―Parece que quiere decir algo. ―la pelinegra miró a Oikawa directamente a los ojos. ―No se contenga. Si lo hace, me enojaré.

¿Cómo es que ella podía hablarle tan crudamente? eso era un verdadero misterio, pero lo que si era cierto es que el castaño estaba forzando una sonrisa en su cara ante la vista de la ropa atroz que ella había elegido. El fin de la reunión de esa tarde, supuestamente, era para hablar de la estrategia que Hotaru implementaría para pedirle una cita a Chase y, posteriormente, confesarle sus sentimientos. Pero teniendo en cuenta que el primer problema, de muchos, era lo que ella estaba usando, Logan debía añadir otra cosa más para hacer frente en su lista.

―Bien. ―Logan se encogió de hombros. Si ella estaba siendo cruda, él también podía serlo. ―Tu sentido de la moda apesta. ―dijo sin rodeos.

―¿Qué? ¡No puede ser tan malo!

―Te lo digo, es horrible. ―él no era el más sabio en moda, pero por lo menos tenía mejor gusto, además de que sabía combinar.

Ninguno de los colores de las prendas lograba una armonía, sin mencionar que eran diseñadas para una persona 20 años mayor que ella, probablemente; además, también cabía resaltar el hecho de que su cabello era un desastre sin estilo. No era de extrañar entonces que hubiera decidido buscar ayuda antes de tratar de confesarse.

Presionando su mano sobre su mejilla izquierda, el chico se debatía interiormente acerca de la mejor forma para abordar todo ese lio. Llegó entonces a la conclusión que sin duda alguna, la primera cosa que harían en el día sería ordenar ese enredado nido de ratas al que ella llamaba "peinado".

―Antes que nada, debemos ir a visitar a una amiga mía.

―Está sonriendo de una forma espeluznante. Creo que no me va a gustar esto. ―Lena se echó para atrás, pero el chico la tomó por los hombros, guiándola a la salida.

Media hora después, ambos adolescentes estaban en medio de un salón de belleza.

―Uhm….Logan, ¿Qué se supone que debo hacer con esto? ―la estilista observó con gran asombro el cabello de la pelinegra. ―Esto ni siquiera se podría llamar cabello.

Logan contuvo la risa ante las duras palabras de la estilista; mientras que por su parte Lena miró con desagrado a la mujer, e inmediatamente puso en funcionamiento los músculos de sus piernas en dirección a la salida. El castaño suspiró; ella no estaba cooperando, como siempre. Entonces la cogió por el brazo y la arrastró hasta la silla más cercana.

―Te quedas ahí. No dejaré que Chase salga con alguien que parece un indigente. ―le dijo a Lena antes de girarse a mirar a la estilista femenina. ―Lo siento. ―juntó sus manos y le guiñó un ojo. ―Es sólo que la señorita está un poco nerviosa.

Al parecer, eso había sido suficiente para que la mujer le ayudara, a pesar de lo dura que se veía esa tarea. De mala gana, la estilista, armada con una botella de agua, un peine y unas tijeras, inició la travesía de arreglar el nido de ratas…no, el cabello de Lena.

―¡Ay! ¡Eso duele! ―quejarse, era todo lo que la chica podía hacer.

Logan se acomodó en una silla en la sala de espera, donde finalmente pudo tomar un descanso. Incluso para él era difícil mantener el ritmo con el que la pelinegra vivía. Fue entonces que se permitió pensar que, debido a eso, él no podía ver por ningún lado la compatibilidad entre ella y su mejor amigo. Sin embargo, él era plenamente consciente de que incluso la más improbable de las parejas de alguna manera terminaban llevándose bien y resolviendo esas divergencias.

Mientras esperaba que la trasformación de Lena fuera hecha con éxito, se quedó de brazos cruzados, mirando por la ventana de cristal al sin fin de transeúntes que pasaban de aquí para allá sin detenerse nunca.

―No sé muy bien que es lo que hice. Esta chica tiene el cabello más difícil que he manejado, pero ahora debe parecer presentable, a pesar de que su atuendo es totalmente cuestionable; pero sospecho que sabes cómo arreglar eso. ―después de aquellas palabras, la estilista presentó a una chica que lucía el cabello largo y suelto, dejando una mejor visibilidad de su rostro.

Sus mejillas presentaban un leve sonrojo, mientras sus grandes ojos verdes lo miraban torpemente a través del cristal de sus lentes. Una persona normal podría pensar que es linda al mirarla. Maquillada como estaba, seguramente no se veía tan mal. En definitiva, si no fuera por la ropa fachosa, Logan no la reconocería. Desvió su mirada instantáneamente. Tenía que deshacerse de esa ropa de abuelita, ya.

