¡Hola!

Esta historia la tenía hace un tiempo publicada, pero por diferentes motivos y porque quería darle un ajuste profundo, la quité y edité desde el inicio. Ahora que creo que está mejor que antes, la volveré a publicar. Espero la disfruten y muchas gracias por leer.

Resumen:

Mi nombre es Thais Leighton, soy una chica de dieciocho años, la menor de cuatro hermanos y la única mujer. Mis padres fallecieron hace unos años y quedamos a cargo de mi hermano mayor, Julián.

Todos vivimos tranquilos y sin mayores problemas junto a mis amigos en una pequeña casa cerca de algunos sectores problemáticos, pero de los cuales nos mantenemos alejados. Aunque, por más que intentes no meterte en problemas, ellos te encuentran a ti. Lo malo es que ese tipo de problemas son imposibles de remediar, ¿o puede alguien volver a la vida a otro alguien?

Y, el problema mayor, creo que soy yo, porque si no fuera por mí, nada de lo que pasó hubiera ocurrido.


Prólogo

Hasta hace un tiempo, yo tenía de todo lo que se podía pedir: unos padres maravillosos, mis padrinos —que eran tus padres— y tú, lo más lindo que me podía pasar en los últimos días. Pero de a poco se empezaron a marchar… para siempre.

Primero fueron tus padres, en aquel choque de trenes, tuviste suerte que no te pasara nada, más bien, suerte de salir vivo. Aquel día tu hermano se quedó en mi casa jugando y tú, de terco, fuiste con tus padres que no te querían llevar porque te aburrirías donde tenían que ir. Desde aquel momento tu hermano no ha dejado de cuidarte.

Tiempo después se fueron mis padres —tus padrinos—, que te dieron un hogar luego del accidente de los tuyos, tanto a ti como a tu hermano los acogieron en nuestra casa.

Ahora, que ya han pasado unos cuantos años, te vas tú, dejándome sola en el mundo. Yo sé que están mis hermanos, tu hermano, nuestros amigos, pero ninguno de ellos se compara contigo. Nadie podrá llenar el vacío que dejaste. No volveré a enamorarme, eso te lo prometo, aunque digan por allí que no se puede evitar. Yo puedo, yo sé que puedo.

Es increíble pensar que hace tan sólo dos años estábamos aquí, tú, mi hermano y yo. Tú y él acostados en el césped mientras me columpiaba, ¿puedes creer que me tomó dos años volver aquí? Sí, ríete, pero algunas cosas no son tan fáciles de olvidar, como lo que pasó aquí… como lo que pasó aquí aquella noche, en aquella hermosa noche manchada con sangre, ¿recuerdas? El cielo completamente estrellado, unas preciosas constelaciones, hasta que pasó lo que pasó. Si tan sólo…. Tal vez tú estarías aquí, que importaba lo que me podría pasar a mí, si tan sólo…

Lo siento por no terminar la frase, pero algunas palabras no me salen, en vez de eso aparecen las típicas lágrimas, lágrimas de dolor, de rabia, de pensar que yo pude haberte salvado, pero no fue así.

Lo siento si esta hoja está manchada, no es mi intención, no puedo evitar llorar, al fin y al cabo soy una niña y no un niño como siempre me dijeron, espero que la tinta azul de mi lápiz no manche tanto, ni se corra demasiado para que esta carta quede bien. ¿Te darás el tiempo de leer esto? Yo creo que sí, siempre lo tuviste para mí, y sea donde sea que estés ahora, sé que estás bien, que me ves a cada instante, sé que estás junto a mí cuando camino, cuando río, cuando lloro, cuando peleo con tu hermano o cuando molesto a los míos. Te siento en cada momento del día, desde que abro mis ojos por las mañanas hasta que los cierro antes de dormirme, aún te amo.

Un regaño me espera cuando vuelva a casa, lo sé, tengo prohibido salir sola, como bien lo sabes, por cualquier cosa que le pueda pasar a una chica como yo con gente como la que existe. ¿Pero qué se hace si necesitaba estar sola? Sola contigo y poder sentirte, con el suave viento que corre en esta época del año, frío pero agradable para mí. Ya sabes que me encanta el invierno, es mi estación del año preferida. Lo que me recuerda, nunca fuimos a la playa, no conociste el mar, sólo te quedaste con esos fotomontajes que hiciste con mi hermano. ¿O será que acaso ahora puedes ir a cualquier parte y lograste al fin dejar tus pies sobre la suave arena? ¿Qué se siente? Espero ir algún día… Al final me contagiaste tu amor por el mar…

Pero bueno, los motivos por los que escribo esto son otros…

Necesitaba un momento de soledad, junto a ti y el lugar donde todo ocurrió, necesitaba pedirte disculpas por no poder cumplir, hasta ahora, con lo que te prometí, sé que en esta carta volví a prometerte algo, pero esta vez sí lo cumpliré; y lo otro lo estoy intentando.

Necesitaba un momento para poder pensar en todo lo que pasó, en todo lo que pasa, en todo lo que tengo y en todo lo que tenía, hasta el día de ayer….