Amigo:

Ya no es querido amigo, o respetable o admirable, solo… amigo. Tú has desaparecido, me lo recuerdo cada día. Tú desapareciste como desapareció él, mi ángel. Hay veces en los que me siento loca porque lo sé solamente yo. Pero no puedo negarme lo único que tengo. Me refiero lo único que me mantuvo con la cabeza alta, lo único que no me hizo sentir sola. Todo esto es una gran mentira.

Amigo, ella desapareció al igual que tú, pero ella no estuvo en mi mente. Ella fue más real que yo. Y persiste en mi memoria como si hubiese sido la historia de mi vida. Pero es que mi amor fue tan grande…

Escribía en la mañana, irónicamente, sobre lo mucho que ya no soporto escribir, ni pintar, leer… o aprender. Escribía sobre lo mucho que me gustaría quedarme ahí… en el frío, hasta sacarme todo está mierda. Porque la verdad es que no fui ni soy feliz. Y quiero serlo.

Mentirle a los demás es tan difícil como mentirme a mí. Necesito aire. Solo quiero aire. De verdad que lo necesito, ¿por qué insisto en torturarme? ¿En torturar mi alma? Imponiéndome excusas estúpidas, justificando lo que no tengo derecho a justificar. No soy diferente a todos ellos, al final del día he caído y he tocado fondo. Ahogándome en lágrimas y risas histéricas. En las risas de la persona solitaria, de la persona abandonada, en las risas de la persona incomprendida, la persona golpeada. En las risas.

Todo lo que sale de mi boca es una vil mentira, también me gustaría aceptar de buena gana el amor de alguien. Me gustaría entender qué es lo qué pasa e imaginarme siendo feliz. Soñarme con mis anhelos cumplidos, no haberla conocido. Me gustaría imaginarme quedarme en un eterno invierno amable y escuchar guitarras tocar notas suaves y alegres. Llorar porque estoy feliz y satisfecha. Decirle al mundo que no deseo nada.

¿Pero sabes qué haré, colega? Seguiré mintiendo, porque aunque no quisiera… no sabría a dónde ir.

Deseo tanto la compañía de una buena mano, pero no puedo convivir con nadie. No puedo, no puedo, no puedo, no puedo. ME SIENTO ENFERMA.

ME SIENTO ENFERMA DE SER ASÍ, DE ESTAR ASÍ, DE QUEDARME ASÍ. Creí que había encontrado el camino, he. Me equivoqué un poco, solo un poco.