El río del Olvido


.6.


Y es por eso que estoy muriendo.

Otra vez.

La última vez.

En definitiva.

Porque esto que tienes ante ti es mi alma.

Pero no piensas en eso, ¿verdad?

Ves las posibilidades a través de ella. Desde que me viste tambaleándome.

Incluso cuando yo era feliz, percibía de lejos tu mirada llena de odio y deseo hacia Orfeo.

Lo que más quieres, yo lo sé, no es ser él. Ni la muerte que complotaste con tus seguidores tantas veces y que secretamente, te rehusaste a consumar porque adorabas a tu rival más de lo que jamás confesarías.

Lo que querías es lo que yo pensé que tenía. Y por eso te perdoné, sabiendo que no harías lo mismo contigo, conmigo, con Orfeo, nunca.

Ni hablar de Perséfone.

Ya no los odio. Mi vida se apaga y no seré sombra porque he sido fango. Pero con las fuerzas que me quedan, antes de alimentar este valle, pido: canta mi historia con una máscara impenetrable de amor. Lo que Orfeo no tuvo por nosotros. Y así nadie sabrá tu naturaleza ni me tendrá una lástima que yo no me permito en el dolor.

Deja a mi madrastra en el submundo y cuenta cómo Orfeo me sacó, disolviéndome entre sus dedos temblorosos. Así como ahora me sucede entre tus brazos, mientras que reflejas tu ambición de ser escuchado nombrando a Orfeo con la pasión que te colma, sin que te juzguen.