―Está sonriendo, pero no parece sincero. Además, ha desviado la mirada. ―Lena señaló. ―Si piensa que no hay esperanza, entonces puede darse por vencido.

―Si creyera que no tuvieras esperanza, créeme que no estaría aquí, en primer lugar.

Lena abrió mucho los ojos ante ese comentario, dado que era mucho más directo y honesto que cualquier otra cosa que él haya podido decirle hasta ahora.

―Muchas gracias por tu ayuda, Natalie.

―Me debes una.

Finiquitado un punto importante en su lista, sólo tenía que preocuparse por unos cuantos más antes de que todo se haya completado. La siguiente parada fue una tienda de ropa particularmente cara. Con un solo vistazo a los precios, Lena ya había muerto y vuelto a renacer. Tomó a Logan del cuello de su camisa y lo atrajo a su altura.

―¡Hey, tonto! ―gruñó, frunciendo el ceño. ―¿Debo recordarle que mi dinero para gastar es limitado? ¡Estos precios son-.,

―Cálmate. Mi mamá ganó un descuento aquí y me lo obsequió, pero yo no uso ropa de mujer, evidentemente, por lo que sería un total desperdicio, así que te lo estoy regalando.

La pelinegra sólo frunce los labios y lo suelta, siguiéndole obedientemente mientras el muchacho pone varias prendas en sus brazos, dándole instrucciones para que se las pruebe. Indudablemente, todo lo que ella estaba sosteniendo eran estilos totalmente diferentes a los que ella estaba acostumbrada. Al principio pensó en decirle que ni loca se probaría una falda que le llegara más arriba de la rodilla, pero también pensó que, dado que el castaño era alguien popular entre las niñas, y algunos varones, la protesta no tendría sentido. Probablemente sabía más que ella de todos modos.

―Si es por Chase, puedo hacerlo. ―teniendo en cuenta esas palabras tranquilizadoras, desapareció en los vestuarios.

A partir de entonces surgen gruñidos muy cómicos a oídos del capitán, como si en el interior de los vestuarios se estuviera dando una gran pelea.

―Hey, granjera~

―¡E-espere! ¡Y no me diga así!―ella balbuceó. ―Esto…..esto…. ¡No puedo llevar esto!

Justo cuando estaba a punto de formar una frase más o menos amigable y tranquilizadora para ella, Logan se encontró estupefacto cuando la puerta se abre.

El vestido que llevaba era un diseño simple, con colores pasteles que daban la impresión de un día bonito de verano. Encajaba bien con su estatura e incluso acentuaba la figura agradable que poseía; a pesar de esas patas cortas y rechonchas. Afortunadamente daba una impresión totalmente diferente a su personalidad.

―Te vez bonita. ―Fue todo lo que dijo. No era una mentira, realmente la veía bonita.

―Está mintiendo. ―acusó con tristeza mientras miraba hacia abajo en el vestido. ―No me gustan los vestidos. No puedo creer que me hizo ponerme esta cosa. No me siento bien. Chase va pensar que no me veo bien, también.

―Uhm….aquí el que conoce bien a Vaca-Chase soy yo. Y, a pesar que no te lo diga literal, va a pensar que eres linda.

Esta vez, en lugar de ser indiferente, la cara de la pelinegra se iluminó por completo. ―¿En verdad cree que él pensaría eso? ―su personalidad nuevamente había hecho un completo giro a la mención del as del equipo de voleyball.

―Sí, lo haría. Definitivamente.

La chica emitió algo que sonaba muy parecido a una risita de niña boba enamorada. ―Bueno, si usted piensa eso, entonces supongo que este vestido se ve bastante bien en mi después de todo.

¿Cómo era posible que alguien con una personalidad tan despreciable diera un giro total y se convirtiera en una persona dulce a la mención de la persona que le gusta? aunque, si ella actuaba de la manera en que lo estaba haciendo frente a Chase, tal vez había alguna esperanza de que tuvieran una relación. No obstante, una parte de Logan se sentía culpable por empeñarse en que su amigo se relacionara con alguien tan excéntrico como Lena.

―¡Bien! ―la pelinegra saca del trance de pensamientos al castaño. ―Voy a probarme los demás atuendos y usted me dirás cuales le gustarían a tu amigo ¿Está bien?

―Claro. ―asintió sin más.

Varios trajes más tarde, llegaron al acuerdo de comprar el vestido que más le favorecía de todos los que se probó; aunque sólo era porque el vestido ocultaba su falta de altura mientras que acentuaba sus rasgos femeninos.

