Este fic participa en el Desafío Anual "Palabras y Lugares" del foro ¡Ven por un reto!


Rastreando el pasado

Tras platicar a fondo con su abuela, kaori decidió ir a buscar la tienda a la cual la anciana había vendido la kokeshi hace más de cincuenta años. Caminó a paso decidido hasta llegar a la calle que buscaba y ralentizó su andar. Observó las diferentes tiendas del lugar, leyendo los nombres de los negocios, tratando de encontrar el que quería.

Después de más de una hora de camino, se dio por vencida. Seguramente esa tienda ya no existía y ella estaba perdiendo el tiempo. Dio la vuelta lista para regresar por donde había venido, pero cuatro símbolos llamaron su atención. Abrió los ojos al leer la inscripción y dio un pequeño salto de emoción. Lo había encontrado.

Se acercó al negocio de antigüedades y entró. Quedó sorprendida al ver la enorme cantidad de objetos que albergaba, y se sintió un poco decepcionada al pensar que quizás no recordarían a la muñeca. El dueño del negocio tenía una gran caja sobre el mostrador y observaba los objetos muy atentamente. Al parecer era mercancía nueva, porque el hombre estaba anotando en una libreta todas las características de las piezas, para después limpiarlas cuidadosamente y ponerlas en un estante.

—Disculpe señor—llamó Kaori.

El hombre levantó la cabeza de sus notas y miró a la mujer expectante.

—Estoy buscando una kokeshi. Llegó aquí hace muchos años, para ser más exactos alrededor de cincuenta años atrás— explicó la chica.

—Ya no la tenemos— respondió rápidamente el hombre.

Kaori se quedó callada durante unos segundos, impactadas por el tono fuerte con el que le había respondido.

—¿Está seguro?— murmuró.

—Por supuesto que sí, conozco todos los objetos de mi tienda y sé que no hay ninguna Kokeshi por aquí—contestó con fastidio.

—¿Podría revisar en sus libros a quien fue vendida? Es muy importante encontrarla.

—Por supuesto que podría— comenzó el dueño del negocio —Pero tengo cosas más importantes que hacer. Ahora largo de aquí si no vas a comprar nada.

Kaori no se lo hizo repetir dos veces y salió deprisa del lugar. Se alejó un poco del negocio y después se sentó en una de las jardineras del paseo peatonal. No era posible que la búsqueda de la muñeca se viera interrumpida tan rápidamente. Estaba segura que el extraño hombre de la tienda de anticuariado tenía los registros de todas las cosas vendidas desde que su familia la había abierto, que según el letrero en la fachada, había ocurrido a principio de siglo.

Quizás si encontraba algo de valor que pudiera canjear por la información, el hombre accedería a buscar el nombre que buscaba. Una idea llegó a su cabeza al instante. No necesitaba encontrar nada, simplemente le pediría a su hermano y sus amigos ir a buscar respuestas. Sabía que podían hacerlo.

Sin querer perder más tiempo, sacó su celular y le envió un mensaje a Kenji.

"Necesito pedirte un favor. Vas a necesitar la ayuda de Yano y Hiroshi. Nos vemos en la casa."

Pulsó el botón de enviar y se encaminó a su hogar. Había pedido por los dos mejores amigos de su hermano, porque sabía que lo ayudarían en todas sus locuras y lo que ella tenía planeado rayaba en la ilegalidad.

Una vez en casa, esperó un cuarto de hora antes de escuchar los pasos apresurados de los tres chicos. Kenji tocó a la puerta de la habitación de su hermana y ella los invitó a pasar. Los cuatros se acomodaron en el suelo para escuchar a Kaori relatar lo que había pasado en el día.

—Y, ¿Cuál es tu plan?— cuestionó Yano sin entender porque los necesitaba.

—Necesito que entren al lugar y echen un vistazo a los libros para poder encontrar al comprador de la muñeca— explicó ella.

—Yo no quiero robar nada— se apresuró a decir Hiroshi, asustado ante la posibilidad.

—No vamos a robar nada, solo vamos a leer un poco—repuso Kenji con una sonrisa.

El plan no era el mejor, pero no se les podría acusar de ningún crimen grave, tan solo por entrar a una propiedad privada. Sabía que era riesgoso, pero él se había prometido encontrar la kokeshi y no iba a defraudarse a sí mismo.

—Vamos, tenemos que hacer un plan—dijo Kenji saliendo de la habitación de su hermana y encaminándose a la suya. Sus amigos lo siguieron sin replicar, aceptando el descabellado plan.


Segundo capítulo de esta locura xD