Cuántos ruegos no hay por los tiempos más simples,

Cuando, dicen, que no sabíamos que éramos felices.

Cuando jugábamos en los columpios parque,

Que ahora no son más que un oxidado desastre.

Cuando teníamos miles de amigos,

Tanto reales como producto de nuestra imaginación,

Y ahora solo tenemos miles de testigos,

De nuestra eterna y solitaria situación.

De ti, me río.

Me burlo, me mofo y te sonrío.

¡Cómo te has mentido!

El columpio en el que balanceabas,

De adelante para atrás,

De adelante para atrás,

Sigue allí, puede arreglarse,

Es otro asunto si no usted no quiere montarse.

Y todos sus amigos con los que creaba juegos,

Nunca eso, ellos fueron.

Los de su cabeza, nunca existieron.

Pero cómo espera de verdad tenerlos,

Si ellos a usted jamás lo tuvieron.

El día que usted entienda,

El día que usted comprenda,

Que la vida la pinta uno,

Que la vida la sufre uno,

Que la vida, la vive uno.

Será el día que usted vuelva,

A ir de adelante para atrás.

De adelante para atrás.


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