Aviso: Este fic participa en el Reto #9: "Pecados capitales" del foro El Rincón Creativo.

Sloth

(Pereza)

Nombre: Jeremy Kennedy

Edad: 21 años

Estado: Soltero

Ocupación: Ninguna

Hobby: Dormir

I

Aburrido.

Agotador.

Fastidioso.

Interminable.

Adjetivos suficientes para denominar el monologo de mi sabio padre.

Dueño de una multimillonaria y reconocido como uno de los mejores hombres de negocios.

¿Por que estoy aquí?

Porque me ha encontrado en mi habitación, tirado en mi cama mientras jugaba videojuegos a diestra y siniestra.

— Eres una desgracia para la familia. Una vergüenza de hijo.

— Lo sé papá. Lo siento —. Misma respuesta, para la misma riña que se produce cada mes, momento en el que mi padre recuerda mi presencia y, a mi parecer, busca la manera de joderme la existencia.

— Estoy harto de esto, y de esa misma respuesta, a partir de la próxima semana comenzaras a trabajar en la empresa.

— Sí, papá, estoy…¡¿qué-?!

— Lo que oíste, la discusión se ha acabado.

Impetuoso y furibundo, me dirigí hacia mi habitación y de un portazo que resonó en casi toda la mansión, cerré la puerta.

II

— Aquí termina el recorrido y este es su espacio de trabajo, ¿alguna pregunta señor?

— No.

Ya conocía la empresa de pies a cabeza, sabia su funcionamiento y como se manejaban, y podía reconocer quienes serian potenciales aliados.

Pero esto era innecesario, insufriblemente aburrido, pero era cuestión de tiempo. Y a mí, eso me sobraba y me tenía sin cuidado.

Tomando asiento en mi lugar de trabajo, aviste los papeles contables de los que "debía" ocuparme.

Tedioso.

— Señor, aquí hay mas papeles —. Haciendo una mueca los tome, y comencé, para mi disgusto, con esa horrible labor.

III

— Con esto es suficiente —afirme, con expresión cansada, lo usual.

— Al cien por ciento.

— Lo espero por tu bien.

— Jamás lo defraudaría, señor Sloth.

Año y medio había pasado desde que comencé ese aburrido trabajo, del que no tuve que ocuparme a los tres meses, después de encontrar a unos idiotas que se encargaran de él.

Hace 5 meses que la empresa se encuentra en crisis, y mi padre con una depresión profunda más la presión misma por tanto estrés. Pobre viejo.

Pero eso me era más provechoso, una desviación para un gran jefe de la mafia, el cual me dejaba un porcentaje sustancioso y por el cual no debía hacer casi absolutamente nada. Perfecto.

— Toma este té, y vete a dormir, créeme…te ayudará —le dije a mi padre, mientras le dejaba una taza de un humeante té, con algo extra, pero era bueno, le ayudaría a dormir muy profundamente, y no debería preocuparse por mas nada.

— Gracias hijo, no sé que haría si no me estuvieses ayudando —sonreí, sin que la emoción me llegara a los ojos, la carta de suicidio estaba en su libro favorito, que siempre mantenía sobre la mesilla al lado de su cama junto a una lámpara, pero hoy no necesitaría de él.

Esta noche, descansaría por fin, por siempre y para siempre…Adiós viejo.

IV

— El depósito ya está hecho — dijo la voz del otro lado de la línea.

— Bien, déjalo, lo retirare según lo necesite —respondí.

— ¿No lo sientes? —preguntaron al otro lado.

— ¿Debería? —cuestione.

— No lo sé —respondieron después de un breve silencio, para después colgar.

Suspirando y acomodándome sobre el colchón encendí la TV, para buscar algo interesante, de lo contrario me pondría a jugar videojuegos.

Esto es vida.

El viejo me creía estúpido, pero yo sé hacer mis jugadas, de forma no legal y no moralmente aceptable, pero era bueno, y era suficiente para mantener mi estilo de vida.

¿Cuál?

Uno donde no debía preocuparme de nada, y en el que podía dormir sin límites y dedicándome a aquellas "cosas" no productivas para el resto del mundo.

Soy "Sloth", y mientras menos deba hacer algo para ganármelo, mejor para mí.

"Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda."

Jaime Balmes