba, Aurora tenía un hermano, su nombre: Fernando Valverde. Un hombre de 30 años, de un metro ochenta de altura, serio y muy responsable. Hijo de Susana Valverde, ex-empleada de la mansión Mijares. Como estipulaba en el testamento de Renato de hace más o menos un año, ambos herederos y por derecho dueños de las empresas «Mijares» que se desenvolvía dentro de dos aérea: la primera, de exportación e importación de varios productos; la segunda, de inversión y compra de empresas que no tenían una buena gestión en varios países, que fue fundando en 1944 por el abuelo de ellos y heredada a su único hijo, el señor «Renato Mijares». (Un hombre de 47 años; estatura, un metro setenta y cinco; de complexión fuerte; su rostro, muestra serenidad y una expresión triste que intenta ocultar tras una sonrisa sincera; sus ojos, azul-cielo que muestra todo lo que ha vivido; nariz recta, labios finos y cejas espesas, con piel bronceada por los años trabajado bajo el sol; sus cabellos entre castaños oscuros y canoso, siempre vestía casual con un toque de elegancia).

Mientras más leía aquel informe mi rostro perdía color. No entendía como ellos podían ser herederos de algo que ya no les pertenecía hasta que continué leyendo y al terminar de leerlo había quedado perplejo, Fernando y Aurora habían sido envuelto en un sucio plan, por así decirlo, fraguado por «David Gutiérrez» (Un hombre de 45 años; estatura, un metro setenta; de complexión delgada; su rostro, muestra una expresión desconfiada y antipática hacia los demás, más si no son de su misma clase social; sus ojos, grises son vacios pero muestra maldad pura que hace que piel se te erice; nariz chata, labios grandes y cejas, y piel blanquecina; sus cabellos oscuros, siempre vestía de traje), quien no solo había desfalcado la empresa, sino que había mancillado la reputación de ambos a tal punto que Aurora fue acusada de espionaje industrial. ¡Inconcebible! No entiendo cómo se las ingenio el tipo aquel para hacer algo así… hasta que vi la foto de Aurora y su hermano.

Por lo cual, llame casi en el apto al detective Sanz para que me explicara que hacía la foto de Estrella De la S en el informe como la foto de Aurora y como flash llego a mi mente un recuerdo.

Flash back.

—Eres una zorra barata, venir a revolcarte aquí con ese —le grité cuando aquel tipo se había ido en un taxi después de haberla abrazado muy fuerte y darle un beso en la frente en forma de despedida, mientras que ella lloraba.

—El es mi hermano —gritó furiosa dándole una bofetada por insultarla.

—Ja Ja Ja. No me hagas reír, tú misma me dijiste que no tenías familia, no soy ningún tonto, el es tu amante no lo niegues. —Exigió saber dándole una carta que me había llegado a la oficina—.Aquí lo dice.

Estrella tomo aquella carta entre sus manos sin dar crédito de lo que leía:

Si quieres ver a tu adorada

noviecita con su amante

dirígete a esta dirección y la veras

salir radiante de aquella casa.

Flash back.

Buenas tardes señor Álvarez —saludó una voz en el teléfono.

—La foto que me diste en el informe son las correctas.

Sí, señor todo es correcto.

— ¿Cómo?

Solo le puedo revelar lo que me permitió mi amigo el jefe de la policía.

— ¿La policía?

Así es señor, ambos hermanos estaban investigando todo por su cuenta pero a raíz del atentado sufrió al señor Fernando y la acusación que le hicieron a la señorita Aurora, decidieron que era hora de poner al día a los federales que llevaron el caso del señor Renato Mijares y con la participación de la policía de España están llevando un operativo porque, el señor David Gutiérrez utiliza la empresa para mover droga de una lugar a otro. —Ante esa revelación el alma se le fue al suelo y cerró el teléfono sin querer escuchar nada más.

Tomé nuevamente el informe entre sus manos y leí para torturarse un poco más.

Todo ello pasaba por mi mente, en este momento tan crítico. Aún recuerdo como fuimos los mejores amigos y nuestras andanzas por las Vegas sin que nuestros padres lo supieran y la tragedia que nos separó, no puedo dejar de sollozar y dejarme caer en el suelo sentado por la impotencia que siento por no poder hacer nada para cambiar nuestros lugares.

Continuara...

Brujita Lunera.


Nota de autora: Gracias por las recomendaciones Sake's Evil22 y a todas las personas que me han estado ayudando en mejora mi forma de escribir con sus consejos y observaciones.

*Aclaraciones:

Desprendimiento prematuro de la placenta: Es la separación de la placenta (el órgano que alimenta al feto) de su adhesión a la pared uterina antes de dar a luz al bebé. En estos casos la pérdida excesiva de sangre puede provocar choque (shock) y la posible muerte de la madre o el feto