Se siente muy fría la noche, todo está oscuro, el silencio se hace presente, los cantos nocturnos aparecen y él sólo ve hacia un punto cualquiera. Su mirada es transparente, casi palpable, su escepticismo está a otro nivel. Se escucha un ruido lejano, por la carretera, él voltea en esa dirección. Se asusta, suelta un suspiro. Sus reflejos están un poco aturdidos pero su miedo no, lo persigue. Ahora busca algo, un ser que ocasione tal ruido, este es leve, escurridizo, suave, directo y al parecer es el viento. Aquella carretera es recta, casi perfecta, y eso asusta lo asusta más.

Sigue viendo como las nubes están paseando por la oscuridad, ve como abrazan el aire, y sonríe. Ahora se da cuenta que estar solo, pensando en medio de un baldío y de noche, es peligroso, tanto que le llega a dar gracia, su mente juega con su lógica, pierde la cabeza. Esta perdido mentalmente, le da gracia estar a la deriva, así le puede pasar cualquier cosa. Ríe en voz alta, lanza carcajadas. Hace unos minutos estaba pensando en sus demonios, ahora ve que es gracioso que existan tales desgracias.

Suspira, es suficiente, debe irse de ahí, eso le hace daño, además que lo enferma. Siente incomodidad en su espalda, tal vez por la posición de su columna o por la dureza del tronco del árbol, se mueve, voltea al mismo lugar donde el viento avisaba su presencia. Eso no es el viento. Se mueve, ese viento se mueve, hace mover algo, no es el viento, es otra cosa, es un ser. Empieza a asustarse de nuevo, suspira con pesadez, su respiración sube el ritmo, se escuchan aspiraciones fuertes, movimientos cerca, es todo más peligroso. Su mente quita la risa de todos lados, ya no da gracia, ahora es terror puro, porque se escuchan más cerca esos movimientos.

Ve una sombra deforme, sin congruencia, es dañina a la vista, da asco. No entiende qué es, mejor mira a otro lado, prefiere no saber para no sufrir. Siente frío, más del que la noche ofrece, está cobijado de brisas nocturnas, es hora de irse, no quiere saber si esa sombra es alguien o algo, debe irse, pero no sabe dónde, no puede escapar, la sombra está más cerca, debe huir. No lo intenta, sólo piensa y piensa, puede actuar, pero sólo viaja entre sus ideas. Es muy tarde, esa asquerosa sombra aparece frente a él. No voltea a ver, se queda mirando aquel punto cualquiera para perderse de ese conocimiento, quiere evitar saber, por miedo y protección. Cierra los ojos, escucha respiraciones aceleradas, traga saliva, suspira, y mueve la cabeza hacia aquella sombra. No abre los ojos, pero si pronuncia algo, casi susurrando, casi sin decir nada.

"Vete".

Aquella palabra rompe el silencio, abre la puerta al terror completo, al sentimiento de valentía. Más respiraciones, más agitaciones, más cantos nocturnos ambientando, más fría la noche. Traga saliva de nuevo, está callado, esperando, esperando algún movimiento, algo que termine con ese pesado sentimiento de incertidumbre. Un grito, se escucha un grito por esa sombra, no es de hombre ni de mujer, no es de un animal o un extraterrestre, es de un ser, un ser sin etiqueta. Él deja de respirar, no cuenta el tiempo y se queda absolutamente quieto, es el fin. Aprieta la mandíbula y abre los ojos para ser libre.

"Despierta".

Alguien lo menea. Tranquilamente separa sus ojos y sonríe, es su mujer, lo ha despertado. Ahora sabe que aquella sombra, era ella, aquella persona que más ama.


2 de septiembre del 2015.