¡Buen día! Este fic participa en el Reto #1: "Géneros literarios" del foro El Rincón Creativo. Este relato es algo más que una simple historia: Con este relato busca expresar, por no decir reflejar, la incertidumbre que actualmente se vive en mi tierra, la cual actualmente se encuentra en medio de una epidemia de Chikungunya y Dengue, ante nuestra pasividad como ciudadanos que esperamos a que el gobierno nos resuelva el problema y ante la insistencia del gobierno en negar la epidemia.

En fin, espero que les guste.

¡Un abrazo a todos!


Terror e ironía.

Peligro de otros virus. Así se leía el titular del Diario de Yucatán el día de hoy. Y más abajo menciona las palabras mágicas: Fiebre amarilla.

Lo primero que hice al leer esas palabras fue si preguntarle o no a mi abuela si al paludismo también se le conocía con ese nombre. Ella fue franca y directa conmigo: "No. La fiebre amarilla es distinta. Vomitas sangre y puedes llegar a morirte". Sus palabras me alarmaron, me obligaron a buscar la información por internet.

Los síntomas eran casi parecidos al Chikungunya, salvo por la piel amarilla, los ojos, labios y nariz rojos, y la forma tan atroz de complicarte la vida. El único consuelo era que existía la vacuna, pero eso no terminó con el terror que ya estaba incubado en mi interior.

Al contrario, me lo aumentó.

Sí, me lo aumentó tanto que podría jurar y perjurar que me suicidaría el día de mañana si esa enfermedad llega hasta aquí. Sin embargo, mi terror era una ironía: el cuadro sintomático era de muerte, pero no era para nada comparado con la reacción gubernamental y de la propia población. Si con el Chikungunya no se ha hecho absolutamente nada por parte de ambas partes, ¿qué se hará con la fiebre amarilla?, ¿qué se hará con la cantidad de muertes que se acometerán en un futuro?, ¿podrá el gobierno declarar al estado como área epidemiológica o lo negará como lo ha hecho con el Chikungunya?, ¿podrá la población movilizarse esta vez y ver por sus propios medios cómo evitar la enfermedad antes la nula reacción gubernamental? Y la pregunta principal de todas: ¿realmente querrá el gobierno adquirir la vacuna o será la población la que termine por asaltar las farmacias, a punta de fuego si es posible, con tal de obtener la preciada ampolleta salvadora de vidas… Si es que las farmacias la tuvieran?

Siendo honesta: No sé qué nos deparará el futuro y no me interesa saberlo. Simplemente me basta con ver cómo el mundo se ha ido al garete en los veintitantos años de vida que tengo para darme cuenta de que estamos jodidos.