―¿Y ahora? ―ella preguntó mientras caminaban por la acera.

―Maquillaje.

―Ugh. ¿De verdad tengo que? realmente no me-..

―Si. ―la reprende de inmediato. ―debes verte lo mejor posible para la persona que te gusta, ¿bien, granjera?

―¡De acuerdo!

Logan sonrió. A cualquier objeción, él sólo debía mencionar a su mejor amigo para convencerla sin ningún tipo de quejas. Eso hacía más ameno su trabajo.

―Entonces, ¿desde hace cuánto te gusta te gusta Vaca-Chase? ―preguntó el muchacho. Esa cuestión venía dando vueltas en su mente desde hace ya tiempo.

Sin perder el ritmo, ella responde inmediatamente. ―Desde que entré a la escuela. Él me ayudó a recoger unos libros que tiré de un estante en la biblioteca y después charlamos un poco sobre dinosaurios.

Eso parecía extraño.

No.

Eso era totalmente extraño. Pero después de todo, ¿Quién era él para juzgar el amor?

La conversación no duró mucho tiempo, ya que habían llegado a su destino final, en donde solo usaron poco maquillaje para acentuar más sus características. Incluso el castaño podía decir que se encontraba atraído por ella, si no fuera porque sabe cuan antipática es al abrir la boca. Eso por si solo es suficiente para mantenerlo con los pies en la tierra.

―¿Y ahora qué? ―preguntó la chica una vez más.

―Lo último del día es ir a ver a Chase.

Lena sacude de inmediato la cabeza frenéticamente. ―E-eso no puede ser, no estoy lista. ¡Mi corazón no está listo! ¿Cómo voy a hablar con él? ¿Qué le voy a decir? yo-…

El muchacho presionó su dedo índice en sus labios. ―Cállate y calma. No te preocupes. Tengo el plan perfecto. ―La sonrisa que el muchacho le ofreció, por primera vez le sirvió para tranquilizarse. Con el silencio reinando, Logan llamó a la persona por la que estaban haciendo todos esos esfuerzos. Finalizando la conversación, miró a Lena para informarle. ―Parece que Vaca-Chase está estudiando para un examen.

―Chase es tan responsable. ―los ojos de Kaori se convirtieron en corazones palpitantes.

Si, si supiera que él tenía que matarse estudiando porque en realidad no era tan bueno con los exámenes y las materias, y el estudio.

―Está bien, grajera, vamos.

―¿A dónde? y deje de llamarme así.

―A ver a Chase, obviamente. ―antes de que ella empezara a protestar de nuevo, él tenía las manos en sus hombros, guiándola a la fuerza. Su consuelo era que al final de todo esto, si funciona como él lo espera, su mejor amigo se la debe también.

Claro; si le consiguió una novia.

En menos de lo que Lena se imaginó, ya estaban frente a las puertas de la biblioteca de la escuela. Logan asomó la cabeza un momento antes de volver al lado de Lena agachado.

―Está bien, Chase está ahí solo. Es la oportunidad perfecta. Ve y pregúntale si tiene tiempo libre mañana. Si dice que sí, entonces lo invitas al cine.

―¿Cine? ―cuestionó con escepticismo.

―Como pareces foca epiléptica cuando hablas con él, ir al cine es la mejor cita que puedes tener con Vaca-Chase.

Eso tenía sentido. Al menos, lógicamente. La pelinegra movió la cabeza en señal de estar de acuerdo, antes de hacer su camino para entrar en la biblioteca, claramente con mucho nerviosismo. El capitán se quedó atrás y esperó a que ella saliera. Había hecho todo lo que podía, por lo que si ella era rechazada a este punto, difícilmente podía ser atribuido a sus esfuerzos.

Unos minutos más y pudo escuchar pasos que se aproximaban a él rápidamente. El castaño apenas y pudo girarse en dirección del sonido, cuando un cuerpo pequeño y suave se aferra a él, quitándole el aliento.

Mirando a Lena desconcertado; se preguntaba si había sido rechazada.

Pero entonces ella lo miró con una enorme sonrisa extendiéndose por sus labios.

―Dijo que sí. ―susurró. ―¡Él dijo que si! ¡Todo esto es gracias a usted! ―sus brazos se apretaron un poco más fuerte alrededor de él mientras presionó la cabeza en su pecho.

Logan sentía una sensación extraña, aunque no estaba muy seguro de por qué, y que era. Pero viendo que ella estaba feliz, simplemente lo ignoró.