Capítulo 4

—Hola, yo soy Scarlett— Le dije en voz queda ya que me había robado el aliento.

—bien, vamos, quiero mostrarte un lugar— me tomo de la mano y comenzó a caminar lejos de la casa y comenzamos a internamos entre los arboles, parecía que había estado lloviendo recientemente ya que la tierra estaba húmeda, así caminamos por unos minutos mas y llegamos a un pequeño lago en medio de los arboles, era algo hermoso e irreal, había arboles alrededor del lago pero también había otros creciendo dentro de el, así como flores acuáticas creciendo a lo largo del lago.

—es hermoso— exclame, Elias camino al rededor del lago y fue cuando vi a mi derecha justo en la orilla se encontraba una manta extendida y había toda clase de frutas y postres.

—ven, siéntate, prepare todo esto para ti cuando Alina me dijo que vendrías, espere tanto para volverte a ver— lo observe confundida, como que volverlo a ver, no recuerdo haberlo visto antes, si lo hubiera echo, juro que no lo habría olvidado, cuando vio la confusión en mi cara dijo:

—si, el otro día te vi, cuando chocaste conmigo en la universidad—

—pero, como, no te ves como entonces, bueno si un poco, pero a la vez diferente— soltó una carcajada lo que me confundió.

—claro que me veía diferente, me encontraba en un cuerpo humano, si voy a tu plano sin estar en un cuerpo, nadie lograría verme—

—creo que lo entiendo—

—de cualquier modo, dejando eso de lado, me alegro muchísimo de conocerte, eres hermosa, mas de lo que imagine— en el momento que dijo eso sentí como el calor subir por mi cara hasta mis mejillas, y fue entonces cuando acerco su mano a mi rostro y acaricio mi mejilla, su tacto era suave, cuidadoso, pero a la vez enviaba una descarga eléctrica a cada rincón de mi cuerpo, jamas había sentido algo así, era tan intenso. De repente retiro la mano de mi rostro y fijo su mirada en el lago.

—quieres nada un poco— se puso de pie y entro al lago y se dio la vuelta para mirarme y en su cara se dibujaba una sonrisa traviesa y sin previo aviso me salpico de agua, la cual estaba templada

—¿que haces?—

—anda, ven, el agua esta deliciosa— me dijo mientras me salpicaba de nuevo sin dejar de reír.

—con que quiere jugar así ¿eh?— y solo una carcajada mas fuerte mientras me adentraba al lago y le lanzaba agua a la cara, y comenzaba a reír con el. Después de un rato de estar siguiéndonos y lanzándonos agua por todo el lago comenzó a darnos hambre así que salimos y nos recostamos en la manta aun riendo, después de un momento nos sentamos y comenzamos a comer mientras nos mirábamos de vez en cuando sonriendo, después de comer nos sentamos dentro del lago, uno cerca del otro casi tocándonos, la atracción que sentía por el era muy fuerte. Elias volteo a verme y me sonrío dulcemente, tomo mi barbilla y comenzó a acercarse hasta que nos unimos en un beso, el beso fue sublime, era tan tierno, tan dulce, de pronto el beso se fue haciendo mas urgente con mas necesidad, ambos sabíamos que queríamos mas, pero el se aparto, aunque dejo su mano en mi mejilla.

—No creo que sea el momento adecuado, ademas primero quiero conocerte mejor—

—creo que tienes razón— se puso de y me tendió la mano para ayudarme a levantarme

—ya es hora de irnos, debes volver—

—¿ya?¿tan pronto?— soltó una pequeña risa, mientras tomaba su mano

—ya llevamos horas aquí, y debo llevarte de regreso— y me atrajo hacia el y me dio un pequeño beso, y comenzamos a guardar todas las cosas, al terminar comenzamos a caminar de regreso a la casa, íbamos caminando por entre los arboles cuando topete con una rama y caí, justo en un charco, salpicándome completamente de lodo, Elias comenzó a reír

—no te rias, no es gracioso—

—si te vieras, te darías cuanta de lo gracioso que es— dijo sin dejar de reír

—mmm— murmure, y sin decir mas tome un puño de lodo y se lo lance en la cara, Elias se quedo mudo mientras yo me carcajeaba, luego de un instante se agacho y comenzó a juntar una bola de lodo

—no Elias, no lo hagas— y me lanzo el lodo, me puse de piel con mas lodo en mis manos, se lo lance y comencé a correr entre carcajadas, el correo detrás de mi hasta que llegamos a la casa y justo en la entrada, se encontraba una mujer muy hermosa, de cabello rubio, corto, con unas ondas perfectas, su cuerpo esbelto, en pocas palabras hermosa, al vernos hizo una mueca de disgusto.

—Elias, ¿que significa eso?— dijo señalando nuestra ropa llena de lodo

—Madre, lo siento, Scarlett se callo en el lodo y una cosa llevo a la otra—hasta ese momento no había pensado en los padres de Elias, pero al verla jamas pensé que ella fuera su madre, ella parecía tener mi edad.

—señora, mucho gusto, soy Scarlett, lamento conocerla en estas circunstancias— ella me miro y sonrío amablemente.

—no te preocupes pequeña, ya conozco a mi hijo, por cierto soy Clara— dijo mientras comenzaba a caminar en otra dirección

—Elias, tengo una reunión, vuelvo mas tarde, ya sabes que hacer— y así sin mas se retiro

—ven, vamos hay que limpiarnos— me tomo de la mano y me llevo hacia la parte de atrás de la casa

—por aquí es por donde debo entrar cada vez que hago algún desastre— dijo tímidamente, mientras entrábamos

—ya veo porque— solté una pequeña risita, en la habitación a la que entramos, había toallas, bolsas, una pequeña regadera, batas de baño, todo lo que puedas imaginar que pueda haber en una sala de limpieza.

—toma, ponte esto— me dio una bata de baño, y señalo una pequeña abertura en la pared, —puedes poner tu ropa allí dentro, esperare afuera, dime cuando estés lista— y salió, con una bata. Después de hacer lo que me dijo lo llame y el entro ya en su bata, con la ropa en la mano, la puso donde me dijo que pusiera la mía y tomo una toalla y la humedeció.

—déjame ayudarte— y comenzó a limpiar mi rostro, cuando termino, me dio un beso, un beso que encendió nuestro interior y no lo pudimos detener, me tomo entre sus brazos y me llevo dentro de la casa.

—Lo siento, no debe ser tan impaciente— me dijo con cara de arrepentimiento, mientras caminábamos hacia el lugar en donde volvería a mi cuerpo.

—Elias, ya te dije que esta bien, ambos lo quisimos, ademas fue algo mágico— le dije mientras sonreía y depositaba un suave beso en sus labios, y seguimos caminando tomados de las manos. Al llegar al portal lo cruzamos juntos y fuimos directo a mi habitación, al observar mi cuerpo vi como en mi rostro se formaba una sonrisa, como si fuera consciente de todo lo que paso, tal vez lo era, no lo sabia.

—es hora de volver, te veo pronto— deposito un beso en mi frente, así fue como me acerque a mi cuerpo, toque mi mano y desee volver a el y sentí como si fuera jalada hacia el, mis ojos se cerraron y al abrirlos, estaba en mi habitación. Desperté desorientada, y a mi mente llegaron imágenes aunque no completamente claras de todo lo que había sucedido, sonreí, y volví a dormir unos minutos mas.